Por Alberto Pinzón Sánchez

Las Noticias globales dieron ayer (14.09.22) una esperanzadora y muy buena noticia: El Presidente ( legal y legítimo) de la república Bolivariana de Venezuela será “garante” del proceso de paz que se inicia entre el Estado colombiano y la guerrilla “camilista” del ELN. https://www.dw.com/es/maduro-ser%C3%A1-el-garante-de-las-negociaciones-entre-el-gobierno-de-colombia-y-el-eln/a-63111421, garantía suspendida en por el pelele contrainsurgente de Duque,el 27. 09. 2018, en la asamblea de las ONU.

Esta situación merece más de una reflexión:

Lo primero que se debe considerar (así la mayoría de politólogos, violentólogos y demás comentaristas colombianos tienden a ocultarlo) es el marco general Global dentro del cual querámoslo o no se encuentra inmersa Colombia es la etapa de Crisis de Hegemonía y Caos Sistémico del Hegemón del Imperialismo Global dominante desde 1945, y el paso, o transición, del unilateralismo al multilateralismo de las naciones, que se está decidiendo en este momento histórico en el centro de Europa Ucrania, y en el estrecho de Taiwán en el sur del mar Pacífico.

Segundo, a partir de esta premisa fundamental, que se da objetivamente por sobre nuestra voluntad, Nuestramérica también forma parte de este Movimiento Global Sistémico,y, en el caso específico de la región andino amazónica que nos toca, con dos objetivos geoestratégicos y geoeconómicos esenciales: Uno, la enorme bolsa de Petróleo venezolano que llega hasta Colombia, y Otro, los intereses vitales de TODO tipo que tiene el Hegemón decadente estadounidense dentro de Colombia, especialmente con nueve bases militares en un Estado “aliado preferente dentro de la OTAN”.

Tercero. En Colombia, la crisis de Hegemonía Global del Imperialismo y el caos Sistémico del capitalismo neoliberal que la acompaña, acelerada por el fracaso de la estrategia del DDR del Acuerdo de Paz 2016; por la larga resistencia popular a la guerra contrainsurgente colombo estadounidense etiquetada como “War on Drugs”; por el despliegue de un (cada vez más) combativo Movimiento Social y Popular multidiverso y contestatario; por la agobiante crisis económico-social, ética de la cultura traqueta, y sanitaria del Covid; por la miseria, la corrupción estatal, la inseguridad y el caos cotidiano de masacres, muertes gota a gota de excombatientes reinsertados, el aumento del narco paramilitarismo . Se ha presentado en singular, como un agotamiento de la hegemonía política de la “banda de los cuatro” ( Pastrana, Uribe Vélez, J.M. Santos, y el Pelele Duque) quienes cumpliendo órdenes emanadas de la metrópoli, en los últimos 24 años de sus gobiernos llevaron al extremo las políticas imperialistas de un neoliberalismo contrainsurgente despiadado y cruel, con el fin de obtener enormes tasa de plusvalía transnacional y, disciplinar la creciente resistencia popular.

Cuarto. Pérdida hegemónica que, ha hecho posible (por el momento) el agrupamiento de un amplio abanico de propuestas político sociales, partidos, movimientos, grupos comunales, etc que agrupados alrededor de los nombres de Petro y Francia Márquez y del Pacto Histórico, lograron ganar la presidencia de la república Hegemonizada  por un bloque de Poder dominante oligárquico y bipartidista desde hace más de 200 años.

Quinto. En los más de 2.2000 Km de desierto, montañas andinas, llanuras orinóquicas y selvas y ríos amazónicos que unen a Colombia con Venezuela, llamada simplemente la porosa frontera colombo-venezolana”; por razón de la estrategia contrainsurgente colombiana de utilizar en su favor las innumerables y complejas contradicciones sociales que en ese extenso territorio se dan, aunada a la estrategia yanqui para aniquilar o evitar la consolidación de la naciente revolución bolivariana de Venezuela, fue convertida en una tierra caotizada al extremo, donde confluyen toda clase de actividades capitalistas ilegales: Contrabando de mercancías y de personas, narcotráfico, extorsión y chantaje, grupos armados de todas las características. Infiltración de mercenarios extranjeros, caza-recompensas y narco paramilitares del Estado colombiano. Y exacerbación y reciclaje del histórico y recurrente conflicto social y armado colombiano infiltrado al territorio Venezolano.

