Por Alberto Pinzón Sánchez | 26/04/2021 | Venezuela

Pasado un mes de los acontecimientos militares en la frontera colombo venezolana, el río Arauca y el estado Apure, y cuando los llamados “desplazados humanitarios ” que cruzaron en masa el río empiezan a regresar a sus hogares en Venezuela y la vida vuelve a su ritmo cotidiano, la verdad objetiva (primera víctima de toda guerra imperialista de agresión) surgida de los hechos reales va aclarándose y desmontando todo ese trabajo mediático tan perverso como eficiente en el que es especialista la contrainsurgencia y la inteligencia militar colombiana.

Las primeras noticias propaladas por la falsimedia colombiana tomadas acríticamente en sus bocinas internacionales que la alimentan, y que alarmaron a todos los amantes de la paz y la soberanía de la revolución Bolivariana de Venezuela apuntaban a mostrar que el gobierno títere de  Colombia, sometido a una doble e insoportable presión; la externa, ejercida por el Comando Sur y el gobierno de los EEUU y en el interior, la cada vez más crítica y caótica situación económica social y sanitaria  y de orden público de la sociedad colombiana, había tomado la decisión de iniciar una agresión militar a gran escala contra el pueblo y el Estado venezolano.

La tan conocida agencia noticiosa inglesa de la BBC, titulaba así la noticia enviada por su corresponsal en Bogotá “crisis en Apure y Arauca: 5 claves para entender la escalada de violencia en «la otra frontera» entre Colombia y Venezuela”, y después de una breve descripción del teatro de operaciones escribió la siguiente “fake new” (bulo, o noticia alterada, manipulada y tendenciosa)  que rápidamente fue retransmitida por las cadenas informativas de su red noticiosa en todo el mundo y traducida a todos los idiomas posibles para convertirla en otra “verdad global ”justificable de una agresión militar, como sucedió por ejemplo, con la verdades globales de “las armas de destrucción masiva” en Irak, o “las armas químicas” en Siria, o “las torres gemelas” en Afganistán.

Dada su importancia para la comprensión racional y política de lo sucedido, la cito completa:

…”1. ¿Qué está pasando? El 21 de marzo los residentes de La Victoria, un municipio fronterizo venezolano, oyeron bombardeos y se vieron forzados a dejar sus casas de repente y cruzar el río hacia el municipio colombiano de La Arauquita. Desde entonces los enfrentamientos y los desplazamientos no han cesado. A la zona llegaron las unidades de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), un poderoso comando de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela.

Caracas asegura que ha detenido a 31 personas, destruido nueve campamentos y desactivado seis artefactos explosivos. El gobierno de Nicolás Maduro dice que está enfrentando a un grupo armado colombiano que cuenta con la «protección y tolerancia» de Bogotá. Los desplazados, aseguran, son colombianos que quieren volver a su país. Este lunes el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, anunció que creará una zona especial de defensa para «garantizar la paz y la integridad territorial» de Venezuela ante «un plan imperial para balcanizar al país» promovido «por Estados Unidos con el apoyo de Colombia».

Padrino llegó a asegurar hace unos días que «las incursiones en el espacio geográfico venezolano deben considerarse como una agresión auspiciada por Iván Duque». Medios venezolanos afines al gobierno califican a los irregulares armados de «narco-mercenarios».

Bogotá, por su parte, argumenta que a Maduro le está pasando factura su complicidad con guerrilleros y que ha concentrado sus gestiones en asistir a los miles de desplazados que llegaron a Arauquita. La ONG Human Rights Watch y medios locales han dado a conocer testimonios de desplazados que aseguran que sus familiares fueron ejecutados extrajudicialmente para presentarlos como bajas guerrilleras. Caracas niega esta versión.

  1. ¿Dónde está ocurriendo?Esta zona fronteriza, conocida como el «piedemonte llanero» por estar entre las cordilleras y la sabana tropical, ha sido durante años un paso clave para las rutas del narcotráfico. Aunque el control de la zona lo ejerció el Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde los años 80, hoy también hay presencia de al menos dos grupos distintos -y, probablemente, rivales- de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Venezuela siempre ha negado que «dé refugio» a guerrilleros colombianos.

Nicolás Maduro atribuye su presencia al «descontrol» del conflicto en Colombia.

Jorge Mantilla, experto en frontera y seguridad, asegura «que las guerrillas colombianas, los grupos armados y las autoridades venezolanas» habían logrado mantener la paz gracias «a arreglos, a veces tácitos, de repartición de rentas y control territorial». Y ahora, según Mantilla, quien trabaja en una tesis doctoral en la Universidad de Illinois sobre el crimen en esta frontera, esa paz se vio alterada por la disidencia de las FARC.

Ese actor que al parecer busca recomponer el control de la zona se hace llamar «Frente Décimo de las FARC», dirigido por «alias Ferley» y que ha adquirido mayor capacidad militar y económica durante los últimos meses.

En 2016, las FARC firmaron, con el apoyo logístico de Venezuela, un acuerdo de paz con el Estado colombiano. Pero varios grupos dentro de la misma guerrilla se opusieron al acuerdo o se rearmaron poco después de la firma. Hoy las diferentes disidencias de las FARC tienen distintas expresiones, intereses y territorios de control.

