El 11 de abril de 2002 se intentó el derrocamiento del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, organizado por Fedecamaras, sectores antichavistas dentro de las Fuerzas Armadas y dirigido desde las sombras, por el imperialismo norteamericano.

El golpe no sólo contaba con George W. Bush (EEUU), sino también con el apoyo de los gobiernos de José María Aznar (España) y Andrés Pastrana (Colombia).

Impulsado por los sucesos de Puente Llaguno, en los cuales varias personas resultaron asesinadas por francotiradores apostados en las azoteas de los edificios cercanos, la madrugada del 12 de abril el comandante Hugo Chávez, Líder de la Revolución Bolivariana, se entregó como prisionero para evitar más muertes.

En cadena nacional, el General Lucas Rincón, anunciaba:

“Los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se le solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los integrantes del Alto Mando ponen sus cargos a la orden los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”

No fueron presentadas pruebas que avalaran las declaraciones del General Rincón, porque la renuncia nunca se produjo. Chávez fue trasladado inicialmente al Fuerte Tiuna en Caracas y luego llevado a la isla de La Orchila, hasta su regreso el 13 de abril.

Los medios de comunicación que dicen siempre defender “la democracia” festejaron el golpe de Estado contra el Gobierno elegido democráticamente, mientras el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, era presentado en televisión como líder del movimiento golpista.

Los editoriales del Washington Post y diarios como El País de España expresaron su apoyo al golpe y CNN en Español le concedió de inmediato una entrevista.

El cardenal Ignacio Velazco y el presidente de la Conferencia Episcopal, Baltazar Porras, pisoteando las enseñanzas de Jesucristo, se pusieron en evidencia como personeros de la contrarrevolución, y conspiraron contra el Pueblo católico Venezolano, para derrocar a su legítimo Presidente.

También se había alineado la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), una mafia sindical controlada por los partidos Acción Democrática y COPEI, que luego del golpe fue despreciada y dejada de lado por sus patrones.

El ensayo del golpe había sido la huelga patronal del 10 de diciembre de 2001, convocada por Fedecámaras y apoyada por CTV.

El 5 de marzo de 2002, se había presentado un documento programático del golpe, llamado “Pacto de la Esmeralda”, firmado por los dirigentes de Fedecámaras y CTV, bendecido por las jerarquías eclesiásticas, cuyo apoyo quedó inmortalizado por la foto del cura Luis Ugalde, que unió triunfalmente sus manos a las de Carmona Estanga y al sindicalista Carlos Ortega. Para la ocasión, este último declaró: «Consideramos inminente la salida del señor Chávez».

Estanga, acompañado de políticos de la ultraderecha anticomunista venezolana y los representantes de la jerarquía religiosa, se autojuramentó como “Presidente” al margen de lo establecido en la Constitución.

Su primer acto oficial fue la disolución del Parlamento (Asamblea Nacional), del Tribunal Supremo de Justicia, del Consejo Nacional Electoral, de todos los gobernadores, alcaldes y concejales, la remoción del Fiscal General, del contralor, y del Defensor del Pueblo, de todos los embajadores, cónsules y vicecónsules como también de las Misiones Permanentes Diplomáticas, así como la eliminación de las 48 leyes habilitantes, y el cambio de la Constitución, al reponer el nombre de República de Venezuela, quitándole la condición de Bolivariana.

Las Leyes Habilitantes promulgadas por Chávez en noviembre de 2001 no abolieron la propiedad privada, ni proscribieron a la burguesía, pero ciertamente minaron privilegios e intereses decisivos para el gran capital internacional: en particular la Ley de Tierras y la Ley de Hidrocarburos.

Luego del golpe se realizaron allanamientos y agresiones por todo el país y detuvieron sin orden judicial al entonces diputado Tarek William Saab y al Ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín.

Liderado por el entonces alcalde del municipio Baruta, Henrique Capriles, se realizó un ataque contra la Embajada de Cuba en Venezuela, con actos vandálicos: la destrucción de los autos del personal diplomático y el corte de la electricidad y el agua de la sede diplomática, afectando a las adultos y niños que se encontraban en su interior.

Estos actos terroristas fueron una violación de los convenios internacionales acerca de las delegaciones diplomáticas extranjeras y la inmunidad diplomática, porque se considera a las Embajadas como parte territorial del país que representan.

A pesar de los intentos de represión y la campaña de silencio desplegada por los medios al servicio del gobierno ilegal de Carmona, el 13 de abril de 2002, miembros de la guardia presidencial expulsaron del Palacio Presidencial de Miraflores a los golpistas y rescataron al presidente Bolivariano Hugo Chávez.

Desde entonces cada 13 de abril es celebrado por los revolucionarios venezolanos como el Día de la Dignidad.

19 años después del golpe surge de manera incontrovertible la verdad de los hechos: la lucha de clases, el choque de intereses entre los trabajadores y la burguesía golpista que llevó a los medios, al servicio del poder económico-financiero a distorsionar la verdad, a nombre del «pluralismo informativo» de la prensa «independiente».

