Por: Equipo Colarebo Colombia
“Para Hegel, toda la historia es una serie de fases históricas en el desarrollo de la libertad”
“La libertad es la esencia propia del espíritu”
(Marxismo y Libertad – Raya Dunayesvkaya)

I. Ubicación de conceptos

Para Hegel, la esencia social del ser humanos es la búsqueda de la libertad. Pero -adiciona Marx- encuentra una existencia explotada y humillada; es decir, la contradicción y la necesidad de cambiar las condiciones que lo oprimen; o sea, la negación dialéctica.

En estas categorías de libertad, contradicción y negación, puede condensarse la propuesta social del marxismo.

Después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, se recrudece la violencia en Colombia; en la década del cincuenta, unos campesinos se refugian en el monte para proteger sus vidas y las de sus familias. El gobierno de la oligarquía, temeroso, los calificó de “repúblicas independientes y comunistas” con el propósito de lograr la protección del imperio yanqui, empeñado en cerrar cualquier avance revolucionario en sus colonias; así inició la “operación Laso”.

Las élites gobernantes tradicionales, concentraron en Marquetalia a 2400 efectivos con cinco helicópteros para enfrentar a cuarenta y ocho combatientes “de tiempo completo” de los campesinos. Estos sucesos desencadenaron en el posterior nacimiento de las farc.

Marquetalia fue un momento maravilloso en la historia del país: la población por sí sola, encontró y recreó la dialéctica. Tal como acontece con cada protesta, el pueblo incrementa su conciencia.

II. Una justificación para el momento actual

El propósito de este documento es contribuir a sustentar el porqué en la sociedad colombiana, se necesita una organización fuerte, capaz de: 1) enfrentar el poder represivo del estado, 2) unificar y coordinar el accionar de los revolucionarios y 3) de gobernar. Elementos que son ilustrados ampliamente por Lenin en el “¿Qué hacer?”; obra publicada en 1902.

Los “Cuadernos filosóficos” de Lenin, es un libro que se puede hacer pesado de leer porque es una recopilación de anotaciones y reflexiones acerca de la filosofía, el pensamiento y detalles de la política de la época. Se hace mención a Demócrito, Leucipo, Sócrates, Platón, Aristóteles, Kant, Feuerbach, Hegel, Lasalle y muchos más.

La pasión de su lectura se encuentra en saber que fueron anotaciones y reflexiones del líder la Revolución Bolchevique, uno de los sucesos más importantes – sino el más- del Siglo XX. Igualmente, la forma en que Lenin va extractando la dialéctica de los escritos de Hegel. También en el conocer cuál fue su motivación:

La primera guerra mundial empezó el 28 de julio de 1914 y duró hasta el 11 de noviembre de 1918. Los Cuadernos fueron publicados póstumos en 1933, pero escritos entre 1914 y 1916.

En esta confrontación, el partido socialdemócrata alemán apoyó a la burguesía en su guerra imperialista. Esto sacudió a Lenin, preguntándose por qué sucedía esto en el partido de los seguidores de Marx y Engels y se volcó al estudio la dialéctica.

III. Las enseñanzas para nuestro medio

Decía Lenin, entonces, que la guerra agudiza las contradicciones del capitalismo y madura la crisis revolucionaria; con sus estudios, escritos y accionar político, recuperó el análisis marxista y desenmascaró a la II Internacional en su socialchovinismo. Esta fue fundada en 1889, desapareció en 1916, reapareció en 1920 y a partir de 1951, pasó a llamarse internacional socialista.

No se cree que hoy en el Siglo XXI, alguien dude de la existencia de la materia o que esté atrapado en el pensar si los sentidos la crean o si estos son producto de ella. Pero, en lo que no se aprecia objetividad marxista, es en el análisis social que se hace desde sectores de la izquierda en Colombia, que parecen olvidarse del materialismo histórico y de la dialéctica.

Es en este libro en el que se encuentra la famosa cita de Lenin, según la cual: “Es completamente imposible entender El capital de Marx, y en especial su primer capítulo, sin haber estudiado y entendido a fondo toda la Lógica de Hegel. ¡¡Por consiguiente, hace medio siglo ninguno de los marxistas entendió a Marx!!” (Pag 168). El Capital fue publicado el 14 de septiembre de 1867.

