Por Félix Carrillo Hinojosa

La gente en Colombia se cansó de la indiferencia estatal. Ese resentimiento escondido por tantas masacres, el cambio de destino de muchos recursos, para los más necesitados, el imperio de unos pocos sobre la suerte de más de la mitad, de una CIUDADANÍA golpeada, es un cuadro vivo que hizo desbocar a la misma y contar sus historias de vida.

Por eso y no por otras mal montadas razones, los jóvenes, indígenas, negros, mestizos, raizales, afros están en las calles, jugándose la vida, apostándole a un nuevo amanecer de un País que lo tiene todo, pero que es mal manejado en todos sus frentes. Esa gente de a pie, esas madres con familiares asesinados, desaparecidos, quienes viven el día a día, con las pruebas más duras, están decididos a todo por cambiar lo que durante años ha sido una dolorosa realidad: “el sometimiento de unos mediocres gobiernos, cuyas propuestas usan a la gente del común para sacar los recursos y luego, tirarlos a su suerte”.

Los medios y los analistas políticos se quedaron en las formas y no han ido más allá, donde pueden encontrar una realidad de penurias, sinsabores, promesas incumplidas, justicia amañada, y tantas expresiones oscuras, que solo sirven para consolidar a unas familias que no se cansan de tener más y más, en detrimento de la gran mayoría, que no tiene nada. LA CIUDADANÍA son las mujeres, que solo manifiestan dolores de un ayer que sigue siendo hoy.

No hay reivindicación, mucho menos expresiones, que nos lleven a pensar en un mejor País, mientras ellos sigan como dueños únicos de Colombia. LA CIUDADANÍA son los jóvenes, rotulados por la contraparte con los más graves epítetos, que se pararon para dejar un ejemplo a las generaciones que siguen, y no dejarse avasallar por sanedrínes expresidenciales, candidatos tibios, medios comprados, policías y soldados ciegos, que acaban a su propia gente.

LA CIUDADANÍA es la iglesia y los Pastores, que divulgan la palabra de Dios, quienes entendieron de una vez por todas, que el evangelio no solo está en sus iglesias, en la Casa de Nariño, el Congreso, sino en toda Colombia, en las calles donde la rebelde población se cansó de “más de lo mismo”.

LA CIUDADANÍA son los políticos conscientes y consecuentes con la realidad que vive el pueblo Colombiano, en donde el color y los idearios es lo que menos importa, para tomar el rumbo correcto y enrutar a nuestra Nación por el sendero indicado. Esa CIUDADANÍA no cree en la repetición de promesas incumplidas, en dilaciones de acuerdos, satanización de líderes, del doble discurso que repiten hasta el cansancio.

Ellos siguen de pie para cumplirse y no quedarle mal a tantas madres vejadas, niños abandonados a su suerte, jóvenes y adultos usados en ese carrusel de poder que los gobiernos locales, departamentales y Central, usan para oprimir a una CIUDADANÍA que se paró en raya para decir, BASTA YA! “. #Desdemiraya

Por Félix Carrillo Hinojosa