La soberbia de los medios privados llegó hasta la construcción de una falsa entrevista con Ignacio Ramonet, para dar la impresión que había dejado de apoyar la Revolución Bolivariana, moviendo las mismas «críticas» que legitimaban el golpe de Estado en Venezuela. Como siempre esos medios de “información” asumieron su papel de actores políticos en la lucha de clases, utilizando toda su parafernalia contra el «castro-chavismo».

Pero, entonces como ahora, la Revolución Bolivariana logró resistir con la fuerza del Pueblo, lanzando su mensaje de esperanza a todos los que luchan en otros lugares del mundo, porque… «A cada 11 le sigue su 13».

Adendum:

El siguiente es el pronunciamiento del PSUV:

El día de la Milicia Nacional Bolivariana los y las militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) celebramos con júbilo el 13 de abril en ocasión de cumplirse 19 años donde el Pueblo en unión Cívico-Militar derrotó el golpismo fascista, rescató el orden Constitucional y fruto de una resistencia heroica y una determinación democrática inquebrantable, retornó junto al Comandante Hugo Chávez al Palacio del Pueblo, el palacio de Miraflores, derrotando en menos de 48 horas el golpe de Estado fascista de factura imperial, ejecutado el 11 de abril de aquel año 2002.

El esfuerzo y sacrificio del Pueblo venezolano movilizado en toda la patria junto a su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, echó por tierra la pretensión de los enemigos de la paz en nuestro país de instaurar una dictadura fascista al servicio de los bastardos intereses de Washington.

Una vez más nuestro indómito Pueblo demostró la raíz libertadora propia de los hijos e hijas del Padre de la Libertad Suramericana, SIMÓN BOLÍVAR para retornar la democracia al país, así como la libertad y la ratificación de construir nuestro destino sin tutelajes, dictaduras, ni fórmulas neocoloniales que procuren alterar los sagrados intereses de nuestra Nación venezolana.

Como la mayor honra a quienes fueron protagonistas de esta historia épica de recuperación de la democracia en nuestra patria, fue instituido el día 13 de abril como “Día de la Milicia Nacional Bolivariana”, para exaltar la unión Cívico-Militar que permitió rescatar el orden Constitucional en Venezuela, siempre bajo la palabra orientadora del Comandante HUGO CHÁVEZ, quien reflexiona en el año 2010 sobre este momento histórico, lo siguiente:

“… ocurrió aquí en este valle, aquí en esta tierra venezolana, en esta Caracas bolivariana, hace 8 años un acontecimiento que hasta donde sepamos no tenía precedente en la historia, ni de América Latina, ni del Caribe, ni del mundo, una especie de milagro ocurrió aquí, un golpe fascista, con las naves de guerra del imperio yanqui, ahí mismo en Maiquetía, submarinos yanquis en las aguas venezolanas, portaaviones yanquis en las aguas venezolanas, toda la oligarquía coaligada, todos los viejos partidos del siglo XX coaligados, todos los medios de comunicación coaligados, las cúpulas políticas, económicas, con todo su poder acumulado durante un siglo y más, un grupo de traidores que llevaron el uniforme glorioso de la Fuerza Armada Bolivariana, más de 100 generales y almirantes y otros oficiales coaligados con la burguesía, con el imperio, toda esa fuerza junta se lanzó implacable, contra el Pueblo venezolano, contra el Gobierno Bolivariano, contra la Revolución Bolivariana, y sin embargo, en unas 48 horas el Pueblo de Bolívar, barrió aquél golpe fascista y al imperialismo yanqui y toda su fuerza concentrada en
Venezuela.”

A 19° años de esta victoria Bolivariana y del Pueblo venezolano, ratificamos nuestro juramento de entregar todo por defender y sostener altivas las banderas de soberanía, independencia, libertad y democracia en la República Bolivariana de Venezuela, leales al lado del Presidente de la República NICOLÁS MADURO MOROS, quien ha sabido conducir los destinos de esta patria, en medio de una agresión salvaje de los enemigos de Venezuela, siempre preservando la paz y estabilidad nacional, así como la protección del Pueblo venezolano.

En el 19° aniversario de la victoria popular donde el Pueblo en unión cívico-militar, derrotó el golpismo fascista, rescató el origen constitucional del país y retornó al Palacio de Miraflores junto al comandante Hugo Chávez.

Junto al Pueblo, en unión Cívico-Militar seguimos diciendo al mundo, que, así como en ese entonces, en cualquier circunstancia que nos ponga el enemigo imperial y sus lacayos, ¡Nosotros Venceremos!

¡LEALES SIEMPRE, TRAIDORES NUNCA!
INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA
Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Caracas, el 11 de abril de 2021.

Diosdado Cabello Rondón
Primer vicepresidente del PSUV