La región del Pacífico es tierra de promisión; es la de mayor proyección internacional; es uno de los pulmones ambientales más importantes del mundo; y es una gran reserva minera. Pero, increíble, es el territorio de más abandono estatal. En Colombia las comunidades negras viven un continuo desplazamiento de sus tierras nativas, por la falta de oportunidades y la pobreza de sus territorios.

El Pacífico padece la grave enfermedad de abandono de Estado. Los tesoros del Pacífico en medio ambiente, en mar, en turismo, en su conexión con el mundo, en su gente, no han sido valorados por los Gobiernos. El pacífico parece que no tuviera patria, parece que no es parte de Colombia. La deuda más grande de la Nación, es la que tiene pendiente con la región del Pacífico. Buenaventura es el puerto más grande de Colombia; mueve cerca del 42% del comercio exterior. Es un lugar geoestratégico. El Pacífico es una tierra prometida, pero se le trata como una tierra perdida.

Las gentes de la región del Pacífico de Buenaventura a Tumaco hacia el sur y de Buenaventura a Juradó hacia el norte, pierden cada día más sus esperanzas de tener una vida digna. Ningún gobierno le ha cumplido. No hay propuesta confiable ni seria, que abra puertas de optimismo para lograr paz, empleo y justicia social. Los ilegales son más fuertes y más competitivos que el Estado. Los jóvenes obtienen la mejor oferta laboral de los delincuentes. La expansión de grupos criminales crece sin medida.

Jóvenes, mujeres y abuelas juegan un papel esencial en las comunidades y en la activación de la conciencia; han sufrido persecuciones aberrantes. Todos los horrores de la violencia los ha vivido Buenaventura. La gente perdió el derecho a vivir sin miedo. Los jóvenes ven en lo ilegal la única oportunidad de sobrevivir. “Le preguntan a un profesor, cuántos de tus estudiantes van a la universidad, responde. Y cuántos a las bandas criminales, dice, con dolor”. Buenaventura cumplió 481 años; y sigue como ciudad abandonada por el Estado.

No tiene acueducto ni alcantarillado. Las familias reciben agua 4 o 5 horas al día. Llevan cientos de años esperando promesas del agua potable y otras. Desempleo de más del 26%. Ni siquiera cuando cumple 481 años, el gobierno le cumple con el acueducto que es vida; les regaló un concierto virtual de música pacífica. Un trato más digno merece el pacífico, distinto al terror. Como en 481 años de existencia, el Gobierno no ha sido capaz de dar soluciones ciertas, hay que pensar diferente.

Para desarrollar a alto nivel a Colombia, es urgente inventar nuevos estilos de regionalización y vigorosas autonomías regionales para empoderar a los ciudadanos a construir su propio futuro, desde su territorio y no desde el centro de la nación. Mientras se crean nuevos modelos de regionalización, una manera audaz, disruptiva y diferente de resolver problemas de la Región del Pacífico es crear ‘El nuevo departamento del pacífico’ con Capital Buenaventura y que incluya municipios del entorno.

Es una nueva opción para empoderar a la ciudadanía a resolver sus problemas desde la región que tanto aman y no desde el centro de la nación que nunca ha sido capaz de hacerlo desde hace 481 años. El Pacífico, como Departamento, tendría recursos nuevos. Fábrica de Licores del Pacífico. Impuestos de vehículos. Lotería del Pacífico. Sistema General de Participaciones y Regalías propias. Y más. En la misma ley donde se crea el nuevo departamento, se debería crear una Consejería Presidencial temporal, que con recursos de la Nación garantice la construcción del acueducto y alcantarillado para Buenaventura, Tumaco y otros municipios, todo financiado.

Garantizar el aeropuerto Internacional de Buenaventura, construir una zona Franca monumental que genere empleo formal y dinamismo económico. Y dar acceso a Internet a todo el pacífico; bien sea lanzando un satélite o alquilando los servicios de satélites que ya muchas empresas ofrecen. Y estimular el emprendimiento de grandes empresas pesqueras de categoría mundial. Pensando en grande y diferente, se debe crear un sistema innovador de movilidad y de carga y pasajeros para el pacífico. A corto plazo, es posible un novedoso sistema de movilidad, marítimo, aéreo, fluvial y combinado con vías terciarias pavimentadas que presentaré en poco tiempo.

Las 60.000 o más hectáreas de Coca de la zona se deben sustituir por marihuana medicinal para exportar aceites de cannabis, flores secas y extracto de cannabis a los 60 países que han legalizado la marihuana. Se generarían en la zona más de 600.000 empleos legales, y se abrirán oportunidades laborales para campesinos y mujeres del pacífico con todas las prestaciones legales. Crear organizaciones campesinas para que el cannabis medicinal se siembre y se explote de una manera organizada, legal, pacífica, con técnica de exportación y con mejores ingresos campesinos que los de la Coca.

Así se dignifican y legalizan los campesinos. Esto acaba con la mafia sangrienta que nace de la ilegalidad de la Coca. Hay que pensar diferente; para pensar lo mismo hay mucha gente. Se debe cambiar la mirada al mar. Colombia está en mora de tener el Ministerio del Mar para que la riqueza de los mares abra promisorios horizontes a los colombianos. Crear Nuevo Departamento del Pacífico sería un plan piloto audaz para que un territorio lleno de inequidad pase de ser la zona próspera ejemplo para el mundo, modelo de paz, economía, medio ambiente, turismo y justicia social. Si no pensamos diferente, serán 481 años más de sufrimiento e inequidad.

Cortesía de: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi