Por  Semanario Voz /  -30 octubre, 2022

Niñas y niños de los barrios 9 de marzo, Pescadito y Zapato en Mano, ubicados en la margen derecha del río Guatapurí en Valledupar, junto con el colectivo U a la Calle le apuestan a potenciar el territorio desde la educación popular, el trabajo barrial y el arte

Yessica Arandia

En Valledupar, como en casi todo el país, está lloviendo. Es la temporada de lluvias. Ese clima abrasador que es usual en el valle está siendo amable y el fresco que proviene de las sierras es más frecuente. Sin embargo, el día sábado volvió el sol, un solazo que permitió tener una bellísima jornada, aunque agotadora.

Eso sí, los niños estaban felices. Son habitantes de los barrios 9 de marzo, Pescadito y Zapato en mano, ubicados en la margen derecha del Río Guatapurí. Su disposición para las diversas actividades y su expectativa por la gran presentación final de la jornada, permitió que estuvieran tan atentos y participativos que nos permite sentir la idea que ellos son el futuro, porque su alegría reafirma la esperanza en que “esto puede cambiar”.

De la U al barrio

Ese sábado 15 de octubre de 2022, caluroso y movido, se celebró el festival Los niños y las niñas se toman la palabra, impulsado por jóvenes universitarios que integran el colectivo U a la calle, como resultado de un proceso de trabajo que inició desde el paro nacional de 2021 y que tiene enormes proyecciones donde la educación popular, el trabajo barrial y el arte son el centro de la apuesta.

Hablando con Jesús Maldonado, quien impulsa tanto el Colectivo U a la Calle como el festival, se va conociendo cómo surge toda esta experiencia: “En un primer momento, se dio como un proceso asambleario en el barrio. Nos dimos cuenta que al espacio no solo llegaban, sino que también participaban niños y niñas. Tomamos la iniciativa de realizar asambleas con ellos en el barrio. La dinámica giró en realizar cartografía social y reconocimiento del barrio desde la perspectiva de los niños. Eso permitió recopilar información que ayudó a construir al colectivo U a la calle.”

Jesús es profesor de colegio, egresado de la Universidad Popular del César y dirigente de la Juventud Comunista en el Cesar. Junto con otros egresados y estudiantes que pertenecen a la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, emprendieron esta apuesta de trabajo que se ha centrado en las y los niños: “El objetivo principal es generar procesos de educación popular a través del reconocimiento del contexto territorial desde las y los niños. Es lo que hemos venido haciendo desde hace casi dos años”, comenta Jesús.

Festival y teatro

Mural hecho por los niños y niñas valduparenses. Foto cortesía

Desde las ocho de la mañana, mientras los niños y niñas del 9 de marzo y de Zapato en mano pintaban y hacían rumbaterapia, las y los jóvenes de U a la calle montaban la tarima. Sobre la media mañana se escucharon arengas. “En el barrio Pescadito, hay un niño particular, y ese niño nos cuenta, muchas historias para ganar”, llegaron en marcha las y los niños del barrio Pescadito, cantando a todo pulmón mientras cargaba cada uno con una silla en mano, integrándose a las demás actividades del Festival.

Ya en la tarde, tarima y sonido montados, polisombra y sillas dispuestas para el público, empezaron las presentaciones de las obras de teatro. Fueron en total tres, cada una tocó una problemática propia del barrio y de la vida social: uso de la tecnología, medio ambiente, educación y crianza. Ningún niño olvidó su guion, las obras entre cantos y bailes emocionaron al público ya que, además, no faltó la champeta y la canción de moda.

“Nos dimos cuenta que los niños se estaban enganchado muy fácil al arte, inicialmente nosotros estábamos preparando una obra de teatro en un barrio, en ese momento lo que dijimos es que debíamos abarcar más barrios puesto que son 11 los que pertenecen a la margen derecha del Río. Es así como abrimos a tres barrios más con esta iniciativa del Festival de artes escénicas Los niños y las niñas se toman la palabra que además fue un proyecto que ganó una convocatoria de Ministerio de Cultura.

“Se llama así porque la idea es que por medio del teatro ellos cuentan cómo perciben el territorio porque quizá ellos tienen una percepción y viven diferente el barrio, entendiendo además que las cosas que pasan desde los adultos les afectan a ellos directamente.

“Este fue un proceso de tres meses donde realizamos diferentes talleres de escritura y oralidad a través del juego, enfocados en la formación artística de niños y niñas para la presentación final en el Festival”, cuenta Jesús sobre cómo nace este proceso.

Apuestas a futuro

Las múltiples desigualdades que enfrenta el país se cristalizan en la situación socioeconómica de barrios como los de la margen derecha del Río Guatapurí, donde la contradicción de clase frente al otro margen se hace evidente tanto en la arquitectura, las fachadas, las calles y en la estigmatización que sufren a causa de problemáticas en materia de seguridad.

Al respecto, Jesús nos comparte: “Son 11 barrios de la margen derecha, es como una división señalada por la calle cuarta. Hacia la margen izquierda del Río son barrios legalmente constituidos reconocidos por la Alcaldía municipal, la margen derecha son barrios que se han constituido a través de luchas y la toma del territorio. Como Zapato en mano que es un barrio que lleva sesenta años luchando por su legalización, en medio de mucha represión que les ha costado la vida a muchos líderes barriales e incluso líderes estudiantiles que han estado acompañando estas exigencias”.

Siendo las siete de la noche se acaba la jornada en medio de agradecimientos y nostalgias que se pueden ver en la despedida entre niños, niñas y profes. Seguros que cada uno vuelve a su realidad con un poco más de expectativa por esa apuesta de transformación desde el arte y la cultura.

Al respecto de lo que se espera en adelante, Jesús afirma: “Tendremos una asamblea, estamos visionando transformar el proyecto para que no sea solo talleres, sino que metodológicamente podamos ver cómo tocamos problemáticas más de fondo, como la construcción de un colegio en el barrio 9 de marzo puesto que allí había uno que tumbaron. Los niños y niñas de estos barrios van a otros colegios públicos donde sufren de estigmatización por vivir en esta zona.

“Creemos que lo más pertinente es que los barrios del margen derecho tengan una institución pública cerca y central. Además, estamos pensando formalizar una escuela de teatro y regular procesos asamblearios en los barrios para que podamos apoyar sus exigencias y reivindicaciones”.