No podemos afirmar, pero es incuestionable que a raíz de la pandemia que azota al mundo de la cual, en ninguna forma podemos excluirnos, las costumbres que la humanidad debe asumir no tiene escapatoria alguna; es así como al tener los gobiernos la obligación de controlar el desborde de las economías, permite que los industriales, comerciantes, inversionistas y grandes conglomerados agremiados sin excepción de los Bancos, decreten vacaciones anticipadas, liquiden mano de obra de carácter capacitadas y obreros rasos, con la promesa de reengancharlos cuando se presenten situaciones de normalidad, cuando cese el estado de la pandemia, pero como esta circunstancia , parece, no se verá muy pronto, ya que vaticinan que su duración podría sobrepasar el año 2020 y posiblemente alargarse hasta cuando aparezca la esperada vacuna contra el Covid-19 que según los pronósticos más optimistas esperan que suceda en el año 2021.

Las grandes urbes, departamentos y municipios, centrándonos en el caso Colombiano, ya empiezan a sentir los rigores del desempleo al ver más de cinco millones de puestos de trabajo suprimidos en los cuales los trabajadores esperan con ansiedad y absoluta necesidad que se reactive la economía y cumplan las promesas de que serían enganchados nuevamente, con el agravante que la mayoría de esta población empieza a sentir los rigores de la pobreza, el hambre y el desamparo.

No obstante que el Gobierno ha querido mitigar la situación y así lo ha hecho, aunque de manera improvisada y a la carrera, con un conjunto de organismos del Estado y contratistas, que no han sido los mejores, constituir brigadas de ayudas alimentarias mediante mercados suministrados a la población agendada, entre los más pobres y los desempleados que generó la política de despidos, licencias, y vacaciones anticipadas entre los trabajadores de la industria nacional, con el agravante que los dichos mercados no llenaron ni mínimamente las necesidades de los beneficiarios por lo precarios, en calidad, desorden en las entregas y lo más grave que esta operación sin control se prestó para que los contratistas en asocio con funcionarios banales se apropiaran de los dineros entregados por el gobierno, en una feria de indelicadeza y abuso, en donde estuvieron involucrados Gobernadores, Alcaldes, funcionarios de todo orden a nivel nacional, encargados de adelantar la campaña del Gobierno de carácter alimentaria y humanitaria. El presidente Duque prometió que ante esta situación de abuso imperdonable contra los derechos de los pobres desempleados y quienes viven en la miseria no le temblaría la mano para para hacerlos castigar como se lo merecen, pero parece que se le olvidó porque nunca volvió a tocar tan delicado tema. Le debe una explicación al país entero. Al pueblo Colombiano, que lo eligió abrumadoramente.

Con el cariño y amistad que le profesamos a las ciudades de Aguachica y Ocaña, les rogamos observar las disposiciones de las Administraciones Municipales relacionadas con las instrucciones emanadas de las Secretarias de la Salud respectivas, sobre los cuidados que debemos tener para evitar la propagación del COVID-19, pandemia que tiene arrodillado al mundo entero y a nuestras regiones que no serán la excepción y ya muestra su agresividad en la población desprotegida. Es muy sencillo: Lavemos las manos con frecuencia, guardemos las distancias, aislémonos en lo posible, no saludemos dando las manos, no demos abrazos ni besos, no hagamos visitas, todo de lejos.

JOSE NELSON RODRIGUEZ MELO.

Asoescritores y poetas de Aguachica.