HEIDY SÁNCHEZ (*)  05 FEBRERO 2021

Desde hace 24 años, cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales en conmemoración de la firma del Convenio sobre los Humedales en Ramsar, sucedida en 1971. Estos ecosistemas son de gran importancia, ya que albergan un equilibrio ecológico que consta de un suelo que permanece, periódica o permanentemente, inundado y se convierte en un nicho biodiverso en materia de la flora y la fauna que se desarrolla allí.

Los humedales son considerados áreas de transición o un cambio progresivo entre sistemas acuáticos y terrestres, es decir, ecosistemas mixtos porque guardan algunas características tanto de un ecosistema como de otro. Asimismo, son zonas de inundación de manera que el espejo de agua puede ser temporal o permanente. Igualmente, vale señalar que las aguas de los humedales son aguas estancadas, con pequeñas corrientes que permiten la dinámica hídrica tanto superficial como subterránea.

El límite del humedal está determinado por el tipo de vegetación que tenga en cada terreno. La vegetación es hidrófila, es decir, necesita que exista una buena predisposición al agua. Se puede distinguir también vegetación no hidrófila y aquella que representa el límite del humedal donde termina y da comienzo a otro ecosistema con un ambiente exclusivamente terrestre.

En ese sentido, vale señalar que los humedales son el hábitat ideal para una gran cantidad de especies en las que destacan las aves migratorias que llegan desde humedales de todo el mundo para poder alimentarse y descansar. También podemos encontrar flora y fauna como lo son mamíferos, reptiles, anfibios, peces e insectos.

Teniendo clara la caracterización e importancia de estos ecosistemas, y en el marco del día mundial de los humedales, vale la pena rescatar la defensa del humedal Madre de Agua que varios habitantes de la ciudad están haciendo, como el último ecosistema de meandros y humedales que hacían parte del trazado original del Río Fucha, antes de su canalización.

La administración de Enrique Peñalosa dejó contratada la construcción de la Avenida Alsacia (hoy Avenida Guayacanes) desde la avenida Boyacá hasta la avenida Constitución, una avenida que va de sur a norte, desde la localidad de Bosa y que culmina en la calle 12, para dar acceso al plan parcial inmobiliario en los predios de la antigua planta de Bavaria.

El 3 septiembre de 2018, la Fiduciaria Davivienda S.A., actuando como vocera del Patrimonio Autónomo Fideicomiso Techo, hizo entrega voluntaria de 21.154,16 m2 del folio de mayor extensión, con matrícula inmobiliaria 50C-22394, para el desarrollo de la obra Avenida Alsacia (hoy Avenida Guayacanes) desde la avenida Boyacá hasta la avenida Constitución, con lo cual este predio quedó en cabeza del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

Este proyecto en los tramos 5A, 5B y 6 destruye el humedal Madre de Agua ya que modifica su estructura ecológica con una barrera física que es el cemento que soporta la construcción de la vía, situación que ha generado inconformismo por parte de la comunidad y un gran rechazo por organizaciones ambientalistas de la ciudad.

La alcaldía de Claudia López, incumpliendo los compromisos en materia ambiental y desconociendo la importancia ecosistémica del humedal Madre de Agua, ha decidido continuar con las obras de endurecimiento y afectación ecológica. Es así como el pasado 28 de enero del 2021, contratistas del IDU descapotaron la zona donde estaba ubicado el humedal para dar paso al trazado.

Mediante un comunicado, dicha entidad sostiene que, tras estudios adelantados por “el Consorcio Infraestructura Rover 009” ejecutor de la obra, en dicho tramo no hay un humedal. Concepto que lastimosamente la Secretaria de Ambiente Carolina Urrutia mediante un vídeo publicado en redes sociales afirma que “la presencia de flora y fauna es estacional, hay una depresión producto de modificaciones del terreno colindante que genera encharcamientos y drenaje semipermanente cuando llueve”.

Dichos argumentos olvidan las dinámicas ambientales de la zona, incluso durante el proceso de descapote adelantado, el mismo consorcio informó que rescataron algunas serpientes, renacuajos y ranas sabaneras, que se entregaron a la Secretaría Distrital de Ambiente para enviarlas a un Parque Ecológico Distrital de Humedal.

A propósito, Jorge Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá aseguró que “a pesar de lo degradado que está el espacio por intervención antrópica hay una gran biodiversidad. Hace menos de un año se avistó un ave que no se ha visto en otros humedales de Bogotá, más grandes o más recuperados y es la Garcita Mirasol”. Este avistamiento demuestra la riqueza ambiental que se puede perder producto de la intervención en esta zona.

Las acciones adelantadas sobre Madre de Agua o Tibabuyes reflejan que la política ambiental de la alcaldesa cada vez más se aleja de la conservación y protección de la Estructura Ecológica Principal, incumpliendo sus propuestas de campaña y el pacto ambiental suscrito por la misma en campaña, generando grandes conflictos ambientales y sociales que desde las comunidades y los territorios se vienen evidenciando. La “Bogotá Cuidadora” destruye la naturaleza en favor de los intereses inmobiliarios.

3 de febrero de 2021

(*) Heidy Sánchez Barreto Concejal de Bogotá por Colombia Humana – Unión Patriótica, es abogada y cursó una especialización en Derecho Ambiental y un máster en Derecho Constitucional en la Universidad Externado de Colombia

Tomado del portal cuartodehora.com