Por: Equipo Colarebo Colombia

Al acertado entender de los zapatistas, el capitalismo es despojo, explotación, represión y humillación. La sociedad burguesa es, por demás, clasista, racista y sexista. A partir de estos tres calificativos, se estratifica a las personas, de tal suerte que, en la parte superior está el hombre, rico y blanco; y en el menor nivel, la mujer, negra y pobre.

El hecho de que Francia Márquez sea considerada del sitio inferior de la sociedad y que ahora sea candidata a ocupar el segundo cargo más importante del país, debe llamar a muchas reflexiones. Más aún, teniendo en cuenta el fervor que ha generado. Es una señal de que algo está cambiando en Colombia.

Es de esperar que las poblaciones a quienes representa, le brinden el apoyo a la candidata que los reivindica. A ella, descendiente de esos negros y negras cimarrones, que huyeron de los amos, a los sitios más inhóspitos para construir cultura, comunidad y sociedad.

Uno de los crímenes más abominables en la historia de la humanidad, ha sido la trata de negros, que fueron secuestrados y traídos como animales al continente americano, dejando dolor a las familias africanas y grandes ganancias a los raptores; detestables riquezas sobre las que se construyó la sociedad capitalista, principalmente europea y que hoy y siempre se ha expresado como causa de la desigualdad entre las naciones pobres y ricas. Población negra y esclavizada que, durante cuatro siglos ha contribuido a formar una de las identidades más auténticas de nuestra sociedad. Aunque desconocida y marginada por centurias.

Es este surgir y despertar de los olvidados de Colombia, lo que hoy revuelca de odio a los sectores políticos gobernantes. Por eso, desde la presidencia del senado se lanzan temerarias acusaciones sobre la candidata, negra y pobre.

La reacción de ella, ante tan mentirosos ataques, deja también muchas inquietudes. Ya que se entiende como una amenaza de muerte. La preocupación no es que producto de los señalamientos, se piense en que va a ser judicializada conforme a la ley, sino que se espera que termine en el asesinato. Desde las más altas esferas de gobierno, se mandan las señales para decidir a quien se debe matar y a quien no. Entonces, ¿En poder de quiénes está el gobierno?

Contrasta esto con lo que sucede con el candidato de la derecha, quien ante los señalamientos y pruebas de sus nexos con el narcotráfico, se pasea campante sin mostrar preocupación alguna de que alguien quiera acabar con su vida -aunque sí debería cuidarse de sus propios compinches, ya que es una ficha desechable, útil para desestabilizar el país y justificar las consecuentes acciones ilegales y antidemocráticas, que enturbien el proceso electoral y les dé continuidad en el gobierno, de cualquier forma.

La mujer, negra y pobre, coloca en alto la dignidad en Colombia y el derecho a vivir sabroso.

Abril 07 de 2022