Por Antonio Rondón García

Moscú, 19 dic (Prensa Latina) El presidente ruso, Vladimir Putin, expuso en su conferencia de prensa anual la estrategia de su país en la lucha contra la Covid-19 y en la defensa de los intereses nacionales en política exterior.
La pandemia introdujo cambios en la forma de reunirse Putin con la prensa en este año. Lo hizo de forma semiaislada, porque, aunque estuvo separado de masa de medios que asisten a ese evento, fue acompañado en su residencia de Novoe Ogariovo por periodistas acreditados ante el Kremlin.

Solo en Moscú, poco más de 700 órganos de prensa y canales de televisión asistieron al evento, celebrado el pasado jueves 17, donde pudieron ver a Putin en una gran pantalla, mientras otros nueve puntos fueron creados con cerca de 70 periodistas cada uno. Todo ello ligado con preguntas de la población.

El tema más tocado, claro está, fue la respuesta del país a la pandemia, con la construcción de 40 centros hospitalarios desde marzo pasado, 30 a cargo del ministerio de Defensa y 10 edificados por las propias regiones rusas.

Putin reconoció que ningún sistema de salud en el orbe estaba preparado de antemano para enfrentar un reto como el de la pandemia. Sin embargo, acotó, la salud nacional supo crear, poco a poco, un fondo de más de 270 mil camas especializadas para atender pacientes con Covid-19.

El Gobierno asignó recursos y se logró potenciar e involucrar a varios sectores en la fabricación de medios de protección como mascarillas, sustancias antisépticas y en la fabricación de aparatos de respiración artificial, así como iniciar la producción de una vacuna propia.

Paralelo a ello, describió Putin, el gobierno ruso desarrolló un extenso programa de apoyo al empresariado, a la aviación, al turismo, a la pequeña y mediana empresa para evitar una caída estrepitosa de la economía como ocurrió en otras naciones.

En 2020, la contracción del Producto Interno Bruto fue de 3,6 por ciento, por debajo de reducciones de otros países europeos, al igual que la industria, que descendió en tres puntos, aunque en el periodo noviembre-diciembre registró un crecimiento de 1,1 por ciento, aclaró.

La agricultura, pese a todos los vaivenes de la crisis económica mundial, logró crecer en un 1,8 por ciento, aunque, opinó, puede terminar 2020 por encima del dos por ciento.

El desempleo llegó a 6,3 por ciento de la población laboralmente activa, por encima del 4,7 de 2019, pero se espera que para 2021 se logre bajar al parámetro del pasado año, estimó el jefe de Estado.

Pero en esta conferencia de prensa, Putin debió aclarar aspectos relacionados con el mito del peligro y la agresividad de su país, con lo cual la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) intenta justificar el aumento de su presencia cerca de la frontera rusa.

Comparado con los miembros de la OTAN, se puede decir que Rusia está ‘limpia’, pues fue ese bloque el que irrespetó por completo su compromiso verbal de la década de 1990 de que nunca iba a expandirse hasta las fronteras de esta nación.

Putin consideró que Occidente impuso una nueva carrera armamentista desde el mismo momento en que Estados Unidos decidió en 2002 abandonar el Tratado de Defensa Antimisil, lo cual obligó a Rusia a buscar vías para evitar la anulación de su capacidad de respuesta nuclear.

Rusia, situada en el sexto lugar mundial en gastos de defensa, superada por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Japón y China, logró con 46 mil millones de dólares resultados en materia de armamento que otras naciones están aún por alcanzar.

El mandatario ruso afirmó que su país posee armamentos hipersónicos como el misil Avangard, el cohete Kinzhal, así como el Tsirkon, que se puede instalar en naves de superficie y submarinos, con un alcance de mil kilómetros que abren nuevas posibilidades de defensa para el país.

Además, nuestros trabajos en materia militar serán para crear armamentos de protección contra futuras armas hipersónicas creadas por otras naciones.

Otra dirección futura de la defensa nacional sería la creación de una respuesta al empleo en otros Estados de la inteligencia artificial en los armamentos, algo a lo cual se refirió Putin en una reciente reunión del Consejo Nacional de Seguridad.

Aún así, los retos en materia de desarme continúan. Putin busca el diálogo con la nueva administración estadounidense de John Biden, pero los augurios desde Moscú son poco esperanzadores.

Por lo pronto, la Rusia de Putin continúa a toda capacidad la lucha contra la pandemia, donde también encuentra desafíos a sus intentos de internacionalizar el empleo de su vacuna Sputnik V ante una fuerte competencia de Occidente.

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