Washington, 3 nov (Prensa Latina) Estados Unidos celebra hoy las esperadas elecciones generales de 2020, en las que el presidente del país, el republicano Donald Trump, busca un segundo mandato frente al candidato demócrata, Joe Biden.

Después de meses de una agresiva campaña electoral marcada por el fuerte impacto de la pandemia de la Covid-19 y los habituales ataques entre ambos contendientes, los norteamericanos están más cerca de conocer quién llevará las riendas del país a partir del 20 de enero de 2021 y hasta 2025.

La jornada electoral de este martes acapara la atención de millones de personas en esta nación y otras latitudes, quienes observan de cerca el desenlace de unos comicios muy mediáticos, los cuales se desarrollan en un momento de grandes divisiones partidistas.

En estas elecciones también están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 asientos del Senado, además de los puestos de gobernador en 11 estados.

Pero tales contiendas pasan a un segundo plano ante la feroz lucha entre Trump y Biden por imponerse en los comicios presidenciales, cuando las encuestas favorecen al demócrata, pero los pronósticos sobre quién resultará vencedor siguen envueltos en incertidumbre.

A diferencia de otros años electorales, este martes puede suceder que los norteamericanos terminen la jornada sin que haya un ganador evidente, debido a niveles récords de votación anticipada.

De acuerdo con el Proyecto de Elecciones de Estados Unidos, encabezado por Michael McDonald, experto en política de la Universidad de Florida, hasta este lunes se contabilizaron en el país 97,7 millones de votos anticipados, de los cuales 35,4 millones se emitieron en persona y 62,2 millones fueron enviados por correo.

Eso significa que ya ejerció el sufragio en el país el 71 por ciento del total de votantes que participaron en las elecciones de 2016 (136 millones), cuando Trump derrotó de manera sorpresiva a la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton.

Tan alto nivel de participación temprana se asocia a las preocupaciones de salud por la pandemia, pero, sobre todo, es visto como el reflejo de un electorado muy enérgico, con partidarios de Trump extremadamente motivados para reelegirlo, y opositores muy deseosos de sacarlo del cargo.

En medio de las fuertes tensiones políticas y la posibilidad de que los resultados demoren más en conocerse que en años anteriores, diversas fuentes advierten sobre una posible situación caótica después de este 3 de noviembre.

Además de que podría haber desafíos legales en torno al conteo de los votos, existen temores de violencia postelectoral entre los partidarios de Trump y de Biden, como parte de un ambiente todavía más caldeado por las acusaciones del republicano sobre un supuesto fraude electoral.

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