«Es cierto que Occidente, en general, no está ahora mismo en el nivel más alto de ejemplaridad», dijo el pontífice.

El papa Francisco condenó los «caminos equivocados» que ha tomado Occidente y aseveró que esta comunidad —también conformada por América Latina, según el pontífice— no puede servir de ejemplo para el resto del mundo, informa Vatican News.

«Es cierto que Occidente, en general, no está ahora mismo en el nivel más alto de ejemplaridad», declaró el jefe de la Iglesia católica respondiendo la pregunta de un periodista sobre la «degradación moral» de los países occidentales.

«¿Considera que Occidente está en un estado de perdición, amenazado por la pérdida de sus valores?», se le preguntó al papa Francisco durante una sesión de prensa en su visita oficial a Kazajistán.

«Occidente ha tomado caminos equivocados; pensemos por ejemplo en la injusticia social que hay entre nosotros», dijo el líder religioso. «Pienso en mi continente, América Latina, que es Occidente. También pensamos en el Mediterráneo, que es Occidente: hoy es el mayor cementerio, no de Europa, sino de la humanidad», recalcó.

El pontífice también abordó la crisis demográfica en Europa y se manifestó a favor de los flujos migratorios, sobre todo, a algunos países del sur europeo, que «necesitan gente».

«¿Qué ha perdido Occidente por olvidarse de acoger [a los migrantes]? […] Necesitamos gente: tanto en España […] como en Italia, hay pueblos vacíos, solo hay veinte ancianos, y luego nada», recordó Francisco. «¿Por qué no hacer una política occidental en la que se incluya a los inmigrantes? […] Es una falta de comprensión de los valores«, agregó.

En este contexto, el pontífice señaló que, ante el llamado «invierno demográfico», estas naciones se ven cada vez más amenazadas, por lo que sugirió que la acogida de inmigrantes debe «tomarse en serio» y considerarse como una política necesaria para elevar «el valor intelectual y de convivencia».

Además, durante su discurso, el jefe del Vaticano subrayó que las naciones occidentales «necesitan hablar y respetarse» porque, en caso contrario, la crisis de valores actual corre el riesgo de generar populismo