Lo que se debe considerar es la influencia que recibieron los marxistas del Siglo XX en nuestro país, aunque es cierto que, sobre vacíos y deformaciones, lograron cosas maravillosas y heroicas. Nos han dejado un legado de luchas. Pero no puede rendirse culto a las visiones recortadas. Los acuerdos de paz son parte de la cruda autocrítica que corresponde a los revolucionarios acerca de su accionar.

Otro de los aspectos formativos a superar, es la concepción esquemática de la historia, según la cual el desarrollo social sigue la secuencia: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo. Etapismo que conduce a que la teoría revolucionaria materialista, se reemplace por lo mítico, lo confesional y el evolucionismo.

Esto lleva a que la lucha por el socialismo, se reduzca a una receta, que basta sólo con aplicarse. No deja posibilidad al error; o sea, que una vez se inscriba una organización como socialista, todo lo que diga y haga, debe ser tomado como revolucionario, sin opción de cuestionamiento y lo que se aleje de su línea, queda condenado a ser considerado como reformismo.

Con este proceder no se necesita del análisis marxista ni de la objetividad del materialismo histórico para definir estrategias, puesto que ya se poseen unas, proclamadas verdaderas e incuestionables. Verdadero acto religioso de fe. Soporte real del vanguardismo. Entonces, el concepto marxista de la revolución permanente se toma como un embeleco opcional, que sólo sirve para llenar de literatura los anaqueles de las bibliotecas.

Cuando un candidato alternativo dice que el socialismo no es opción hoy para Colombia, hay que entender que no se trata del simple acto de escoger una u otra línea. La forma de proceder sería que, desde los intereses de clase del pueblo, debe definirse un ideario, unos propósitos, analizar objetivamente en dónde se está parado, qué es lo que necesita la sociedad colombiana y medir cuál es la fuerza que se tiene para implementar las acciones necesarias para el momento presente.

La falta de análisis de la realidad social, el supuesto radicalismo, el olvido de la filosofía, en particular el concepto de la revolución permanente, dejan el espacio abierto para que las políticas reformistas y oportunistas de la socialdemocracia, asuman el protagonismo que deberían tener los revolucionarios. Entonces, para estos, la revolución queda aplazada para cuando se pueda implementar el “verdadero programa socialista”.

Mientras tanto, la derecha se envalentona, acapara la institucionalidad y golpea; el reformismo cumple su misión de dividir los movimientos, enreda al pueblo y se acomoda en la burocracia estatal. Es tal la degradación gubernamental, que las personas que honestamente protegen los páramos, son perseguidas como delincuentes; y los que llaman a respetar el estado de derecho, la constitución y la democracia, como terroristas. La narcoburguesía sabe muy qué significa ser revolucionario en Colombia; falta que lo entienda el conjunto de la izquierda.

IV. Los conceptos dialécticos de lo individual, lo particular y lo universal

Como individuo, el humano es un ser social; hablando de aquellos que buscan cambiar la sociedad, inciden en ella como miembros de alguna organización, grupo de teatro, agrupación musical, sindicato, movimiento, partido, colectivo, pero que no son sino una parte, una particularidad del todo social, que sería lo universal.

Es muy lógico Hegel al decir que al ser humano le queda difícil comprender la sociedad, por que esta es histórica y la existencia de la persona es efímera, por lo que debe esforzarse. Como desarrollo afirma Lenin que, cuando el conocimiento no va más allá de su particularidad, el pensamiento se queda en la percepción, que es su interpretación del todo, incompleta si no se es consciente de su limitación y si no universaliza hacia lo social.

Por eso dice Lenin que el lenguaje nos universaliza, porque por su medio nos comunicamos y al hacerlo, tenemos que reconocer al otro y más revolucionario aún, reconocernos en el otro.

Es ese universal social, que exprese lo que hoy necesita la sociedad colombiana, lo que se debe buscar en sus formas programáticas y organizativas y en el que confluyan todas las fuerzas revolucionarias.

No hay tiempo para perder, es el momento de la unidad.

Octubre 25 de 2020