Veamos a manera de borrador de memoria histórica, algunos de los hechos más protuberantes que muestran su complejidad y el nudo de contradicciones que allí se presenta, que en buena hora se pretende resolver con el anuncio de la garantía del presidente Maduro en el proceso de paz del Estado colombiano con la guerrilla del ELN, referida al inicio del escrito; y dejan al descubierto finalmente Tres fracasos objetivos que retroalimentan la Crisis Hegemónica general : Una, el fracaso imperialista en aplastar la revolución Bolivariana de Venezuela. Dos, el fracaso imperialista de imponer el farsante y embaucador, el chicanero Guaidó. Tres, el fracaso contrainsurgente del Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) colombiano en derrotar la Resistencia Popular en esa zona y de imponer su política de Paz bajo la estrategia DDR ( desarme, desmovilización y reinserción). Veamos:

En Marzo de 1999, el presidente Pastrana rechazó agresivamente la declaración de “neutralidad frente al conflicto social y armado de Colombia”, que hacía el ya gobernante venezolano presidente Chávez y como muestra del desagrado, tres años después en Mayo de 2002 , el mismo Pastrana otorgaba asilo político pleno al golpista facho y fracasado Pedro Carmona.

Tres años después, en 2005, la Inteligencia Militar colombiana (perdón por el pleonasmo) por orden del presidente Uribe Vélez, secuestró en Caracas y transportó a la “frontera” de manera clandestina, en el baúl de un carro, al llamado “canciller de las Farc. Como respuesta a la flagrante violación de la soberanía nacional venezolana por parte de Colombia, el presidente Chávez ordenó suspender las relaciones comerciales con Colombia y retirar a su embajador en Bogotá.

Tras una breve mejoría de las relaciones comerciales que llegaron al tope de USD 5.000 millones en dos años; en Agosto de 2007 el presidente Uribe Vélez, de manera unilateral y abrupta suspendió la tarea mediadora y facilitadora que previamente le había autorizado al presidente Chávez, para que con su influencia se pudieran liberar los militares retenidos por las las Farc, a cambio de prisioneros farianos apilados en las mazmorras colombianas. El presidente Chávez ante tan traicionero viraje congeló las relaciones bilaterales. En respuesta, el partido político de clara orientación contrainsurgente y fascista de Uribe Vélez y la gran prensa colombiana adicta a él, empezaron a construir el estigma ideológico y maligno del “Castro-Chavismo”.

En Marzo de 2008, tras la violación de la soberanía nacional de Ecuador por parte del ejército colombiano para bombardear y dar muerte al comandante de las Farc Raúl Reyes como protesta a este acto alevoso y violatorio, el presidente Chávez retiró al personal diplomático de Venezuela acreditado en Colombia, expulsó al embajador de Colombia en Caracas y ordenó el envío de diez batallones militares a la “frontera”. El gobierno Uribe, respondió poniendo en publicidad la lámpara de Aladino del computador de Raúl Reyes incautado a su cadáver y acusó al presidente Chávez “de apoyar a las fart” (sic).

En julio del 2009,en un acto de sometimiento ruin e ilegal, Uribe Vélez autorizó el ingreso de militares estadounidenses a siete bases militares en Colombia. Como rechazo el presidente Chávez congeló definitivamente las relaciones bilaterales con Colombia. Entonces Uribe anunció el hallazgo de lanzacohetes suecos vendidos al ejército venezolano encontrados en un campamento de las Farc. El ambiente diplomático se deterioró y el presidente Chávez previno una ruptura definitiva de relaciones diplomáticas, en consecuencia, las importaciones procedentes de Colombia se restringen.