  1. ¿Quiénes se enfrentan?Ese actor que al parecer busca recomponer el control de la zona se hace llamar «Frente Décimo de las FARC», dirigido por «alias Ferley» y que ha adquirido mayor capacidad militar y económica durante los últimos meses. En 2016, las FARC firmaron, con el apoyo logístico de Venezuela, un acuerdo de paz con el Estado colombiano. Pero varios grupos dentro de la misma guerrilla se opusieron al acuerdo o se rearmaron poco después de la firma.

Hoy las diferentes disidencias de las FARC tienen distintas expresiones, intereses y territorios de control. 

El gobierno venezolano siempre ha negado cualquier pacto con las guerrillas colombianas, pero Mantilla sostiene que «ahora se ha producido una tensión entre los arreglos locales que pueden tener el Frente Décimo con los componentes regionales del ejército venezolano y los arreglos nacionales que pueden tener el gobierno nacional en Caracas con la Segunda Marquetalia (otra disidencia)».

  1. ¿Por qué ahora? La situación se da en un momento en el que la gestión del orden público en Colombia se está complicando: decenas de miles de personas han sido desplazadas en otras regiones del país y las masacres y asesinatos de líderes sociales siguen dominando el escenario.

  Seis masacres en lo que va de 2021: ¿qué está pasando con la violencia en Colombia?

Aunque el gobierno de Iván Duque defiende la baja de homicidios en 2020 y su implementación del acuerdo de paz, la oposición ha calificado de insuficiente su agenda de paz, con el resultado de que la violencia se ha agudizado, el conflicto se ha fragmentado y la producción de coca ha aumentado.

En abril Duque espera reactivar las fumigaciones con glifosato en cultivos ilícitos.

Son todos elementos que pueden explicar por qué ahora algunos grupos armados están moviendo sus fichas en un momento de reactivación de las economías ilegales alrededor del mundo tras la pandemia.

  1. ¿Cuál puede ser el desenlace?Mantilla asegura que para que baje la tensión pueden ocurrir dos cosas: o que se vuelva al statu quo de no agresión o que uno de los grupos se imponga sobre el otro.

El ELN, una guerrilla que algunos hoy consideran «binacional», es probablemente el actor ilegal de mayor poder militar en la zona y lo que ocurra dependerá de si entran a luchar contra las disidencias en defensa de su territorio o de la revolución bolivariana.

Está por ver, además, qué hará Caracas para demostrar que, como ha sostenido durante años, no tolera la presencia de grupos armados ilegales y lucha contra el narcotráfico.

A la ecuación se añade que el gobierno de Iván Duque no reconoce a Maduro como presidente y que no hay canales de comunicación entre las autoridades de ambos países.

Además, lo que ocurre en Colombia y Venezuela suele estar en el radar de las grandes potencias: Estados Unidos por un lado y China y Rusia por el otro.

De ambos lados de la frontera, no parece una situación fácil de controlar”.  (Tomado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56645187

¿Puede sostenerse este relato hoy, un mes despues de los sucesos en la región del rio Arauca y el estado Apure? Es evidente que no. Es también obvio que es una noticia fragmentaria, manipulada y alterada con el fin de hacer daño a alguien, es decir, lo que el diccionario castizo llama un BULO, y la mass media anglosajona llama “Fake New”.

Ha ido quedando claro por ejemplo, que las guerrillas del ELN a quien el servicio secreto inglés y su caja de resonancia en Bogotá el portal La Silla Vacía, dan como ganador de la situación (ver pseudo análisis en https://lasillavacia.com/gran-ganador-conflicto-frontera-venezolana-eln-81028) así como también la guerrilla de las Farc llamada Segunda Marquetalia, han negado en sendos comunicados y videos (que circulan profusamente por las redes sociales) cualquier participación en algún acto militar contra el ejército venezolano y, reafirman o reivindican su accionar circunscrito estrictamente al interior de las fronteras colombianas como grupos clandestinos de resistencia armada al fascismo contrainsurgente colombiano en expansión militar aupada por los planes geoestratégicos de la OTAN y el Imperialismo global.

Otra cosa muy distinta y esto hay que decirlo como es, que en un escenario tan amorfo y caótico como el que histórica y socialmente caracteriza la llamada frontera colombo venezolana, abandonada a la mano de Dios durante siglos POR AMBOS PAÍSES, en donde las personas tienen doble documento de identidad o doble nacionalidad, van y vienen continua y libremente de un lado para otro (lo que los servicios secretos colombianos llaman “frontera porosa”), posiblemente en su labor clandestina reivindicada de resistencia antiimperialista y antioligárquica, vestidos de civil y sin portar armas pasen de un lado al otro de la frontera acompañando a sus bases sociales.

