Por Semanario Voz

La Paz Total vive un momento de crisis, son varios los factores generadores de ella. Primero, la exigencia del ELN de respetar las dinámicas y metodologías establecidas en la mesa que los llevó a no reconocer el decreto de cese multilateral del fuego, considerándolo una decisión unilateral del gobierno; Segundo, la decisión de la Fiscalía General de la Nación de negar la suspensión de órdenes de captura a los negociadores del Clan del Golfo de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y Tercero, aunque la confrontación ha bajado en zonas como Nariño, Magdalena y Putumayo, el incremento en Arauca, Magdalena Medio y Chocó.

La Paz Total necesita un timonazo. Cada proceso de paz es diferente, no hay moldes y mucho menos, ciclos precisos ni iguales. El tiempo recorrido es corto, las crisis tempranas tienen la ventaja de señalar vacíos que pueden ser corregidos y redireccionados a tiempo para avanzar. Los factores generadores de la crisis, sugieren la necesidad de repensar y evaluar lo desarrollado hasta ahora. Son factores y hechos que pueden resolverse si se acude a decisiones dialogadas y asertivas. Mantener abiertas las puertas del diálogo en medio de las diferencias y las tensiones por las asincronías entre gobierno y grupos y entre grupos, es el primer paso de resolución de la crisis.

Es necesario en estos momentos difíciles, partir del convencimiento genuino de que todas las partes tienen y mantienen una voluntad firme de diálogo y negociación, entender que aun no se ha pactado nada y que la guerra, aunque quisiéramos, no se va a detener por decreto. La paz como el mambear de los Arhuacos de la Sierra Nevada, necesita que todo el tiempo se frote el madero sobre el poporo, el cual, poco a poco y con paciencia se va llenando de color y va creciendo. Así es la paz, un poporo de sueños y acciones por la vida.

El Gobierno del cambio y el ELN, deben volver cuanto antes a la mesa, firmar al cese multilateral de fuego, retomar la dinámica de diálogos y renovar su disposición a continuar. Las partes han abandonado y desaprovechado a la sociedad civil como el aliado y el factor fundamental de la construcción de la Paz Total. En esta crisis, es vital y necesario convocar a la sociedad civil a un congreso nacional de emergencia por la paz en el que se renueven los mandatos ciudadanos por la paz. La experiencia de abordaje de las crisis en los procesos de paz anteriores enseñó, que las claves de solución de ellas, se encuentran en la movilización social y en la inteligencia colectiva que la misma sociedad despliega.

El ELN debe superar los miedos al fracaso, debe dejar de mirar solo lo negativo del proceso de paz con la Farc y concentrarse en sistematizar y recoger lo positivo de la experiencia de la habana, poniendo sobre la mesa y a la luz de la sociedad civil sus visiones, sus condiciones, sus exigencias y hasta su temores y desconfianzas. Debe dejar de calcular un posible horizonte de incertidumbre y de discontinuidad del proyecto histórico de cambio, confiar mas en la potencialidad de un pueblo que ya decidió y que sabe que la paz es posible. Debe arriesgarse a acelerar el proceso, teniendo como premisa que un factor de garantía de continuidad de los cambios democráticos en marcha, de cumplimiento de los compromisos adquiridos por el gobierno en la mesa, es precisamente el éxito y avance de la Paz Total. Dicho de otra manera, si fracasa la Paz Total, no habrá continuidad en el proyecto de gobernabilidad del Pacto Histórico, las reformas se detendrán y la guerra aupada por la extrema derecha será el retroceso a estadios de barbarie e injusticia social.

El gobierno del presidente Petro debe asumir también su parte. La crisis no se resuelve mostrando los dientes de la capacidad de guerra del Estado. La caída del decreto institucional de cese multilateral del fuego, no puede responderse con un decreto de guerra. Las tensiones y diferencias con quien se dialoga, no se pueden tratar con frases lapidarias en Twitter y comparaciones, que en vez de bajar la tensión, suben el tono de la crisis. Una delegación del gobierno de más de 30 personas, donde no es claro el rol de cada una, debe ser reducida a una delegación especializada, ágil y que se enfoque en líneas de una agenda de dialogo que permita construir resultados de contenidos y preacuerdos programáticos mostrables a la sociedad. Pueden ser varios de los timonazos que se sugieren al Gobierno.

Al Pacto histórico le cabe responsabilidades en la actual crisis de la Paz Total. Con excepción de visibles esfuerzos individuales, El Pacto ha sido espectador de la crisis. Preocupados por las reformas en el congreso, se ha distanciado de la reforma más importante: La Paz Total. Hay que tomar la iniciativa, asumir el liderazgo del congreso nacional de emergencia por la paz, rodear al presidente Petro y a su Comisionado de Paz y disponerse a defender el mayor patrimonio que puede construir una sociedad: La paz.