POR: ÓSCAR RIVERA LUNA

Ingeniero Agrónomo y Docente

El domingo 19 de junio en su página de Opinión, El Tiempo publicó un artículo de Vargas Lleras referente a las elecciones de 2022. El cual dice textualmente: “No veo margen de maniobra en materia tan crítica cómo el déficit fiscal, que a diferencia de lo que sostiene la extenuante propaganda oficial, se incrementó en solo 3 años de 3,1 como porcentaje del PIB al 7,1. Tampoco frente al endeudamiento interno y externo, que de igual forma se elevó del 46,8% al 60,8% o del déficit fiscal, que recibieron en 30,3 billones y lo llevaron a 83,1 billones en 2021”.

Plena razón le asiste al experto columnista del establecimiento; la situación económica que han creado en Colombia es crítica. Además, en nuestro país 39,35% de las personas viven en condición de pobreza productiva y durante años la política agraria del Estado, conspiró contra la producción agropecuaria nacional.

Ahora con la guerra Rusia-Ucrania se agudizó la crisis de los fertilizantes nitrogenados y de potasio, la carestía y especulación alimentaria que nos conduce directo a la hambruna. Pero no es accidental, obedece a una sistemática estrategia de Estado; antipatriótica y antinacional. Aniquilar instituciones; INCORA, IDEMA, HIMAT, INAT, INCODER, Fondo Financiero Agrario, ICA… Importar 14,5 millones de toneladas de alimentos por año, es una vergüenza, teniendo agua, suelo y millares de personas deseosas de arar y cultivar la tierra, en valles, vertientes y aluviones.

Lo racional es desarrollar una política en defensa de la producción agraria nacional; reducir gradualmente la fea sumisión y la dependencia alimentaria. Recuperar el germoplasma alimentario perdido, que existía en bancos vivos de las granjas; Tibaitatá, Nataima, Tulio Ospina, ICA Palmira y que desapareció cómo por encanto. Desarrollar iniciativas creadoras para hacer compostaje sin patógenos, utilizando lumbricultura y todas las fuentes de materia orgánica de origen animal y vegetal, empezando por el 50% orgánico de los residuos sólidos perdidos en basureros contaminantes y en rellenos sanitarios para producir humus.

Renegociar los tratados de libre comercio; TLCs lesivos para el campesinado y los empresarios del campo. Desarrollar la agroindustria alimentaria de hortalizas, con inmensa biodiversidad de leguminosas y árboles frutales nativos. Crear millones de huertas caseras biodiversas en campos y ciudades. Fortalecer lazos directos y canales de mercadeo entre los productores agroecológicos y consumidores de la producción limpia.

Entender que millones de personas pueden cambiar el rumbo perverso de exterminar las abejas. De aniquilar el equilibrio de las especies y contaminar la atmósfera, el agua y el suelo con agroquímicos. Pues nos conduce hacia un abismo sin fondo, y el resultado nos obliga a producir en armonía con la sociedad y la biodiversidad de especies en la naturaleza.

El Banco de la República informó el 8 de junio que la deuda externa pública y privada de Colombia entre enero y marzo de 2022 alcanzó los US$175.106 millones, cifra que representó un incremento de 2,1 % frente a diciembre del año 2021. 700 billones y 424. 000 millones de pesos. Con el dólar a 4000 pesos, la cotización subirá gracias a la guerra y la especulación del mercado.

Tan grave crisis económica, climática, biológica y alimentaria demanda una respuesta de unidad nacional; un diálogo e integración de todos los sectores sociales en defensa de la paz interna y mundial, de la agricultura alimentaria conservando la biodiversidad y de la producción nacional en plena transición gradual hacia 0 carbono.

ÓSCAR RIVERA LUNA