Washington, 27 nov (Prensa Latina) La polarización es una estrategia notablemente efectiva en Estados Unidos y el presidente Donald Trump la utilizó para entrar en la política del país, opinó hoy un experto.
Odilón Cámara, un economista de la Escuela Marshall de Negocios de la USC que estudia el voto, las elecciones y la polarización, dijo que avivar las llamas de la división llevó a Trump a la victoria en 2016 y, en 2020, mantuvo la carrera mucho más cerca de lo que se preveía para un titular en medio de una crisis tanto de salud pública como económica. En un artículo de opinión que publica el diario digital The Hill, el académico de la Universidad del Sur de California valora varias aristas de un fenómeno que llegó a la política estadounidense para quedarse.

La popularidad duradera de Trump deja claro que nuestro nivel actual de polarización no es un subproducto accidental de la política – es una estrategia intencional por parte de los políticos, indicó Cámara.

Mi investigación como economista junto con mi coautor Ricardo Alonso de la Escuela de Economía de Londres, ayuda a explicar por qué el viraje a los extremos puede ser políticamente ventajoso para candidatos como Trump, aseguró.

Trazar una línea clara entre mi oponente y yo en temas divisorios empuja a los votantes del medio a elegir un bando, mientras que al mismo tiempo moviliza mi base. Esta estrategia le funcionó a Trump en 2016, y él la duplicó en 2020, ignorando el consejo de jugar al medio, agregó.

Subraya el analista que ya sea que el próximo acto de Trump venga como una personalidad mediática conservadora o un candidato repetido en 2024, se beneficia de mantener el país dividido.

Indicó que aunque el mandatario dejará el cargo, el uso de la polarización como estrategia política no va a ninguna parte y apuntó que en la actualidad no hay soluciones claras y simples para contrarrestar las fuerzas que incentivan el extremismo.

Concluyó el economista que el fenómeno estará con nosotros mientras continúe siendo una estrategia efectiva para candidatos como Trump, incluso si a veces no da en el blanco, la posible recompensa hace que sea una apuesta que muchos políticos están dispuestos a tomar – y todos tenemos que vivir con las consecuencias.

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