Por Félix Carrillo Hinojosa

“Este paro ha dejado varias lecciones, que de no ser leídas como corresponde, llevarán a Colombia, en un futuro cercano, a un mayor caos que el existente.

Es evidente, que el pulso político está por encima de lo prometido por Iván Duque Márquez a las cabezas visibles del paro, en donde el jefe del CD jugó como siempre, con un plan A y B al tiempo, sustentado en una tercería, situación que negará hasta la saciedad, como el ser conocedor del proyecto de la reforma tributaria de este año, tan nefasta como la del 2019, pero que en un acto de titiritero graduado junto a sus áulicos, decidió hacer un papelón, al desautorizar con su hecho pensado, a quien puso en la casa de Nariño.

Es visible el fortalecimiento de los indígenas, jóvenes, afros, raizales, palenqueros, negros, mestizos y las centrales obreras, que definirán el futuro político, a los que se sumarán los grupos que hacen parte del #PactoHistorico que de manera atinada, desarrollaron unas importantes denuncias en el orden internacional, que hicieron mirar hacia la Colombia herida, a diversos sectores políticos, comunicacionales y ONG, situación que contrasta con la mal llamada coalición de “La esperanza” o “dignidad”, quienes se dirigieron raudos al llamado del Presidente y al salir, quedó en el ambiente, la rara sensación de una autoproclamación que los erige como el grupo, que puede desarrollar una tercería triunfadora en la próxima contienda electoral.

Es notable, el crecimiento del odio, resentimiento y vandalismo, que son aprovechados por los infiltrados, para desestabilizar el buen propósito de las marchas, que va en contravía de la poca operabilidad de la Policía, que sabiendo quienes son las cabezas visibles de esos variados despropósitos, no los detienen y procesan antes, sino que dejan que ellos hagan sus maniobras oscuras, con los resultados nefastos para la economía y la salud mental de tantos jóvenes, que caen en sus redes perversas.

La soberbia del gobierno se hace más notoria en tiempos de crisis, al escuchar a todos, menos al candidato de la Colombia Humana, el mismo que con más de ocho millones de votos, le movió el piso al establecimiento y que a no dudarlo, en la próxima contienda política, es la persona a vencer. No se les haga raro, si en cada uno de los debates, se vuelva recurrente la película “todos contra Petro”.

La violencia política se ha de recrudecer, situación que aprovecharán los amantes de la guerra para mostrar sus dientes, realidad que decidirá un cambio en la movilidad del candidato Gustavo Petro, quien no debe cometer los errores de candidatos anteriores, que ya no están por confiados. Esa gravedad del orden público, puede llevar a la realización de unas elecciones virtuales o a la de elegir un candidato en exilio.
Hay que estar preparado, para todo ese tropel que la vida brinda. A él lo salva, habló de Petro Urrego, el voto de “un pueblo que salga envalentonado”, desde la Guajira hasta el amazonas, revienten las urnas con sus votos rebeldes y le enseñe a los que se adueñaron de Colombia para saquerarla sin compasión, que a los de a pie se respeta”.

“Este paro ha dejado varias lecciones, que de no ser leídas como corresponde, llevarán a Colombia, en un futuro cercano, a un mayor caos que el existente.

Es evidente, que el pulso político está por encima de lo prometido por Iván Duque Márquez a las cabezas visibles del paro, en donde el jefe del CD jugó como siempre, con un plan A y B al tiempo, sustentado en una tercería, situación que negará hasta la saciedad, como el ser conocedor del proyecto de la reforma tributaria de este año, tan nefasta como la del 2019, pero que en un acto de titiritero graduado junto a sus áulicos, decidió hacer un papelón, al desautorizar con su hecho pensado, a quien puso en la casa de Nariño.

Es visible el fortalecimiento de los indígenas, jóvenes, afros, raizales, palenqueros, negros, mestizos y las centrales obreras, que definirán el futuro político, a los que se sumarán los grupos que hacen parte del #PactoHistorico que de manera atinada, desarrollaron unas importantes denuncias en el orden internacional, que hicieron mirar hacia la Colombia herida, a diversos sectores políticos, comunicacionales y ONG, situación que contrasta con la mal llamada coalición de “La esperanza” o “dignidad”, quienes se dirigieron raudos al llamado del Presidente y al salir, quedó en el ambiente, la rara sensación de una autoproclamación que los erige como el grupo, que puede desarrollar una tercería triunfadora en la próxima contienda electoral.

Es notable, el crecimiento del odio, resentimiento y vandalismo, que son aprovechados por los infiltrados, para desestabilizar el buen propósito de las marchas, que va en contravía de la poca operabilidad de la Policía, que sabiendo quienes son las cabezas visibles de esos variados despropósitos, no los detienen y procesan antes, sino que dejan que ellos hagan sus maniobras oscuras, con los resultados nefastos para la economía y la salud mental de tantos jóvenes, que caen en sus redes perversas.

La soberbia del gobierno se hace más notoria en tiempos de crisis, al escuchar a todos, menos al candidato de la Colombia Humana, el mismo que con más de ocho millones de votos, le movió el piso al establecimiento y que a no dudarlo, en la próxima contienda política, es la persona a vencer. No se les haga raro, si en cada uno de los debates, se vuelva recurrente la película “todos contra Petro”.

La violencia política se ha de recrudecer, situación que aprovecharán los amantes de la guerra para mostrar sus dientes, realidad que decidirá un cambio en la movilidad del candidato Gustavo Petro, quien no debe cometer los errores de candidatos anteriores, que ya no están por confiados. Esa gravedad del orden público, puede llevar a la realización de unas elecciones virtuales o a la de elegir un candidato en exilio.
Hay que estar preparado, para todo ese tropel que la vida brinda. A él lo salva, habló de Petro Urrego, el voto de “un pueblo que salga envalentonado”, desde la Guajira hasta el amazonas, revienten las urnas con sus votos rebeldes y le enseñe a los que se adueñaron de Colombia para saquerarla sin compasión, que a los de a pie se respeta”.

Félix Carrillo Hinojosa