Por Antonio Rondón García

Moscú, 2 ene (Prensa Latina) Rusia abrió esta semana las puertas del 2021 con una estrategia en curso contra la pandemia de Covid-19 y las vías para desarrollar la economía por encima de un posible refuerzo de sanciones impuestas desde el exterior.
Para enfrentar la Covid-19, los planes, al menos en esta capital, son de lograr una inmunización de gran parte de los moscovitas para principios o mediados de la próxima primavera, para lo cual se incluyeron en la categoría de permitidos para la vacunación a casi todas las esferas de la sociedad.

En Moscú, la vacunación a gran escala llegó esta semana a los estudiantes mayores de 18 años, a trabajadores de los servicios comunales que se suman a médicos, maestros, trabajadores sociales, empleados de los órganos del orden público, el transporte y la industria, entre otras.

Además, el ministro ruso de Salud, Mijail Murashko, admitió que es posible la entrega física o impresión a través de Internet de un certificado de vacunado, algo que puede ser un adelanto de lo que podría venir en el futuro en el orbe para oportunidades de personas inmunizadas.

La producción de vacunas Sputnik V, la primera en ser registrada contra la Covid-19 en el orbe, se potencia, no solo con los recursos nacionales, sino a través de licencias con países como China, Corea del Sur, la India, e incluso Argentina, a donde llegaron las primeras dosis.

Por el momento, Sputnik V se muestra competitiva en cuanto a su nivel de seguridad, pocos efectos adversos, ningún caso de afectación grave, una temperatura de transportación entre menos 20 y menos 31 grados centígrados y su base de preparación basada en adenovirus humanos.

Con independencia de la campaña de descrédito que sufre la vacuna rusa en el mercado internacional, más de 20 países solicitaron unos mil millones de dosis, gran parte de las cuales será imposible fabricarlos en Rusia, donde la potencia apenas se espera llegue a un millón mensual.

Otro frente, el económico, para 2021 tiene planteado retos mayores con los esfuerzos para salir de la caída de 2020, superior al tres por ciento del Producto Interno Bruto, y de ahí sentar bases para un despegue tanto económico con tecnológico.

En el caso de la aeronáutica, el 2020 cerró con la presentación del nuevo avión MC-21, dotado ahora de motores rusos, los primeros de ese tipo, tanto en eficiencia como en potencia, en construirse completamente en este país, después de la desaparición de la Unión Soviética.

De esa forma, Rusia se sitúa con el MC-21 entre los cinco estados del orbe capaces de fabricar ese tipo de motores, mientras que la propia construcción del avión, por las tecnologías empleadas, es del tipo perspectivo, es decir, con soluciones que apenas tienen otros ahora.

El empleo de componentes en las alas que reducen el peso de la nave aérea y las soluciones para un reducción en casi el 18 por ciento del consumo de combustible por los nuevos motores rusos, permite al MC-21 convertirse en una fuerte competencia para otros aviones de su tipo.

Además, Rusia presentó el IL-114-300, un modelo turbohélice preparado para volar en las duras condiciones del invierno siberiano, donde los aeropuertos son de pistas más cortas, pero que puede ser una buena carta de presentación en zonas similares de Canadá y Alaska, por ejemplo.

De igual forma, la tecnología incluye una prueba de un nuevo cohete portador para cargas de más de cinco toneladas que puede ser empleado en el futuro para enviar los aparatos de una nueva estación orbital permanente que está en los planes de los científicos rusos.

Además, el presidente Vladimir Putin llamó a los economistas, empresarios privados, al Gobierno y, sobre todo, a los científicos, a aplicar con mayor fuerza la inteligencia artificial en todos los proyectos posibles y 2021 será el despegue a gran escala de esa esfera.

La presencia de la inteligencia artificial, que inevitablemente requerirá del empleo de la redes 5G, estará presente tanto en la vida civil como en la rama militar. El nuevo drone de asalto pesado Orion es una demostración de planes reales en ese sentido en Rusia.

El 2021, por tanto, se muestra como el trampolín para lograr el esperado despegue económico, social y científico-técnico de Rusia que, como demandó Putin, necesita este país para convertirse en una verdadera potencia global.

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