Por Diony Sanabia *

La Habana (Prensa Latina) El ejemplo de Martin Luther King Jr. se agiganta en las multitudinarias protestas contra el racismo y la violencia policial en Estados Unidos, donde los sueños del legendario reverendo siguen aún sin hacerse realidad.

Participantes en las manifestaciones por la muerte del afronorteamericano George Floyd, ocurrida el pasado 25 de mayo en la ciudad de Minneapolis, Minnesota, se reunieron el 5 de junio en el monumento capitalino al gran defensor de los derechos civiles.

Allí, en señal de protesta por el trágico suceso, estuvieron arrodillados durante ocho minutos y 46 segundos, el tiempo que el ahora expolicía Derek Chauvin mantuvo una rodilla sobre el cuello de Floyd, mientras la víctima afirmaba que no podía respirar.

La muerte del afronorteamericano, otra de una amplia relación de desmanes cometidos por los uniformados, desencadenó el repudio en decenas de urbes norteamericanas y del mundo.

Para medios estadounidenses de prensa, tal respuesta representa la expresión de la ira generada a lo largo de muchos años de injusticias raciales y vidas negras apagadas.

De acuerdo con el diario USA Today, mientras los asistentes al monumento a King permanecían arrodillados, a través de un sistema de altavoces se escucharon los nombres de personas que han muerto en Estados Unidos bajo custodia policial.

Muchos afronorteamericanos han sido tratados mal sin ninguna razón, solo por el color de nuestra piel, manifestó al periódico Maya Taybron, una estudiante de secundaria de 15 años de edad de Washington D.C., al referirse a su presencia en la concentración.

En Minneapolis, donde se celebró el primero de varios servicios funerarios en honor a Floyd, el reverendo Al Sharpton, uno de los oradores en el acto, anunció planes para realizar una marcha en la capital norteamericana el próximo 28 de agosto.

Tal día se celebrará el aniversario 57 de una acción similar encabezada por King, cuando pronunció su celebérrimo discurso ‘Tengo un sueño’, en el monumento a Abraham Lincoln, de la Explanada Nacional.

‘Regresaremos este 28 de agosto para restaurar y volver a comprometer ese sueño, para ponernos de pie, porque al igual que en una época tuvimos que luchar contra la esclavitud y en otra tuvimos que luchar contra las leyes Jim Crow, esta es la era de lidiar con la policía y la justicia penal’, expresó Sharpton.

‘Tenemos que volver a Washington y ponernos de pie, negros, blancos, latinos, árabes, a la sombra de Lincoln y decir: es el momento de detener esto’, agregó el religioso ante activistas por los derechos civiles, legisladores y artistas, entre otras figuras.

Además, entre el auditorio estuvo presente Martin Luther King III, hijo del merecedor en 1964 del Premio Nobel de la Paz, quien fue asesinado el 4 de abril de 1968. Considerado entre los hombres legendarios de la historia estadounidense, King convocó a las personas a aprender a vivir como hermanos, o juntos, estimó, nos veremos obligados a perecer como imbéciles.

Esa propuesta fue evocada por Bernice, hija del pacifista luchador, en el contexto de los actos conmemorativos por el medio siglo de su asesinato en Memphis, Tennessee.

No hemos encontrado una manera colectiva de crear una política que trascienda a los partidos, mi padre hablaba de todo eso, opinó entonces en una visita al Museo Nacional de los Derechos Civiles.

Dicho recinto incluye construcciones anexas al motel Lorraine, en cuyo balcón de la habitación 306 se encontraba King el día del fatal suceso a las 18:01 hora local, cuando una bala disparada por James Earl Ray, a quien culparon del hecho, acabó con su vida.

Ya en aquel momento, según David Farber, profesor de historia de la Universidad de Kansas, el reverendo se había convertido en un radical real en Estados Unidos que exigía justicia para los negros y todos los pobres del país.

Desde años atrás, estaba bajo la constante vigilancia del Buró Federal de Investigaciones, que lo había etiquetado como el hombre ‘más peligroso’ de la nación.

A juicio de diversas voces, sigue siendo esquiva la visión de igualdad racial que King reivindicó en el referido discurso ‘Tengo un sueño’, ante una multitudinaria concentración de seguidores.

‘Hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo’, subrayó King en aquella intervención.

‘Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros’, agregó.

También sostuvo que ‘no habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia’.

Mientras, no son pocos quienes sostienen que todavía hoy en Estados Unidos lo blanco es la identidad esencial de la nación, y entonces las opiniones de King adquieren una nueva relevancia para este país en medio del gobierno del presidente Donald Trump, acusado de fomentar la división entre sus compatriotas. El mandatario republicano ha hecho muy poco para fomentar las relaciones raciales, y las reglas de respeto por la dignidad humana que se esperan del líder de una nación se han roto varias veces, criticaron periódicos, incluido The Washington Post.

Disímiles manifestaciones del Ku Klux Klan o una mayor exposición pública de grupos supremacistas blancos son atribuidas en parte a la postura del actual jefe de la Casa Blanca, cuyo discurso, opinan muchos, desfavorece la unidad de los estadounidenses.

Al pronunciar sus palabras de aceptación del premio Nobel de la Paz, King aseveró que el movimiento por los derechos civiles era el mayor movimiento de liberación de la historia de la humanidad.

En opinión del reverendo y activista político William J. Barber II, las ideas expuestas por King hace más de 50 años deben dejarse muy claras hoy, pues, recalcó en un artículo periodístico, la crisis moral y constitucional que enfrenta Estados Unidos no se trata solo de republicanos contra demócratas o liberales contra conservadores.

arb/dsa

*Periodista de Prensa Latina.