El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, advirtió que su país no dudará en tomar medidas más severas con tal de que nadie, particularmente Estados Unidos, ejerza acciones injerencistas en la isla rebelde de Taiwán.

El canciller del gigante asiático defendió la política de «una sola China» ante la comunidad internacional, reunida en el 77 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El discurso del funcionario chino ocurre un día después de que se reuniera con su homólogo estadounidense, Antony Blinken, a quien le manifestó la inconformidad de Pekín con las recientes acciones de Washington en torno a Taiwán, un territorio autogobernado con el que la República Popular de China mantiene tensiones históricas.

«Debemos combatir las actividades separatistas de independencia de Taiwán con firmeza y dar los pasos más enérgicos para oponernos a la interferencia externa», aseguró el canciller chino en momentos en que el Congreso de Estados Unidos discute una iniciativa para brindar ayuda militar a Taipéi.

«Lucharemos contra las actividades separatistas de manera resuelta, oponiéndonos a injerencias extranjeras. Cualquier obstrucción a la reunificación será aplastada por la voluntad de la historia», agregó Wang Yi.

Sobre el conflicto en Ucrania, el ministro de Exteriores de la República Popular China se negó a condenar a la Federación de Rusia por la operación militar especial de Moscú en suelo ucraniano, iniciada el pasado 24 de febrero para defender a las poblaciones de origen ruso del Donbás, así como para desmilitarizar y desnazificar Ucrania.

Wang Yi llamó a las partes involucradas a entablar nuevas negociaciones en favor de la economía y la estabilidad globales.

«Pedimos a todas las partes implicadas que eviten que la crisis se desborde y que protejan los derechos e intereses legítimos de los países en desarrollo», dijo el canciller chino.

Asimismo, asentó que Pekín «apoya todos los esfuerzos para una solución pacífica» de la crisis que se vive en Europa del Este desde hace siete meses, y que ha provocado una serie de problemas en los mercados globales de la energía y la alimentación, por mencionar algunos.