Por Sinay Céspedes Moreno

Quito, 4 mar (Prensa Latina) Las muestras de repudio a la decisión del gobierno de Ecuador de desvincular a miles de trabajadores como parte de su plan de austeridad, son numerosas hoy en este país suramericano.
La medida, anunciada desde finales de febrero por el ejecutivo, mantuvo en vilo a servidores públicos, ante el temor de estar entre los posibles 10 mil desvinculados en marzo.

El ministro de Trabajo, Andrés Madero, fue el encargado de hacer pública la reducción del 10 por ciento de la nómina, aclarando que sería ‘de forma ordenada’ y a partir de marzo.

Al respecto, acotó que darían oportunidad a los trabajadores a renunciar de forma voluntaria, si quisieran.

‘Siempre se va a ver cómo optimizar los recursos de mejor manera. Tenemos que ver al Estado como un generador de empleo, sí, pero de forma óptima y sustentable’, amplió.

Hoy, cuando apenas se vive el cuarto día del mes, en las redes sociales aumenta el repudio a la determinación, que ya cobró las primeras víctimas.

La decisión ya alcanzó a empleados de los ministerios de Ambiente y Salud Pública (MSP), entre otras instituciones estatales.

En su cuenta en Twitter, la Asociación de Guardaparques de Ecuador expresó conmoción tras la separación de sus puestos de muchos miembros del ente.

‘Nos encontramos en la lucha para proteger nuestros derechos laborales y por supuesto, nuestros puestos de trabajo. En estos momentos debemos recordar que la unión hace la fuerza’, afirmaron.

Por otro lado, el sábado 2 de marzo la coordinación zonal 8 del MSP en Guayaquil reclamó a directivos por el despido de al menos 300 funcionarios.

Similar postura adoptó la Red de Profesionales por la Salud, que manifestó preocupación por lo que catalogaron como desvinculación masiva e inhumana.

‘Los logros obtenidos en los últimos años no han sido improvisados ni fruto de la casualidad. Han sido gracias al minucioso trabajo de miles de funcionarios del principal portador de salud de Ecuador, el MSP’, aseguraron.

En ese sentido, consideraron incongruente la separación de sus puestos de más de dos mil 500 personas, lo cual repercutirá negativamente en los logros esperados y avances en la salud de la población ecuatoriana.

‘La austeridad no debe afectar al sector social’, enfatizaron.

Desde la asamblea nacional, parlamentarios también se hicieron eco del rechazo y mostraron solidaridad con los desvinculados por la decisión del gobierno.

‘Otra vez esperaron una fecha de distracción para dar su golpe bajo. Detrás de cada persona que pierde el empleo, hay una familia que afecta sus sustento diario’, dijo el legislador Pabel Muñoz.

La condena en las redes sociales contrasta con los buenos deseos manifestados por el presidente de la República, Lenin Moreno, de un ‘hermoso feriado de carnaval’, a pocas horas del inicio de las desvinculaciones.

Numerosos ciudadanos condenaron también lo que denominaron el feriado del despido, a propósito de coincidir la acción con el primer descanso del año, debido a los carnavales que tienen lugar por estos días en varias provincias ecuatorianas.

Para algunos, como los defensores de la Revolución Ciudadana, liderada por el expresidente Rafael Correa, los despidos que realiza el Ministerio de Trabajo, son uno de los requisitos para endeudar al país con préstamos y mal manejo de recursos.

Otros estiman que la decisión es parte de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional, ente al que Quito volvió a abrirle las puertas del país.

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