Viena, 22 jun (Prensa Latina) Rusia y Estados Unidos discuten hoy en esta capital las posibilidades para extender por al menos cinco años más al Tratado de Reducción y Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas Start-3, firmado en abril de 2010, en Praga.

El viceministro de Asuntos Exteriores Serguei Riabkov tantea con una delegación norteamericana las vías para alargar la vida del acuerdo suscrito hace 10 años y que debe vencer en febrero de 2021.

Poco antes del mencionado encuentro, la Casa Blanca volvió a insistir en la necesidad de involucrar a China en el proceso de pláticas, tanto sobre el Start-3 como para resucitar al Tratado de Armas Nucleares de mediano y corto alcance (INF), abandonado por Estados Unidos en 2019.

La parte rusa denunció en su momento que Washington pretende desmontar totalmente el sistema de control del desarme estratégico global, luego de su salida del Tratado de Defensa Antimisil, del INF y del Tratado de Cielos Abiertos.

Moscú aclara que Beijing no mostró interés alguno por participar en las conversaciones sobre desarme, como no lo hizo antes en el proceso de firma del Start, en 1991, el Start-2, en 2002 y el Start-3.

La avenencia rubricada por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvedev, en Praga, tras una cumbre de Rusia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, significó una reducción de 74 por ciento del arsenal respecto al Start y de un 30, comparado con el Start-2.

De esa forma, se acordó que cada país contaría con un tope de mil 550 ojivas nucleares, 800 lanzadores intercontinentales, en submarinos estratégicos y en bombarderos pesados no desplegados y 700 en portadores de las referida triada desplegados o activos.

Sin embargo, una de las más fuertes discusiones, tanto en las pláticas previas a la firma del tratado como durante el proceso de ratificación giró en torno a la necesidad de incluir, al menos en el preámbulo, a las armas estratégicas defensivas que no están sujetas a reducción.

Rusia insistió en ello, en medio del despliegue por el Pentágono de los elementos del sistema de defensa antimisil cerca de sus fronteras, en que ello ponía en riesgo su capacidad de disuasión nuclear.

Moscú optó por dotarse de armas hipersónicas que pueden burlar la referida defensa. El presidente Vladimir Putin advirtió que su país poseía una posición única, pues otras potencias deberán primero contar con esas armas y para ese tiempo Rusia sabrá como destruirlas, advirtió.

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