cult-goyaPor Ana Laura Arbesú

Caracas, 10 feb (PL) Medios de prensa destacan hoy el Premio Goya de la Academia española de cine a la película venezolana Azul y no tan rosa, de Miguel Ferrari, el primero en la historia del galardón que merece la nación suramericana.

Laureado en el acápite de Mejor cinta iberoamericana, el filme disputó con otros de la región que bien se podían llevar el lauro a casa como Wakolda, de la consagrada realizadora argentina Lucía Puenzo, así como la chilena Gloria, de Sebastián Lelio y La jaula de oro, de Diego Quemada.

Gracias a Venezuela, a ese país por haberse reconciliado con nuestro cine, a todo ese público venezolano que día a día llena nuestras salas para ver cine nacional, señaló Ferrari tras recibir la estatuilla en el Auditorium de Madrid, sede de la ceremonia.

Grandes expectativas generó en la nación suramericana la participación de la película en el certamen español, uno de los más prestigiosos del orbe.

Tras conocer la noticia, disímiles mensajes de alegría y felicitaciones se suscitaron en las redes sociales y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, también se sumó a las congratulaciones.

Felicitaciones de todas desde nuestra patria. Primera vez que una película venezolana obtiene este premio de la Academia de cine de EspañaÂí ÂíQué viva Venezuela!, escribió el mandatario en su cuenta en Twitter.

Opera prima de Ferrari, la cinta inició su andadura internacional en La Habana, al ser laureada en 2009 en el apartado de guiones inéditos.

Los festivales de Montreal, Hamburgo y Ecuador le otorgaron también lauros a este filme, que aborda un tema universal y cada vez más recurrente en la filmografía: la homosexualidad.

Película más taquillera de Venezuela desde su estreno con 33 semanas en cartelera, es un canto al amor, al reencuentro entre Diego y Armando, padre e hijo separados por muchos años, explicó Ferrari a Prensa Latina tras su estreno en el 35 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, que se efectuó en diciembre último.

El público la adoró y tuvo mucha conexión entre los espectadores. Un niño, señaló Ferrari, que vuelve a Caracas para reclamar distancias, alejamiento y un padre que asume su rol paterno, añade.

La historia de ambos llama a la reflexión sobre la diversidad, el respeto y la intolerancia, subrayó.