El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán reitera el apoyo de Teherán a los afganos y culpa a EE.UU. por el caos en el país centroasiático.

Como en los últimos 40 años, apoyamos al pueblo de Afganistán y su voluntad”, ha subrayado este lunes Ali Shamjani en Twitter, en medio del caos que experimenta el país centroasiático, tras la toma de su capital, Kabul, por el grupo armado Talibán.

Ha considerado como “tristes” los comentarios del ministro de Defensa de Afganistán, el general Bismilá Jan Mohamadi, quien criticó el domingo al presidente Ashraf Qani por traicionar a la patria y huir del país. “Nos ataron las manos a la espalda y vendieron la patria”, denunció el aludido titular afgano en un breve tuit.

“Durante una visita a Kabul en 2019, tuve una reunión desafiante con el presidente de Afganistán [Ashraf Qani]. Hoy, los tristes comentarios de su ministro de Defensa tradujeron los efectos de la ocupación de 20 años por parte de Estados Unidos” de Afganistán, ha recalcado Shamjani.

El presidente afgano, considerado un ‘peón’ de Estados Unidos por muchos analistas y responsables afganos, huyó el domingo de Afganistán rumbo a Tayikistán y luego a Uzbekistán, tal y como indican algunos medios, ante la llegada de los talibanes a la capital.

Después de la fuga del presidente, el líder del Consejo de Paz de Afganistán, Abdulá Abdulá, se refirió a Qani como “expresidente” que traicionó al país y lo criticó por dejar al pueblo bajo la merced de los talibanes.

Un informe publicado por la cadena catarí Al-Jazeera reveló que el avance de los talibanes en Afganistán deriva de un acuerdo tripartito, alcanzado entre Qani, EE.UU. y el mismo grupo armado.

“Según un funcionario gubernamental y fuentes de los talibanes, la ocupación de las provincias afganas por los talibanes, la captura del palacio presidencial, la incautación de equipo militar, etcétera, se basaron en un acuerdo alcanzado hace seis meses”, tal y como indica el reporte.

El colapso en Afganistán ha ocurrido poco después de que las fuerzas de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que invadieron Afganistán en 2001, comenzaran la fase final de la retirada, entregando todas sus bases militares a los afganos.

El avance de Talibán, en paralelo con la retirada de las fuerzas de EE.UU. de Afganistán, para algunos observadores no es mera coincidencia. De hecho, algunos expertos ya habían advertido de la posibilidad de que los talibanes puedan regresar al poder, con la ayuda encubierta de EE.UU., y exponiendo así a la nación afgana ante un gran peligro.