El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) de quitarle tres pasaportes suyos durante la redada del pasado 8 de agosto, en su casa de Mar-A-Lago, en Florida.

A través de su cuenta de Truth Social —red social que el magnate lanzó este 2022 tras ser vetado de Twitter—, Trump exigió al FBI la devolución de sus tres pasaportes, uno de ellos vencido.

Lo anterior, luego de revelarse parte de la orden de allanamiento con la cual el FBI pudo registrar su residencia para recuperar 11 cajas con documentos relacionados con la seguridad nacional de Estados Unidos y que estaban en la Casa Blanca cuando Trump era mandatario.

Además, según fuentes federales consultadas por la cadena Fox News, entre los documentos incautados también se encuentran documentos privados protegidos bajo la relación abogado-cliente, cuyo contenido no ha sido revelado de manera oficial.

«Este es un asalto a un oponente político a un nivel nunca antes visto en nuestro país. ¡Tercer mundo!», escribió el exmandatario en su red social.

Hasta el momento, no se ha confirmado si efectivamente Donald Trump tenía documentos secretos relacionados con armas nucleares, mientras que el exmandatario insiste que las acusaciones en su contra son un engaño y que todo lo que tenía en su casa ya había sido desclasificado.

Pese a ello, las reacciones de los seguidores de Trump tras el cateo a su domicilio no se hicieron esperar. Este 12 de agosto un usuario de la red Truth Social intentó realizar un ataque armado en contra de una sede del FBI. Sin embargo, los agentes federales lo abatieron.

Diversos congresistas republicanos han hecho un llamado para quitarle los recursos al FBI ante lo que han catalogado como una cacería de brujas para impedir que Trump vuelva a competir por la Presidencia de Estados Unidos en 2024.

Phillip Mudd, un exagente de la CIA y el FBI, actual analista de CNN, advirtió que la redada podría desencadenar otro evento catastrófico por parte de los seguidores del expresidente, equivalente a los hechos violentos ocurridos el 6 de enero de 2021 en el Capitolio, un episodio por el cual Trump también está siendo investigado por un comité especial del Congreso.