Por Yolaidy Martínez *

Beijing (PL) La reciente gira del presidente Xi Jinping por Asia-Pacífico significó otro movimiento diplomático de China para unir fuerzas con vecinos a favor del multilateralismo, el libre comercio y la paz en medio de la creciente incertidumbre global.

El gobernante estuvo de viaje del 15 al 21 de noviembre en aras de consolidar los contactos con jugadores que Beijing considera relevantes en el tablero regional para mantener el orden socioeconómico y hasta reforzarlo con herramientas que lo libren de turbulencias futuras.

Las escalas fueron Papúa Nueva Guinea, Brunei y Filipinas, y terminaron con saldo positivo para reforzar los lazos bilaterales, manejar apropiadamente los temas conflictivos y escalar nuevos peldaños en los mecanismos de cooperación.

Con todos esos territorios, China firmó nuevos acuerdos socioeconómicos que en común se basan en los principios de igualdad, respeto y beneficio mutuo.

En el caso de Papúa Nueva Guinea establecieron una asociación estratégica integral, una iniciativa que después siguieron Fiji, Samoa, Vanuatu, Estados Federados de Micronesia, Islas Cook, Tonga y Niue.

De esa manera las partes aspiran a elevar los intercambios a diferentes niveles a fin de anudar la confianza política, apoyar sus respectivos intereses en los ámbitos prioritarios, los programas claves y la cooperación en terrenos como el comercial, las inversiones, finanzas, educación y turismo, entre otros.

Durante su estancia en Port Moresby, Xi participó en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) e insistió en avanzar hacia la integración y la apertura económica de la zona con la liberación de mercados como alternativa al resurgimiento del proteccionismo y el unilateralismo.

Pero auguró el fracaso de cualquier intento por levantar barreras y cortar lazos económicos entre las distintas naciones, las cuales -aseguró- tienen derecho a trazar sus propios caminos de desarrollo.

Asimismo, reiteró el compromiso de China con abrir cada vez más sus puertas mediante la celebración de la Exposición Internacional de Importaciones, y la Franja y la Ruta, proyectos orientados a crear una comunidad con intereses, destino y responsabilidad compartidos bajo la estrategia de ganar-ganar.

Sin embargo, la cita del APEC se vio opacada por el comportamiento beligerante de Estados Unidos, sus críticas al gigante asiático y el empeño en mantener la ofensiva tarifaria sobre las importaciones bajo el pretexto de reequilibrar la balanza comercial. Como resultado el evento cerró sin un documento final y se perdió así la oportunidad de lograr consensos constructivos y acordes con las necesidades de progreso de los miembros del bloque, que representa el 60 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y más de la mitad del comercio global.

No obstante, Xi Jinping concertó en sus posteriores visitas a Brunei y Filipinas trabajar más en el acoplamiento de las respectivas estrategias nacionales de desarrollo, ampliar los negocios y el apoyo a las firmas dedicadas a la extracción marítima de petróleo y gas natural.

Un punto importante en ambos lugares fue la determinación a coordinar posturas en organismos multilaterales y la ratificación del compromiso con salvaguardar la paz, estabilidad y la seguridad en el mar de la China Meridional.

En ese delicado aspecto, apostó por promover la confianza política entre los países ribereños de dicho espacio, tras reivindicar el diálogo y las consultas como los mecanismos propicios para resolver las disputas jurisdiccionales.

Al ofrecer un resumen del periplo, el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, indicó que mostró la imagen de una potencia responsable y capaz de ofrecer soluciones sabias a problemáticas que amenazan con trastocar el orden regional y mundial.

En efecto, China apela al arte de la diplomacia ante la indetenible confrontación desatada este año por Estados Unidos con alto coste para los negocios, las relaciones bilaterales y también el progreso del planeta.

Después del primer cruce de disparos arancelarios el pasado 6 de junio, la nación asiática hace gala de su famosa prudencia y opta por apuntalar las alianzas con zonas prioritarias en su agenda exterior.

Esa tarea en los últimos meses llevó al propio Xi Jinping y a otros altos directivos del país a Medio Oriente, África, Europa, América Latina y El Caribe, aparte de recibir en casa a jefes de Estado y representantes de esas áreas geográficas.

Al unísono, continúa la puesta en vigor de medidas centradas en crear un clima favorable y atractivo para la inversión extranjera y nuevas fuentes de importaciones.

En esa táctica, las palabras de orden son garantizar la transparencia, la justicia y la cooperación económica bajo el enfoque de ganar-ganar, así como superar los puntos conflictivos con medidas consensuadas y satisfactorias para todos los lados.

arb/ymr // https://www.prensa-latina.cu
*Corresponsal jefa de Prensa Latina en China.