COMUNICADO

Próximos a cumplir 4 años de la firma del acuerdo de Paz, entre el Gobierno de Santos y la antigua guerrilla de las FARC – EP, anhelo y alcance histórico del pueblo colombiano, este de nuevo asiste a una ola de violencia ejecutada por los enemigos de la PAZ, crímenes dirigidos a los firmantes del acuerdo y los líderes sociales. A estos hechos de por si lamentables, debemos sumarle el derramamiento de sangre de adolescentes y jóvenes en los últimos días en varias regiones del país. Dichos acontecimientos no solo recrudecen la violencia, sino que alejan la confianza del alcance de una Paz estable y duradera.

Estos crímenes se han acrecentado en plena época de pandemia, etapa donde los reclamos de la sociedad en general se hacen sentir en toda la geografía nacional, por el poco interés del estado colombiano en atender sus reclamos, dirigidos exclusivamente al acceso a una existencia mínimamente digna. La miseria que se ha propagado en el país en los últimos meses no es solo responsabilidad del avance del COVID-19 sino producto de las desastrosas políticas económicas y sociales, que han dejado al descubierto las limitaciones del desarrollo social del país, y que solo se han profundizado por la aparición del coronavirus.

A las dificultades que ha generado el COVID-19 en materia de salud y en la economía del país, le agregamos el ambiente de terror que se ha vivido en este 2020, en donde ya se contabilizan 50 masacres que han cobrado la vida de 200 compatriotas. Las masacres han sucedido en los territorios más alejados y abandonados de nuestra geografía, y cuyo objetivo básico han sido los jóvenes de los sectores más vulnerables.

A esta situación que arrebata la vida de nuestros nacionales e impacta a la comunidad Internacional, el Gobierno Colombiano le ha dado por estimar y responder que no se trata ni se debe hablar de masacres, sino de homicidios colectivos, actitud estatal que desestima el verdadero compromiso del Gobierno Duque no solo en acometer primero a los responsables de estos hechos, a los que aduce como únicos responsables a las AUC, las AGC y el CLAN DEL GOLFO, pero poco o nada hace para detenerlos, mientras tanto esta esta barbarie continua y se extiende a otras regiones del País.