Por Odalys Troya Flores (*)

La Habana (Prensa Latina) El senador del Polo Democrático Iván Cepeda aseguró que el Acuerdo de Paz en Colombia fue una conquista histórica del pueblo, pero hacer un balance de la implementación invita a ver sus luces y sombras.
En entrevista con Prensa Latina, vía Internet, destacó que el Acuerdo, alcanzado en 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos, en representación del Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), ‘se obtuvo luego de muchas tareas que se hicieron con la muy generosa, solidaria compañía y apoyo de Cuba como país garante’.

‘Fue un acuerdo inédito, no solamente en Colombia sino también en el mundo, como lo reconocen distintas instancias de la comunidad internacional’, afirmó el congresista. Sin embargo, dijo, la implementación es muy difícil porque hay sectores que quieren vivir en el pasado, seguir fomentando la guerra y el conflicto.

Se trata de sectores que han vivido de la guerra y de la violencia en Colombia, que han hecho de la violencia un sistema político y económico, aseveró el político de oposición.

La puesta en práctica del Acuerdo está amenazada no solo por intentos de evitar su refrendación, sino igualmente por los asesinatos sistemáticos de quienes en los territorios de conflicto buscan la implementación, y de los propios firmantes que dejaron las armas y pasaron a la vida civil.

Lamentó que a los exguerrilleros y exguerrilleras se les persigue y además les asesinan a sus familias.

El también defensor de los derechos humanos señaló que suman más de 250 exguerrilleros que han sacrificado sus vidas por cumplir con el proceso de paz. ‘Las cifras son escalofriantes pues cada tres días ocurre una masacre, especialmente en los sitios donde el gobierno debería estar implementando el Acuerdo de Paz’, detalló Cepeda.

Cada tres días se produce el asesinato de un líder o una lideresa social, y cada seis días muere por una acción violenta alguien que perteneció a las FARC-EP, añadió.

‘Esto tiene un carácter sistemático y muchas veces están detrás sectores políticos y económicos mafiosos que no quieren que se produzca un cambio político, una reforma agraria, ni que las víctimas campesinas puedan recuperar sus tierras’, subrayó a Prensa Latina.

Para el filósofo, hay muchos intereses detrás de esos asesinatos y el gobierno frente a esta situación sigue aplicando el mismo esquema y lo que hace es militarizar las regiones y territorios aún en conflicto.

Eso hace que la violencia se siga reproduciendo y no se logre pasar a los cambios formulados en el Acuerdo de Paz alcanzado tras casi cuatro años de diálogos y negociación en La Habana, Cuba.

Persiste un incumplimiento sistemático de la administración de Iván Duque al promover el ataque al proceso en distintos momentos y de distintas formas, comentó.

PUNTOS DEL ACUERDO MÁS REZAGADOS

‘Hay incumplimientos muy serios en el primer punto del Acuerdo, relacionado con la reforma agraria rural integral, el cual previó una recomposición en la tenencia de la tierra’, explicó.

En muchos lugares de Colombia el gobierno debía entregar parcelas a pobres, desposeídos y a quienes les robaron sus tierras, cerca de tres millones de hectáreas, legalizar y titularizar, e impulsar la economía campesina, recapituló.

Nada de esto se cumple de una manera satisfactoria, ni los programas de desarrollo implícitos en el Acuerdo, como los planes o programas de desarrollo con enfoque territorial, y en todo caso son implementados de una manera bastante fragmentaria, aseveró.

‘Otro tanto se puede decir del segundo punto: la reforma política democrática no ha sido cumplida en su contenido esencial, no se ha llevado al Congreso la norma que debía reformar el sistema político’, agregó el senador.

En el punto sobre el cambio de enfoque de tratar el narcotráfico subsisten severos incumplimientos porque se trata de manera bastante fragmentaria la sustitución de los cultivos ilícitos por cultivos de economía campesina, añadió.

‘No se ha logrado puesto que el gobierno del presidente Iván Duque dejó de destinar fondos a estas labores y, por el contrario, está pensando en volver al esquema de fumigar los cultivos de uso ilícito, lo cual es una involución hacia momentos difíciles vividos en el pasado’, indicó.

La fumigación de esos cultivos genera procesos de desplazamiento de las comunidades que están en los territorios donde se siembra la coca, dijo Cepeda.

Sobre el punto de las víctimas y de la justicia y el derecho a la verdad y reparación, aunque se ha cumplido de manera parcial se observan avances muy importantes porque se conformó el sistema integral de verdad justicia y reparación que ha venido produciendo decisiones, precisó.

‘La Comisión de la Verdad ha trabajado intensamente en estos años y asimismo lo ha hecho la Jurisdicción Especial para la Paz y la unidad de búsqueda de personas desaparecidas’, confirmó.

Asentó igualmente los avances en el proceso de reincorporación de los exguerrilleros de la FARC-EP, si bien no se les ha cumplido de una manera satisfactoria en una serie de programas relacionados con ese proceso de tránsito a la vida civil.

PACTO HISTÓRICO

Para Cepeda, el Acuerdo está todavía por cumplir en un alto porcentaje, pero la implementación no se limita solo a estos puntos de cumplimiento o incumplimientos, sino que también tiene efectos políticos benéficos.

En tal sentido, el proceso de paz significó un cambio democrático en el país, generó condiciones para que las fuerzas políticas alternativas y democráticas tengan más espacios para su acción, manifestó.

‘Ha despertado un gran movimiento favorable a la paz y a pesar de todos los ataques el proceso de paz logra hasta hoy abrirse paso’, destacó. Resaltó que todos los días se está trabajando para que el mayor número de fuerzas políticas, sociales, ciudadanas, forjen una gran alianza con vistas a un cambio histórico en Colombia pues existen una serie de factores, de oportunidades que es significativo tener en cuenta.

Aseguró que el país está en medio de una crisis acentuada por la pandemia de la Covid-19, con una gran indignación en la sociedad por la manera en que este gobierno trata los problemas de la crisis sanitaria.

‘Las fuerzas progresistas y alternativas han ido creciendo durante estos años, han venido ganando experiencia, han gobernado ciudades, incluso la propia capital del país, Bogotá, son figuras muy relevantes de mujeres y hombres que hoy tienen un papel protagónico en la vida del país’, describió.

Pero hay un programa que se le ha planteado al país para los cambios que se requieren en todos los sectores, expuso el senador.

Yo confío que ese camino de convergencia y de definiciones programáticas abra oportunidades en el proceso electoral que se llevará a cabo en 2022, consideró Cepeda al referirse al Pacto Histórico que se fragua en Colombia, al cual se suman diversas figuras y fuerzas políticas.

‘No estamos luchando solo por ganar unas elecciones, ni por elegir unas cuantas personas al Congreso, ni por elegir una persona a la Presidencia. Queremos un cambio de época, un cambio histórico en Colombia’, sentenció.

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(*) Periodista de la Redacción Sudamérica de Prensa Latina


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