Completamente diferente es lo que hizo hace un mes en el estado Apure la “disidencia de la disidencia de las Farc” (que el informe periodístico denominó Frente 10 de las Farc) apostado desde hace años en esa región, al que después de varios meses de seguimiento por las autoridades venezolanas les descubrieron su completa integración en la economía extorsiva, captura de toda clase de rentas ilegales o por fuera del control del Estado central formal, impuesta a largo de muchos años en toda esta gran franja fronteriza por el narco paramilitarismo colombiano centrado en las ciudades de Cúcuta y Arauca; y que a nivel de toda Colombia han construido varios nichos turbulento de economía narco paramilitar, de un caos organizado de rentas clandestinas donde hay un implacable enfrentamiento militar “post conflicto” por el control territorial, semejante al caos organizado que se tiene en los nichos enmarañados narco para militares del Cauca, o del Putumayo y región fronteriza colombo ecuatoriana, o el andén del mar Pacífico, o el Chocó y la frontera colombo panameña, o incluso unos kilómetros más al norte de Apure en el Catatumbo, en la misma frontera colombo venezolana.

Digo que es una cosa muy distinta opuesta a cualquier razonamiento político racional, lo que hizo la “disidencia de la disidencia de las Farc” al haber atacado al ejército venezolano dentro de territorio oficial de Venezuela cuando los requirió, causarle 8 bajas y varios heridos, dos de ellos suboficiales que cayeron en un campo minado, sembrar minas antipersonales artesanales en un país libre de ellas, emboscar y destruir tanquetas de patrullaje, así como otras instalaciones públicas, obligar a la población civil a desocupar sus poblados y desplazarse para preparar un escenario de combate abierto y luego, confundido con los desplazados cruzar la frontera hacia Colombia donde su supuesto y jurado enemigo político ideológico del ejército colombiano los dejó marchar, retirarse y esconderse nuevamente.

Ha quedao claro que el enfrentamiento militar fue exclusivamente entre la disidencia de la disidencia de las Farc, y el ejército oficial venezolano en una operación militar formal denominada “escudo Bolivariano. Abril 2021” ampliamente conocida y reportada. No hubo pues como dijeron los amanuenses y escribanos de Colombia y su jefes trasnacionales, participación alguna de otros movimientos guerrilleros colombianos. No se dio la lucha entre grupos guerrilleros que el ejército colombiano y su brazo narco paramilitar vienen implementando en esas nichos caóticos territoriales mencionados, para presentar los como la guerra entre narcotraficantes y grupos residuales del conflicto.

Se dio lo que el ministro de defensa venezolano, general V. Padrino, después de participar directamente en los acontecimientos y haber hecho un análisis de información en escritorio, definió con sorprendente claridad exactitud, en rueda de prensa 06/04/2021:

“El plan imperial es, lo repito, tercerizarel conflicto para balcanizar a Venezuela; incursionar a Venezuela apoderarse de un espacio territorial para sus operaciones logísticas acompañados por la DEA que es el mayor cartel de drogas del mundo para causar desestabilización con esos grupos armados, desestabilizar la frontera y venirse al centro del país por el occidente” …

…“El narcotráfico es lo que marca la pauta en Colombia; según informe de los EEUU más de 10 mil millones de dólares del narcotráfico son inyectados en la economía colombiana y casi todos los sectores de la economía colombiana están penetrados o son productos del narcotráfico…Son de 10 mil a 12 mil millones de dólares que se inyectan allí a la economía colombiana y entonces eso hace un metabolismo que se expande hasta las fronteras y tiene impacto en Venezuela…Es por esto que Gobierno colombiano de no estar interesado en la resolución de su conflicto interno porque les permite obtener financiamiento internacional y conspirar contra Venezuela”.  https://elpopular.uy/venezuela-denuncia-intento-de-balcanizacion-de-la-frontera-con-colombia/

Es decir, se pretendió por parte de los interesados mencionados, ampliar y formalizar en toda la frontera colombo venezolana el nicho turbulento de la economía narco paramilitar de caos generalizado existente en el Cauca, el andén Pacifico, el Chocó, etc; pero esta vez a escala superior creando una especie de país ingobernable dentro de otro país como Venezuela, como parte de su derrota y ocupación: La balcanización ya no solo de Venezuela, sino de toda la Región

La oportuna reacción de los bolivarianos tanto venezolanos como colombianos que entendieron rápidamente las implicaciones no solo militares sino políticas e ideológicas ha frustrado este paso invasivo y aventurero. Sin embargo debe quedar claro para quienes reivindican al Libertador en ambos lados de la línea fronteriza, que han sido despachados desde el Urabá 200 narcoparamilitares de los Rastrojos hacia el Catatumbo a reforzar su actividad allí; que ha habido un movimiento grande del ejército colombiano a través de maniobras militares conjuntas colombo estadounidenses en la zona de a Guajira y que la crisis generalizada de todo tipo  se sigue profundizando en espiral o remolino en Colombia, lo que constituye el escenario perfecto para que el narco paramilitarismo fascista dominante, inicie una aventura militar a gran escala contra el pueblo bolivariano de Venezuela como mecanismo para salir de la crisis en que está.

Solo un análisis detallado y consecuente de la “situación concreta”, la responsabilidad histórica y su praxis correspondiente, podrán detener tal aventura.