Por José Heriberto Holguín Bejarano

Junio 19 de 2022, hora 4: 30 pm.

Amigos, amigas y compañeros de viaje, que junto con Gustavo Petro Urrego estamos en el proceso de la edificación de la paz. Hoy inicia con el pacto Histórico este  extraordinario episodio y no puedo dejar de recordar cuantas mañanas, tardes, noches y horas de trabajo se ha realizado a lo largo de la reconstrucción de nuestro país, en manos de una mafia narco paramilitar que ha dejado una larga estela oscura y nefasta de dolor en todos los colombianos quienes hemos sido víctimas de ese oprobioso experimento neoliberal, que ha sido defendido con la fuerza bruta carente de inteligencia y de formación espiritual, ética, moral, política y social, debido a la proliferación de la corrupción narco paramilitar.  

Con el acuerdo nacional, hoy nos toca cerrar un capítulo nefasto en esta historia de vida de 200 años en el poder de los partidos ya caducos que en su proceso, algunos de ellos aportaron a la patria las bases que en este momento histórico estamos cosechado y más para nuestros ancestros indígenas que ascienden a 500 años de ignominiosa violación de sus derechos, a ellos no puedo dejar de agradecerles por su apoyo y constancia al estar en las horas más difíciles, por compartir periodos de estudio y de trabajo para consolidar este nuevo plan donde todo los colombianos y colombianas estamos incluidos porque nadie sobra en nuestro propósito de vida. Estamos de fiesta porque el mundo entero ha estado pendiente y desea el cambio o nuevo giro de la política económica y social donde los países del mundo quepan en nuestro proyecto, entre ellos nuestros hermanos latinoamericanos y así nuestro Libertador Simón Bolívar pueda despertar de ese sueño para darnos la ovación, aplauso, aclamación y aprobación, como una nueva proclamación aunada a su última alocución entes de morir la cual fue leída el 17 de diciembre de 1830:

¡colombianos!: Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía.

He trabajado con desinterés abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento.

Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado: mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro á otra gloria que a la consolidación de Colombia; todos deben trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos, obedeciendo al actual Gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando sus espadas en defensa de las garantías sociales.

¡Colombianos!

Mis últimos votos son por la felicidad de la Patria. ¡Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!

Simón Bolívar

Dr Gustavo Petro Urrego y la Dra. Francia felicitaciones por su perseverancia, paciencia y lucha por el comienzo de la consolidación de una verdad histórica, que tanto hemos añorado en este nuevo tiempo: lo que importa es la paz de Colombia.

Gracias por estar siempre allí ocupando ese lugar por el pueblo.