La Habana, 3 dic (Prensa Latina) Al practicar la atención médica como un derecho cotidiano con elevada sensibilidad hacia todo ser humano, Cuba prestigia a la Medicina Latinoamericana, día que se conmemora hoy en homenaje al destacado científico Carlos J. Finlay.
Protagonista de primera línea en esa enaltecedora profesional, la doctora Blanca Toymil, especialista en Medicina Familiar, tiene el privilegio de honrar con su profesionalidad y sencillez al eminente médico cubano descubridor del mosquito agente transmisor de la fiebre amarilla.

Integrante del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve y coordinadora de la brigada que combatió a la Covid-19 en Honduras durante cinco meses, esta galena defiende con total entrega su vocación en la misión de luchar entre la vida y la muerte.

Ella, como todos los médicos cubanos, hacen posible llegar a este Día de la Medicina Latinoamericana con el mérito de ser el país de América Latina y el Caribe con mejores indicadores de Salud, experiencia que llevaron a 39 naciones donde enfrentaron la enfermedad causada por el SARS-Cov-2.

Con 28 años dedicados a la medicina familiar o médico de la familia, denominación muy común entre los cubanos, Toymil tiene en su aval ‘haber contribuido a la creación de un robusto sistema de salud, a la fortaleza de la atención primaria de salud en todo el país y a la formación de médicos con firmes principios de solidaridad, humanismo, disciplina y elevada profesionalidad’.

‘La medicina en Cuba es para y con la comunidad, la familia y el paciente, lo importante es tratar, curar y en ocasiones salvar a la persona de la muerte como lo hacemos hoy en nuestro país y en cualquier parte del mundo, por eso trabajamos en la promoción y en la prevención, esa es la entereza de la escuela cubana de medicina’, afirmó.

En su opinión, no hacen falta grandes instituciones con modernas tecnologías, sino amor, sensibilidad y principios humanistas.

Los galenos cubanos desbordaron las fronteras de la isla, y a pesar de la hostilidad y el criminal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y sus campañas para desacreditarlos enaltecen los esfuerzos gubernamentales para preservar y restablecer la salud dentro o fuera del país.

Este 3 de diciembre resulta preciso detener la mirada en América Latina, región fuertemente golpeada por sistemas de salud insuficientes, colapsados y golpeados por las privatizaciones, a donde acudieron para llevar esperanzas a las poblaciones más necesitadas, muchas de las cuales nunca habían sido atendidas.

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