Este martes, el desertor Jonathan Rafael Franco Quiñónez, uno de los mercenarios entrenados en Colombia para ejecutar planes de magnicidio por el dueño de la empresa estadounidense SilverCorp, confirmó que estuvo junto a otros dos prófugos en contacto con Jordan Goudreau, a través de teléfono y cuentas sociales para que los ayudara a escapar de Venezuela luego de la fracasada operación marítima terrorista en las costas de Aragua.

Quiñónez, quien se acogió a declarar voluntariamente tras su captura en la Colonia Tovar, confesó que él y otros dos mercenarios desertores se encontraban en las montañas de Aragua tras escapar, y se comunicaron con el dueño de SilverCorp a través de su cuenta en Instagram, Jordangguy.

Aparentemente conocían a Goudreau porque éste estuvo en Colombia en los campos de entrenamiento en Riohacha y siempre mantenía comunicación con los grupos que eran entrenados y mantenidos bajo cuidado logístico del cártel narcotraficante de alias “Doble Rueda” (o la Silla) y las facilitaciones del Gobierno colombiano.

Antes que fueran atrapados por las fuerzas militares y policiales tras la incursión, Quiñónez se comunicó el 9 y 10 de mayo, pidiéndole ayuda desesperadamente.

“Necesitamos ayuda, le escribí a través de Instagram”, relató el desertor, al explicar que en medio de la montaña junto a dos de sus cómplices de armas, no pensaron en otra cosa que acudir a quien pensaban que era “uno de los dueños de SilverCorp”, pues comandó los entrenamientos en territorio colombiano y los mantenía informado de todo.

“Él me dijo que si podía llegar a Peñas Negras, un sitio cercano de Aruba, a 7 millas si no me equivoco, y que buscara un bote pequeño para que nos sacaran de allí. Yo le dije que no estaba en la costa sino en Colonia Tovar, y si conocía a alguien para que nos ayudara a salir”, relató.

Jordan le prometió que iba a hacer una llamada a alguien, y luego le indicó que lo contactara en 6 horas para la respuesta de rescate.

Cuando Quiñónez le informó que no sabía cuánto tiempo de batería tendría su teléfono, Jordan lo calmó diciendo que se quedaran tranquilos donde estaban durmiendo y luego le escribieran.

“Saqué la cuenta y le dije: entonces a las 20 horas (08:pm) te estoy escribiendo. OK me dijo. Esperé la hora, le escribí y me dijo que no tenía respuesta alguna”.

Jordan Goudreau mantuvo contacto con desertores prófugos, prometió llamar a Guaidó y luego se desentendió.

Ante esta respuesta, Quiñónez le pidió otra vez ayuda, y Goudreau lo volvió a tranquilizar diciéndole que lo contactara luego por la mañana.

“Al día siguiente lo contacté y no respondió”, se lamentó el desertor convertido en mercenario contra su propia patria, abandonado a su suerte por sus entrenadores gringos y sus jefes internos.

Esta conversación escrita en las redes del mercenario norteamericano y el desertor, fue presentada por el vicepresidente Sectorial de Comunicación, Jorge Rodríguez, quien adelantó que la persona que Goudreau dijo iba a llamar era nada menos que Juan Guaidó.

Durante una esclarecedora conferencia de prensa en Miraflores, Rodríguez proyectó el video con las confesiones del criminal desertor y otras confesiones de varios desertores, adelantando que esto es apenas poco para las revelaciones que vienen.