POR: CICERÓN FLÓREZ MOYA (Periodista)

Todos los candidatos a la Presidencia de Colombia coinciden por convicción o porque no tienen como tapar la realidad que la nación no va bien. Hay un mal gobierno. Los indicadores son negativos. La violencia, la corrupción, el hambre, el desempleo, la pobreza y las demás carencias son predominantes. Se han acumulado problemas de impacto devastador, sin que se busquen soluciones en la medida requerida. El tiempo va pasando y las malas condiciones de vida se siguen ensanchando. Ante lo cual no se advierte gestión oficial alguna. Sin embargo, la propaganda busca convencer que se tienen beneficios sociales antes no conocidos. Una mentira que lleva a la risa.

Los debates en que han tomado parte los candidatos a la Presidencia que hoy se someten al veredicto popular han puesto de presente la prioridad con que deben ser tratados desajustes con afectación de profundidad en el país. Esto le impone una gestión ineludible a quien sea el elegido. Somete a prueba lo expresado en el curso de las campañas por unos y otros. Se medirá, claro está, la sinceridad de sus propuestas.

De todas maneras, la elección que se haga hoy de Presidente de Colombia le abrirá posibilidades a un cambio que cierre tantas brechas o ratifique el continuismo.

Esas dos opciones son ciertas. Para más de lo mismo están los activistas del establecimiento con sus versiones orientadas a infundir pánico o estigmatizar, acusando a quienes piensan distinto de querer llevar el país a postraciones de su perversa invención. A pesar de haber manejado el poder en forma hegemónica durante mucho tiempo, no reconocen que los males son el resultado de lo que han hecho como gobierno. La desigualdad, las deficiencias en salud y educación, el maltrato a los campesinos, la deforestación, son descalabros sociales clasistas intencionalmente consentidos.

En la otra orilla están las corrientes que promueven el cambio. Le apuestan al empleo, a la paz, a la educación con cobertura generalizada y gratuita, a la salud con prevención y asistencia oportuna. Se quiere una nación para todos, con derechos y libertades, con protección ambiental, con sanciones a los corruptos, con vida sabrosa, como lo ofrece la candidata a la Vicepresidencia Francia Márquez, en el sentido de contar con protección para darle a la existencia humana todas las satisfacciones. No puede ser que el tránsito por la tierra esté sometido a estrecheces tan ásperas.

Pero son los ciudadanos los que decidirán con su voto en las elecciones de hoy. Le darán su apoyo al continuismo o sacarán triunfante el proyecto de cambio para poner a Colombia en el rumbo de la democracia.

Colombia no admite más aplazamientos respecto a las soluciones que requieren sus problemas. Se debe reconocer la situación de encrucijada que se vive y poner voluntad a las tareas de solución necesarias.

Puede ser que las elecciones de hoy sean de salvación y no lleven a nuevas frustraciones.

Puntada

Magda Pérez es una escritora cucuteña con activismo creador tanto en Colombia como en el exterior. Su primer libro publicado es “Amelia/El secreto de las cartas”, una historia humana relevante. Ya se conoce en España y está nominado para reconocimiento.

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(Publicada 29 de mayo 2022 en La Opinión)