Por Félix Carrillo Hinojosa

El lente de miles de fotógrafos han recogido tantas historias, que se convierten en testimonios irrefutables en una Colombia que no sale de su tragedia. Ante esas denuncias, es poco o nada lo que se ha hecho, y como resultado se ha generado un mundo de impunidad, éxodo de tantas familias del campo a las ciudades, que incrementan los incontables cordones de miseria, robo descarado de la tierra, violaciones, desaparecidos, incremento de la siembra de coca, bacrim, guerrilla, paramilitares, compra de votos, robo del erario público, que siguen siendo unos problemas estructurales, en donde los candidatos en campaña, sacan sus más variados diagnósticos y como por arte de magia, llenan de promesas a miles de incautos votantes.

Así han mantenido a Colombia por muchos años, llenándola de ilusiones, la mayoría de ellas, por no decir todas, han sido incumplidas.Esto ha dado como resultado doloroso, que el Congreso se haya quedado pequeño ante su compromiso como legislativo, cuyas UTL son un mecanismo burocrático, que en la mayoría de los casos, es usado perversamente por el Senador o Representante, hecho que nos lleva a revisar la memoria legislativa, donde encontramos tantas leyes inútiles, que de he hecho, vuelven a Colombia un país lento en todo.

Aquí todo llega tarde, basado siempre en un criterio reformador y si no lo creen, ahí tenemos la constitución del 91, a la que todos los días la raponean, en procura de dejarnos sin derechos, en vez de cumplirla.El panorama no es el mejor, por fortuna, todavía existen personas que hacen buen periodismo en todas sus formas. No todo está perdido, todavía tenemos personas decentes en el ejercicio de la política, muy a pesar, que quienes deben dar buenos ejemplos, no lo hacen.

Todavía nos quedan las unidades investigativas en los medios, que se imponen a las de todas “las ías”, que cayeron politizadas, negociadas y todo lo que sepa a compra. Todavía nos queda, el lente valiente de tantos fotógrafos que vuelven documental, la dolorosa realidad que vive Combia. Prueba fehaciente es lo que relata el fotógrafo Jesús Abad, quien conoce palmo a palmo, el dolor, el llanto, la desigualdad, la dictadura de las armas, de la política mal usada, del político que se parapeta en el poder para someter a todo un pueblo.

Él es un canal creíble, para aterrizar en una realidad que tiene al Colombiano de pie, cansado de su pésima dirigencia política, de los gremios que han permitido tanto abuso y de los órganos de control deshumanizados. Pese a todo ello y encontrarnos en cuidados intensivos, este enfermo se puede salvar, si eliges mejor que ayer y no por el que diga él”. #Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa