TONY LÓPEZ R.(*) 19 ABRIL 2020

El presidente Donald Trump ha sido calificado por el historiador Max Book, en su artículo publicado en el diario The Washington Post como “el peor presidente en la historia de Estados Unidos, por su catastrófica gestión ante la pandemia provocada por coronavirus”. Él y el equipo de gobierno que le rodea, no tienen límites en mentir y carecen de todo sentimiento humanitario y democrático, no solo hacia sus conciudadanos, a quienes poco les importa, lo que le interesa es lograr la reelección y mantener el poder, a costa de su propio pueblo y de otros pueblos, no solo de nuestra región.

El cinismo y la irresponsabilidad del actual gobierno de los Estados Unidos, frente a la Pandemia los ha llevado hoy, a ser considerado el centro mundial de esta peligrosa enfermedad, lo define muy bien el historiador Max Boot, quien acusa a Trump de la pésima gestión ante la epidemia del Covid-19, y critica su impudicia, “cuando en febrero anunció una mortalidad cero y ahora sostiene que “si las cifras rondan entre 100 a 200 mil muertos, él (Trump) ha hecho una magnífica tarea” así de cínico es él y “trabaja para culpar a otros de los problemas desde China, gobernadores, a los demócratas por llevarlo a un juicio político y hasta a Barack Obama”.

Este cuadro retrata de cuerpo entero a quien hoy ocupa el sillón presidencial en la Casa Blanca, y quienes lo secundan, al considerarse la primera potencia del mundo, sin que existan leyes que les puedan condenar ni hacerles pagar cárcel, ni a sus mandatarios ni a uno solo de sus militares y agentes, por los crímenes, atropellos, torturas y abusos, que han cometido, no solo contra los afrodescendientes, migrantes, indocumentados, ahora con la salud de su pueblo, y qué decir de las últimas guerras colonizadoras, Irak, Libia, Siria, la ex Yugoslavia, Panamá y otras, que provocaron miles y miles de muertos, con sus intervenciones militares, con y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

Según la prensa norteamericana, el expresidente James Carter, le envió una carta, a Donald Trump, luego de su reciente entrevista sobre China y le hace estos comentarios: “¿Temes que China se nos adelanta, yo también? ¿Sabes porque se nos adelanta? ¿Sabes cuantas veces China a entrado en guerra con alguien? Ni una sola vez, mientras nosotros estamos en constantes guerras. EE.UU es la nación más guerrera en la historia, porque quiere imponer a otros Estados y gobiernos que respondan a nuestro gobierno y a los valores estadounidense y controlar las empresas energéticas de otros países”.

Mientras China, precisó Carter, “ha invertido en educación, salud, desarrollo científicos y tecnológicos, infraestructuras, construido Carreteras, robot, tecnología G6, trenes de alta velocidad y conquistado el espacio y no ha gastado ni un centavo en guerras”.

El ex presidente, le pregunta, ¿cuantos kilómetros de trenes de alta velocidad tenemos en nuestro país? Ninguno. Y afirmó: “Hemos gastado 300 billones de dólares en guerra para someter a países que buscan salirse de nuestra hegemonía”. Y le señaló “China no ha malgastado ni un centavo en guerra y sí en inversiones para el desarrollo”. Y continuó “Si esos 300 billones lo hubiéramos utilizados en infraestructuras, tendríamos trenes balas, buenos caminos, carreteras, educación y salud pública gratis y no se infestarían con el Covid-19 miles de estadounidenses, más que en cualquier país del mundo.”

Estas muy sabias reflexiones del ex presidente Carter, lo dice todo, ojala lleve a Trump a reconsiderar su postura y a los sectores del gobierno, congreso y el poder judicial que hoy le acompañan en esas ideas ultraderechistas, en la aplicación de su política, xenofóbica, anti emigrante, racista e injerencista y de hacerle la guerra a Estados y Gobiernos que no se subordinan a los mandatos de Washington. Modificar su conducta y procurar buenas y respetuosas relaciones con todos los países.

En medio de esta Pandemia, el gobierno de Estados Unidos debe eliminar los Bloqueos económicos, sanciones financieras, campañas con falsas noticias, promovidos y divulgadas por los grandes pulpos de la prensa de Estados Unidos y América Latina, dejar de financiar a grupúsculos opositores, dedicados realizar acciones de violencia, contra Venezuela. Eliminar las campañas de desinformación y falsedades sobre la medicina cubana y eliminar la ilegal Ley Helms-Burton, que recrudece el Bloqueo que ya lleva 60 años. Dejar la campaña de mentiras, que Cuba y Venezuela representan una amenaza a la democracia en la región y que inunda de drogas a Estados Unidos.

A diferencia de modificar sus posiciones, veamos los puntos de vista de Elliot Abrams, encargado por el presidente Trump de atender el tema Venezuela, quien desestimó, por ahora, una salida militar, pero esa opción se mantiene sobre la mesa. Apoyó la propuesta de Mike Pompeo, de acuerdo a declaraciones a la agencia EFE señaló “Maduro no logró apoderarse de la Asamblea Nacional y amenazó con sancionar a los parlamentarios que se “presten a servir como secuaces del régimen” y continúo amenazando que vendrán nuevas sanciones, que afectará a individuos venezolanos, sin revelar nombre”. Según la agencia Reuter, el elegido presidente de la Asamblea Nacional, en desacato que sustituyó a Juan Guaidó, será uno de los sancionados de acuerdo a lo dicho por Abrams y añadió “que Trump castigará a Rusia por su apoyo a Nicolás Maduro, aunque esas sanciones llegarán más tarde”.

Por otra parte, en entrevista al diario El Tiempo de Bogotá, el ex embajador William Brownfield, ante la pregunta, de que, si podría reeditarse una acción como la realizada en Panamá, para detener al general Noriega, expresó “Es peligroso interpretar de esa manera lo que sucedió, especialmente para aquellos en Venezuela y para la oposición creer que están próximos a ver una especie de intervención internacional como esa que menciona. No creo que eso vaya a suceder y es importante que la oposición siga concentrada en los pasos que deben tomar para acabar con esta tragedia. No deben contar con que EEUU u otro entrará a solucionarles los problemas que tienen”.

Ante la réplica del periodista Mauricio Moreno, de que entonces “no hay apetito en Washington, para una intervención de esa naturaleza” El ex embajador William Brownfield, respondió “Hay formas de hacer intervenciones indirectas o usando tecnología, de causar trastornos a la cadena de mando, de establecer zonas humanitarias en la frontera o de ataques de precisión que se pueden lanzar desde miles de kilómetros de distancia si se quiere mandar un mensaje sin poner en riesgo a la población. No es que no exista apetito de ningún tipo. Lo que hay son muchas opciones disponibles que son diferentes a esas que se mencionan”.

Ésta última respuesta, hay que tomarla muy en serio, porque, es el plan que puede tener Estados Unidos. Claramente expresada por quien fuera embajador en Venezuela y que, hasta muy poco tiempo, embajador en Colombia, desde donde fue el centro entre la oposición venezolana, Washington y el gobierno colombiano. Fue él quien dio la orden al opositor Julio Borges, de no firmar el acuerdo, a que habían llegado con el gobierno de Maduro, en República Dominicana y le dio la orden de viajar a Bogotá, Colombia y no regresar a Caracas.

Esta última afirmación de Brownfield, está en correspondencia con lo expresado por el general Robert Neller, comandante en Jefe del Cuerpo de Marines, a cargo del “Plan Militar Libertad” contra Venezuela, cuando expresó que “Estados Unidos no juega con fuegos artificiales, cuando ataquemos a Caracas, el cielo oscuro se iluminará de luces de misiles y aviones como jamás se vio y el terror de los cohetes y el ataque masivo de aviones infundirá el temor en el régimen dictatorial y sus esbirros y abrirá la puerta a la libertad en Venezuela, no dejaremos escapar a ningún criminal, de verdad lamentaran haber nacido, trataremos en la medida de lo posible que la población civil no sufra”.

Aunque puede ser una fanfarronada de este oficial gringo, nada diferente a las amenazas que proferían los generales fascista alemanes, antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial, tampoco cuando iniciaron los bombardeos con misiles y aviones a Bagdad, y otras poblaciones civiles de Irak y que ocasionaron decenas de miles de muertos, y que CNN lo televisó en vivo y en directo como su fuera una fiesta.

Si el mandatario estadounidense no es capaz, de cuidar a su propio pueblo de una pandemia, como la que azota a nuestro planeta, que lamentablemente ha contabilizado el fallecimiento de más de 25 000, personas, que no tomó a tiempo las previsiones para reducir el daño que pudiera ocasionar y que minimizó el llamado de la OMS del mes de febrero y marzo y lo que hizo fue agravarlo, ahora tiene más de 600 mil contagiados, pero trata de lavarse las manos y culpar a otros.

Irresponsablemente, Trump culpa a otros Estados, incluido China y ha llegado más lejos al culpar a la OMS. El colmo de su cinismo, para justificar y darle fuerza a su mentira, acaba de retirar los fondos a la OMS, fondos al cual contribuyen todos los países. Esta conducta que ha sido ampliamente criticada por numerosos gobiernos, organismos internacionales e instituciones de derechos humanos, el propio Secretario General de la ONU y personalidades y políticos de Estados Unidos. Todos sus discursos y acciones populistas con relación a la Pandemia que agobian a los estadounidenses, están dirigidas a politiquear y sumarlos para sacar ganancias electorales para su reelección.

Tampoco le temblará la mano para decretar un ataque militar a Venezuela, si esa decisión le da puntos para su reelección, tal como amenaza el general Neller, contradictorio con lo anunciado por Estados Unidos, cuando ha dicho que el despliegue naval es eminentemente antinarcóticos, a ese señalamiento Brownfield, precisó, “que es más que eso y va dirigido a sacar a Maduro del poder y la aplicación de la opción militar en el contexto del siglo XXl”.

Es por eso, señaló, Brownfield “pienso que se deben mirar los tres anuncios hechos por EE. UU., en estos días (despliegue naval, cargos por narcotráfico contra Maduro y su entorno y el plan de transición a la democracia que presentó el Departamento de Estado), como un paquete de acciones con un mismo fin”.

Estas precisiones del embajador Brownfield, nos están indicando que la decisión está tomada y no parece que sea la propuesta de la ruta democrática de Pompeo, ya rechazado por el gobierno venezolano. El tema hoy, está descifrar, como, cuando y donde. Las informaciones que llegan de Bogotá, advierten que diversas fuerzas mercenarias y paramilitares, con el respaldo de fuerzas especiales norteamericanas y del ejército de Colombia, maniobran en la frontera Colombia-Venezuela, así lo denunció la senadora Aída Avella.

Resumen Latinoamericano, da a conocer un video, trinado también por la senadora de izquierda Aída Avella, presidenta del partido Unión Patriótica (UP), deja ver la operación de desembarco cerca de una carretera mientras los autos se detienen para ver, como desembarcan militares de helicópteros Black Hawk y la senadora en su Twitter denuncia “se escala provocación y amenaza de agresión contra Venezuela; ciudadanos de Cúcuta denuncian desembarco de tropas con banderas de Estados Unidos; Grave atentado a la soberanía nacional; si hay Dignidad hay que levantar con fuerza la consigna de no a la guerra”.

