Por  Semanario Voz /  -23 septiembre, 2022

Un mercado sin control, preferencia a canales de suministro, importación de las materias primas para su producción y un deficiente sistema de información hacen parte de la problemática que encontró el actual Gobierno

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Desde hace más o menos una década el país ha sufrido el desabastecimiento y la escasez de medicamentos. Son muchos los ciudadanos que se quejan del sistema de salud o de las Entidades Prestadoras de Salud, EPS, porque al ir a los dispensadores o a las farmacias y luego de hacer largas filas, no encuentran las medicinas formuladas.

Aquí es necesario definir escasez y desabastecimiento. Escasez es cuando un medicamento se encuentra en unas farmacias, pero en otras no. Y, el desabastecimiento es cuando un fármaco no se halla en ninguna farmacia o droguería del país.

En ese sentido, el pasado 16 de septiembre, luego de haber participado en una mesa de diálogo y concertación con todos los actores de la cadena de producción, comercialización y suministro de medicamentos, en rueda de prensa la ministra de Salud Carolina Corcho explicó: “Hablar de desabastecimiento no corresponde a la realidad que estamos viviendo. Debemos hablar de escasez de algunos medicamentos; algo que se viene presentando incluso desde antes de 2019 y que desde que llegamos, empezamos a resolver”.

La jefe de esta cartera también hizo énfasis en que no es un problema nuevo y destacó tres factores que lo acrecentaron: “La parálisis de los sistemas de suministro, el transporte internacional y el colapso de las cadenas logísticas”. Además, anotó que con la pandemia los medicamentos desabastecidos aumentaron en gran medida en el ámbito internacional. Y, que el problema tiene relación con cambios que se registraron en pandemia, que al mercado le ha costado resolver con rapidez, especialmente con el aumento de la demanda.

Segmentación del mercado

Por otra parte, el Centro de Pensamiento de Medicamentos, Información y Poder desde hace años ha hecho seguimiento a esta problemática a través de diferentes análisis e investigaciones académicas.

Por lo anterior y por petición de la comisión de empalme del sector salud, este Centro de Pensamiento ha hecho dos informes que dan un diagnóstico de la situación y hacen algunas recomendaciones.

Con base en informaciones entregadas por entidades como Acemi, Fenalco, EPS SURA, Unisalud, Cruz Verde y las Cooperativas de Hospitales Públicos de Santander, Boyacá, Risaralda, Antioquia y Tolima; y en reuniones con aseguradores, operadores logísticos y mayoristas se concluyó que existe una segmentación del mercado de medicamentos en dos canales: el institucional y el comercial.

“Es decir que el abastecimiento, la planeación y el manejo de inventarios de medicamentos se hace de forma distinta para las droguerías y establecimientos comerciales, comparada con la manera en que se abastece a las entidades que dispensan medicamentos financiados con recursos del sistema de salud”. Al parecer, hay una priorización del canal comercial porque representan precios más altos, señala esta organización.

Falta de transparencia

Otra de las deficiencias encontradas es que se desconocen los datos de demanda insatisfecha, porque no son registrados en ninguno de los sistemas de información de medicamentos existentes del Sistema Integrado de Información de la Protección Social, Sispro.

“De ahí que no exista claridad de los choques en la demanda que representó la pandemia, los cambios epidemiológicos por la no atención durante el confinamiento o por medidas como los traslados de afiliados de las EPS liquidadas. Esta ausencia de registro de la demanda insatisfecha genera asimetrías entre los eslabones de la cadena de abastecimiento de medicamentos y dificulta el entendimiento del fenómeno, para tomar decisiones consecuentes. Es una asimetría de información que afecta no solo el análisis de la demanda en estas circunstancias, sino que puede afectar la atención oportuna y de calidad”, expresa el informe diagnóstico del Centro de Pensamiento.

Por su parte, la ministra identificó ese mismo problema, es decir, la falta de transparencia en la información, situación presente en todo el sistema de salud que no permite ver la maraña de contratos con recursos públicos.

“Lo más importante de esta reunión es el compromiso de construir un sistema de información y transparencia. Sin esto no será posible responder de manera oportuna y avanzar en la transformación del sector”, aseveró Carolina Corcho en su pronunciamiento ante los medios de comunicación.

Sobre el problema de fondo, la ministra explicó: “El tema de medicamentos se ha hecho en Colombia como un tema de mercado, y para que los mercados funcionen tiene que haber una información muy clara para que no haya una competencia feroz. Entonces, hay una competencia desmedida que es muy difícil regular. Hay una lentitud por parte del mercado cuando aumentan las demandas (como en la pandemia)”.

La ministra de Salud Carolina Corcho habla en el Congreso de la República

Selección para compras

El Centro de Pensamiento también encontró que no se informa ante el Invima la no comercialización de medicamentos por parte de los titulares de registros sanitarios, por lo que la agencia sanitaria no puede tomar las medidas respectivas ante una situación de escasez o desabastecimiento.

Y, que “para el aprovisionamiento de medicamentos, los operadores logísticos, gestores farmacéuticos o directamente por las EPS suelen realizar negociaciones o compras agregadas, en las que se selecciona una o dos versiones comerciales de un medicamento. Esto explicaría por qué se alerta el desabastecimiento de una marca o presentación comercial especifica en una entidad”.

Ante el complejo panorama, el Centro había recomendado establecer mesas intersectoriales con todos los involucrados en la cadena logística del abastecimiento de medicamentos, y de esta manera identificar con más detalle las causas y establecer una agenda de intervenciones bien planeada. El Ministerio ya inició estas reuniones.

Otro reto

Luego de una de estas sesiones de trabajo, el asesor del Ministerio para temas de medicamentos, Francisco Rossi, expresó que para las soluciones hay que examinar los casos y los productos y construirlas de manera general y puntual.

En el mismo sentido, la ministra Carolina Corcho comentó que la mesa acordó continuar transparentando la información para seguir identificando las causas del problema de acuerdo con cada medicamento.

Acerca de los precios de las medicinas, Camila Vargas, directora de Medicamentos y Tecnologías en Salud del Ministerio, explicó que se continuará con una evaluación de su comportamiento. Además, que en la mesa los actores de la industria expresaron que están afectados por la devaluación del peso ante el dólar, y al ser todas las materias primas importadas, ha habido afectación sobre los costos de producción.

En el asunto de la importación de medicamentos y dispositivos médicos, Carolina Corcho comentó que ya se trabaja con el Ministerio de Comercio para negociarlos de manera conjunta, y de esta manera cubrir la demanda más rápidamente.

Mientras se adelantan algunas medidas que mitiguen el problema, se continúan las discusiones con todos los participantes de la cadena de producción y distribución, en la búsqueda de soluciones de fondo. Un reto grande que hace parte de un desafío mayor: la transformación del sistema que garantice a todos los colombianos el derecho fundamental a la salud, como se lo ha propuesto el actual Gobierno