El economista Jeffrey Sachs, que dirigió la comisión sobre la COVID en ‘The Lancet’, apunta a un laboratorio biotecnológico estadounidense como origen del SARS-CoV-2.

El economista estadounidense Jeffrey Sachs dirigió durante dos años la comisión sobre COVID-19 de la revista médica ‘The Lancet’, una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, que ha estudiado en todo este tiempo el posible origen del coronavirus. Sachs siempre ha tenido muchas dudas. Han sido varias las veces que el científico ha señalado directamente a Estados Unidos, concretamente a su creación en un laboratorio biotecnológico, aunque sin referirse a nombres.

Esta semana, en la conferencia GATE Sachs ha vuelto a hablar sobre el tema. “Estoy bastante convencido de que salió de la biotecnología de un laboratorio de Estados Unidos”. El economista también ha explicado que el SARS-CoV-2 no se originó en la naturaleza y ha recalcado que llevan dos años de estudio sobre la pandemia. La COVID-19 “es un error garrafal de la biotecnología, no un error de desbordamiento natural”, ha continuado.

Durante su discurso, Sachs ha lamentado la inculpación global que se produjo contra China. “No se trata de nosotros contra ellos”, ha dicho refiriéndose a un enfrentamiento silencioso entre Estados Unidos y el gigante asiático, pidiendo “cooperación” entre ambas potencias. “COVID no era nosotros contra ellos”, ha declarado.

No es la primera vez que Sachs duda de los orígenes de la pandemia y el relato impuesto, especialmente en Estados Unidos. Ya a finales de mayo, en un artículo publicado en The Boston Globe, el economista daba por incierto el origen del coronavirus, pero señalaba que existía la posibilidad de que en el desarrollo y expansión del virus hubiera habido “ayuda de la biotecnología avanzada de Estados Unidos”.

Cree que los NIH no han dicho todo lo que saben sobre el coronavirus

En el texto, aseguraba que los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos habían “financiado una gran cantidad de manipulaciones de laboratorio potencialmente peligrosas y poco reguladas de virus similares al SARS”. Asimismo, lamentaba la falta de “transparencia” de estos centros sanitarios.

“Estos institutos no le han dicho al pueblo estadounidense ni a la comunidad científica lo que saben sobre los orígenes del SARS-CoV-2″, escribía en el citado artículo. A la vez, pedía que los NIH publicaran documentación crítica solicitada a través de la Ley de Libertad de Información.