RENÁN VEGA CANTOR  04 MARZO 2019

“Esto fue un atentado, no son héroes, casi me asesinan por 15 centímetros, si no me corro me agarra todo el cuerpo”  Nicole Kramm, fotógrafa chilena.

Lo acontecido el fin de semana anterior, entre el viernes 22 y el domingo 24 de febrero, va a quedar en la historia de América Latina como una de las jornadas más ingratas de nuestro continente, por la actuación indigna, servil y entreguista de varios “presidentes” de América del Sur, del Secretario de la OEA, Luis Almagro, que en estrecha alianza con su amo imperial, representado por los halcones de la muerte (tales como Marco Rubio, Elliot Abrams, Mike Pence y un interminable etcétera de odio y violencia) planearon invadir y ocupar Venezuela, para imponer a un pelele y títere mediocre, como presunto presidente del país de Simón Bolívar.



Pueden escribirse centenas de crónicas para describir y analizar todo lo acontecido en esos días, con ejemplos concretos del nivel de abyección a que pueden llegar los cipayos de nuestra América, encabezados en esta ocasión por un individuo gris, mediocre y apocado que ejerce como subpresidente de Colombia. Pero como la indignidad no tiene fronteras en esta nota queremos describir un hecho que la ejemplifica en toda su dimensión: la agresión que sufrió una fotógrafa chilena por desertores de la Guardia Nacional Venezolana y la complicidad directa del mandatario de Chile que se encontraba a pocos metros de distancia, azuzando para que las guarimbas criminales invadieran el territorio venezolano

El sábado 23 de febrero, otro nuevo día D para derrocar al gobierno venezolano, el ambiente era caldeado en la frontera, del lado colombiano donde se iniciaba la nueva agresión contra la soberanía del país vecino, con la abierta participación de tres “presidentes” de América del Sur, que desde Cúcuta patrocinaban el ingreso por la fuerza bruta de la pretendida “ayuda humanitaria” destinada a Venezuela, que no era otra cosa sino el caballo de Troya de la intervención y la ocupación. Entre esos individuos, para los que derrocar al gobierno legal de Venezuela se ha convertido en una temeraria obsesión, estaba Sebastián Piñera de Chile, quien vino directamente a Cúcuta, para coordinar la acción violenta que se inició en las primeras horas de la mañana.

Bien temprano comenzó la provocación y a las seis de la mañana cuatro desertores de la Guardia Nacional, en una acción preparada con antelación, robaron una tanqueta e intentaron pasar con ella al lado colombiano, con la intención de crear un incidente bélico mayor que justificara una declaración de guerra contra Venezuela. [Ver video en: http://boyaca.extra.com.co/noticias/viral/imagenes-fuertes-momento-cuando-tanquetas-rompieron-bloqueo-503011 ]

No lograron su objetivo, porque se estrellaron contra una barrera, pero en el camino arrollaron a varias personas en el lado venezolano y también atropellaron a personas que estaban en la valla fronteriza del lado colombiano, entre ellas la fotógrafa chilena Nicole Kramm. Luego del intento de asesinato, los desertores bajaron presurosos de las tanquetas huyendo con sus armas de dotación y fueron recibidos por miembros de Migración Colombia, comandados por dos dirigentes de la ultraderecha venezolana, el ex diputado José Manuel Olivares y el dirigente de la Universidad de los Andes Villca Fernández, ambos prófugos de la justicia venezolana. Estos les dijeron a los agentes de Migración: “Tranquilos, estos son nuestros”. Esto evidenciaba que el hecho había sido preparado con antelación y ya se sabía quién los estaba esperando del lado colombiano. [Ver video: https://www.elpais.cr/2019/02/23/heridas-una-policia-y-una-fotografa-en-el-atropello-con-tanquetas-de-la-frontera-entre-colombia-y-venezuela/]

Pese al brutal atropello, en lugar de ser detenidos por autoridades colombianos, se les aclamó como si fueran héroes, lo que también hicieron todos los periodistas (en verdad apologistas del crimen) que transmitían en vivo y en directo desde Colombia. Al respecto la fotógrafa chilena relató poco después: “Querían matar a la gente civil que estaba parada en la frontera. A toda velocidad. Me salvé por poco. No puedo creer que los presenten como héroes”. Nicole Kramm sostiene que no murió, “porque logró saltar y arrastrarse al ver que dos personas tomaron las tanquetas” con la intención de simular un ataque del ejército venezolano contra el territorio de Colombia.

A pocos metros de distancia en la “sala de crisis” se encontraba Sebastián Piñera con Juan Guaidó y los otros lacayos del imperio, quienes recibieron a los desertores como héroes. El presidente de Chile fue participe de manera directa en un acto que legitimó el atentado de que había sido víctima la fotógrafa chilena, por obra de los mismos “héroes” que felicitaba Guaidó. 

La reportera gráfica fue llevada a un hospital de Cúcuta, donde Piñera ni siquiera le envió un mensaje de solidaridad y, por supuesto, nunca la visitó, aunque estuviera a pocos metros, rumiando con Juan Guaidó y compañía su odio y racismo hacia los venezolanos pobres. Por supuesto, tampoco recibió ningún mensaje de los guarimberos venezolanos que en forma violenta quería hacer pasar a la brava la falaz ayuda humanitaria. Y mientras tanto, todos los periodistas con uniforme (el de los marines) no dijeron ni una palabra sobre esta agresión. Y las autoridades chilenas, por boca del Canciller de ese país, se limitaron a decir que había sido un “accidente”. 

Si un accidente producido por la acción criminal de personajes como Sebastián Piñera, que mete sus narices donde no le importa, bajo el pretexto que masculló el sábado por la tarde, luego del fracaso del proyecto de invasión a Venezuela: “En este siglo XXI, la defensa de los derechos humanos y de las libertades no reconoce fronteras”. Por supuesto, en esos derechos humanos y libertades no entran sus propios compatriotas, una de las cuales fue agredida brutalmente por los desertores y criminales que él mismo apoya y respalda.

Porque, parafraseando las propias palabras de Piñera, en twitter, en las horas de la tarde de ese sábado, cuando había quedado claro el fracaso del proyecto de ocupar territorio venezolano: el 23 de febrero el mundo fue testigo de la voluntad inquebrantable del pueblo venezolano por mantener su independencia y soberanía y ante eso nada puede ser más miserable que la actitud de lacayos como Sebastián Piñera, que aclama como héroes a quienes desertaron e intentaron asesinar a una fotógrafa chilena.

Rebelión