En julio del 2010, poco antes de terminar su periodo presidencial, el gobierno Uribe acusa en una sesión de la OEA al gobierno venezolano de dar “ refugio de los terroristas de las Farc y del ELN”, causando aún mayor hostilidad. Un mes más tarde, toma posesión como presidente J.M Santos, quien se venía desempeñando como ministro de defensa del gobierno Uribe, quien como conocedor al detalle del deterioro visible de la situación fronteriza, propuso al Presidente Chávez un arreglo amistoso. Los dos mandatarios se reúnen en la ciudad caribeña de Santa Marta y lograron algunos acuerdos diplomáticos; J.M Santos con la hipocresía, la perfidia e insinceridad de aristócrata bogotano que lo caracteriza, adula al presidente Chávez llamándolo “ su nuevo mejor amigo”.

En efecto, tres años después, en mayo de 2013, J.M. Santos recibe en la casa presidencial al reconocido farsante y embaucador político Henrique Capriles, dándole la legitimidad de jefe opositor al gobierno del presidente Nicolás Maduro, elegido democráticamente como sucesor de Hugo Chávez.

Tras un sinfín de actos hostiles del gobierno Santos que el presidente Maduro calificó de “conspiración permanente desde Bogotá”, se cierra “la frontera” utilizada para contrabandear gasolina venezolana y personas indocumentadas, así como para infiltrar narco paramilitares y mercenarios en territorio venezolano, generando un clima de inseguridad y zozobra en toda la región, lo que en agosto del 2016, fuerza a los mandatarios de los dos países a buscar y encontrar una solución diplomática para abrir gradualmente los “pasos fronterizos” .

Un año más tarde, en agosto 2017, tras la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y de acuerdo con el Departamento de Estado, J. M. Santos, afirma categóricamente que ha llegado “el fin de la democracia en Venezuela”. En enero 2019, su sucesor el inepto pelele Iván Duque, bajo órdenes directas de Washington, completará la tarea traída por Uribe y su ministro de defensa J.M. Santos, reconociendo diplomáticamente al impostor y embaucador Juan Guaidó como mandatario legítimo y legal de Venezuela. Entonces se inicia la llamada guerra Imperialista de 4 generación contra el Pueblo venezolano: sanciones inhumanas a la economía y al sufrido pueblo venezolano, acompañada de una guerra ideológica y jurídica ( lawfare),a nivel internacional para apoderarse de los recursos económicos y el oro venezolanos depositados en bancos del exterior. Seguida de la manipulación de las crecientes dificultades económicas del país generadas por las sanciones y bloqueos imperialistas con el fin de incitar una verdadera “guerra callejera” utilizando grupos fanatizados de desclasados, lumpenes y delincuentes comunes pagados, como los que realizaron las famosas “Guarimbas” del 2017 que ya habían sido experimentadas 3 años atrás.

A lo cual se agregó una serie de acciones político-militares tendientes a derrocar al gobierno venezolano, mediante la infiltración de mercenarios extranjeros, caza-recompensas y narco paramilitares del Estado colombiano, que realizaron diversas operaciones comando como el ataque con drones al presidente Maduro en Caracas en agosto de 2018. La “operación humanitaria del puente internacional Simón Bolivar” en febrero 2019. La “operación Gedeón” en mayo del 2020. Así como la ejecución y muerte de varios guerrilleros disidentes de la dirección de las antiguas Farc que continuaron su alzamiento armado en aquella tierra caotizada.

En breve: Fracaso en aplastar la revolución Bolivariana de Venezuela. Fracaso de imponer al farsante Guaidó. Fracaso en derrotar la Resistencia Popular y la Movilización Social en Colombia.

Por último y para concluir: Los golpes de la realidad también hacen reflexionar hasta al más fanático y furioso Imperialista contrainsurgente. Así pues, “todo parece indicar”que, tanto en la Metrópoli y en su agencia en Bogotá, se ha decidido seguir el antiguo consejo de la sra Madeleine Albright de que ha llegado el momento de tomar un respiro y cambiar de estrategia: Transformar el Garrote ineficiente y costoso, por la Zanahoria más beneficiosa. Mientras tanto, seguimos con la esperanza.

Bibliografía

Arrighi Giovanni. Caos y orden en el sistema-mundo moderno. Ediciones Akal. España.2001.

Fuente Imagen : Internet. Semana.com