Si bien, el gobierno colombiano desmiente estas informaciones, en los videos se aprecian, las operaciones de desembarco pero, al parecer la Casa de Nariño, olvida que, desde el mismo mes de enero, Fuerzas Especiales de la 82 división realizó, ejercicios militares con militares colombianos que se extendió hasta el 24 de marzo, precisamente en la fronteras, en el Departamento de Santander del Norte. Una provocación en la frontera por parte de los mercenarios y los paramilitares, puede ser la excusa que están buscando, acompañadas de acciones en algunas ciudades al interior de Venezuela, incluidas Caracas. No hay que desestimar cualquier acción la desesperada situación que tiene internamente Trump, lo puede conducir a cualquier demencial decisión.

Los pueblos de nuestra América y del mundo, sus partidos políticos y el movimiento social, deben denunciar las amenazas del presidente Donald Trump porque una acción militar contra Venezuela, sin dudas provocará que se regionalice el conflicto. Estamos en guerra contra el Covid-19 y esa es la que tenemos que ganar, es la hora de la paz y que cesen todos los conflictos en cualquier parte de nuestra tierra.

El infundio y grave calumnia de acusar a Venezuela y abrirle un proceso penal al presidente Nicolás Maduro por narcotráfico, por el fiscal William Barr, sin presentar una sola prueba, que, además, es jurídicamente inválida, acorde a la carta de la ONU y OEA que expone que el gobierno de un país no tiene jurisdicción sobre el territorio de otro. Pero se hace más desvergonzada y falsa esta gigantesca mentira sobre Venezuela, al dar a conocer que un funcionario del Pentágono, no identificado informó a la revista Newsweek que la Comunidad de Inteligencia, tiene evidencia de que Venezuela y Cuba trafican con Drogas, sin presentar un solo documento y prueba. Lo que motivó la inmediata y dura respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez, “calificándolo de una grave calumnia e infundió, con implicaciones peligrosas”.

Todas estas falsas acusaciones sobre el supuesto tráfico de drogas de Venezuela a Estados Unidos, están bien desmentida y precisadas por la Agencia estadounidense DEA, la que afirma en todos sus informes hasta el 2019 que es Colombia la “fuente primaria para la cocaína capturada en Estados Unidos”.

Según el Cocaine Signature Program elaborado por la DEA en 2018 “aproximadamente 90 por ciento de las muestras de cocaína analizadas fueron de origen colombiano, seis por ciento de origen peruano y cuatro por ciento de origen desconocido”. En otras palabras, de acuerdo con los registros de la agencia federal para las drogas de Estados Unidos no se encuentra en ese país cocaína ni ningún otro narcótico procedente de Venezuela. La farsa del gobierno Trump ha quedado al descubierto.

Es Colombia la fuente de suministro de cocaína y heroína a Estados Unidos y no Venezuela y mucho menos Cuba, el gobierno de Donald Trump, no puede utilizar semejante infundio y calumnia para sentar una matriz de opinión y sobre ella, justificar una intervención militar, continuar con la política de bloqueo y sanciones económicas y mucho más cobarde, lo que puede ser considerado como un crimen de Lesa Humanidad, al impedir que se le suministre los necesarios medicamentos y equipos médicos a Cuba para combatir la Pandemia de Covid-19.

En el próximo artículo abordaré el tema de Colombia, Estados Unidos y el narcotráfico, cuyo plan hacia este país andino era mucho más estratégico, lo importante fue sembrar la matriz de opinión de que Colombia era el principal suministrador de cocaína y por supuesto desarrollar una política “antinarcótico” y afianzar su penetración y las de sus agencias al interior de Colombia. Ese fue el papel del embajador Lewis Tambs y del jefe de la oficina de la DEA en Bogotá Joe Toft, autor del libro: Colombia. Una narcodemocracia que en la década del 90 armó un gran escándalo. Conocerán temas, todos están silenciados, Forrest Hylton de la Universidad de New York le llama la “Republica de la Cocaína” y la brutal combinación de terror, expropiación y pobreza que existe hoy en Colombia gobernado por una criminal oligarquía.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana 16 de abril 2020.