Por Alberto Pinzón Sánchez 

A Muy buena hora, la Corporación Ciudadanías para la Paz y la Reconciliación –PAZIEMPRE– publica el libro “Alfonso Cano, arquitecto de la Paz”, donde se recogen y recopilan las principales y más importantes ideas suyas, pues el cerco terrible mediático oficial y la  distorsión deliberada de algunas de ellas por quienes se dicen sus “seguidores”, ha creado un vacío intelectual profundo y difícil, para los incansables luchadores por una verdadera “Paz Total”, con justicia Social, Democracia y Soberanía en Colombia, objetivo supremo por el cual entregó su vida el intelectual y dirigente revolucionario Alfonso Cano.

Al la responsabilidad de los compiladores, se suma el esfuerzo de este prólogo por presentar al lector, no una biografía objetiva de su vida y de su liderazgo teórico-práctico (lo que sigue siendo una necesidad imperiosa en las actuales circunstancias de la lucha social en nuestro país) sino un condensado bastante bien seleccionado del movimiento de su pensamiento dialéctico durante la última etapa de su vida, donde sin caer en la tentación de “ redondearlas ” o completarlas con “aportes” propios, sino dándolas a conocer honestamente y sin alteraciones, tal y como salieron a la luz pública.

Hoy día, valdría resaltar su idea superadora (en cierto modo casi obsesiva) de continuar dialécticamente hasta el final aquella consigna de los fundadores Marulanda y Jacobo, tan machaconamente repetida, de que “el destino de Colombia no puede ser una guerra civil” (perpetua agrego yo) sino que urge la necesidad teórico-práctica de buscar una Solución Política real y verdadera, al trágico conflicto histórico, social y armado que prácticamente se ha tornado también geoestratégico, que existe hasta la actualidad en Colombia; tal y como me lo expresó aquella semana de septiembre de 1986 cuando lo visité en su campamento de Casa Verde, episodio recogido por el profesor Alexander Ugalde de la Universidad del País Vasco en el libro biográfico “Confieso que he cumplido con la amistad”. Editorial Alberdania. Bilbao. 2021, págs 120 ss.

Así mismo es de resaltar su permanente esfuerzo intelectual por encontrar dos síntesis relacionales: Una, entre el Marxismo y el Bolivarismo, ambos corpus aprendidos y asumidos vitalmente desde su más temprana juventud.

Y otra, entre Democracia popular y Antifascismo que condensó en sus 4 antis: Anti-ladifundismo. Anti-Imperialismo. Anti-oligárquico. Y anti-neoliberal (o si se prefiere anti-capitalista y socialista)                         

Por último, y porque deseo que Ud amable lector vaya lo más pronto posible a los textos de Alfonso, donde sin duda encontrará la razón del porqué Santos y Uribe, el dúo dirigente del Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi), conformado en 1960 en Colombia despues de las recomendaciones secretas del general US Army Yarborough al presidente Lleras Camargo, se obsesionó con la muerte de Alfonso Cano, de igual manera que el  dictador Fascista Mussolini, se obsesionó en su momento con la muerte del dirigente antifascista Antonio Gramsci, “para que ese cerebro no siguiera pensando”,

Y así Santos, el fullero ludópata que fungía de presidente del Estado contrainsurgente de Colombia, cual si fuera una partida de póker sangriento ordenó a sangre fría (con un vaso de whisky en la mano) su fusilamiento tal y como lo señaló en su momento el Arzobispo de Cali monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía en un comunicado:

«¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a ‘Alfonso Cano’, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y sólo? y ¿por qué encapsular la lucha antiguerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal?». El Espectador.  29 nov. 2011.

No queda más que desearle amable lector ¡buen Provecho con los textos que a continuación va a leer!

Desde el exilio en Europa. 12 de Octubre 2021.

Fuente Internet http://www.corpaziempre.com/

Alberto Pinzón Sánchez