Caracas, 28 de enero de 2020

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

En nuestra amada Colombia hemos tenido una vida republicana bastante conmocionada y de total conocimiento mundial. Nuestros 200 años de historia más reciente, están marcados por hechos de sangre y corrupción, todo a manos de una clase politiquera arrogante que encontró en el coctel de la pobreza, la ignorancia y el miedo, el medio necesario para sostener el poder político del país y lograr mantener en los cargos más importantes a quienes les sirven sin queja.

De esta forma, quienes gobiernan son los elegidos a dedo, que como si se tratase de un mandato divino, resultan electos en las urnas por el pueblo en toda esa puesta en escena a la que le llamamos elecciones democráticas y de la que muchos se sienten orgullosos y hasta envestidos de la moral suficiente para criticar a los demás.
No es para nadie un secreto de como se eligen la gran mayoría de las curules en los cuerpos colegiados como el Congreso de la República, cargos que tienen precio y como lo dice el Abogado, Filosofo y Politólogo Colombiano Gilberto Tobón Sanín: “Una curul en el congreso cuesta cinco mil millones de pesos”. O sea, algo más de millón y medio de dólares. De esa manera encontramos supuestos representantes del pueblo colombiano sentados en el Senado o la Cámara, a los que poco la gente conoce, aparecidos que nadie sabe de donde salieron pero que por obra y gracia del espíritu santo resultan electos y con las más altas votaciones. Los gamonales políticos y las empresas electorales hacen de las suyas cada dos años en donde el discurso y la propuesta no pasan de ser un simple adorno para darle forma a la película llamada Democracia Colombiana.

Muchos de estos politiqueros o empresarios de la política, ubican en los cargos de mayor importancia a sus familiares más cercanos. Es común encontrar a hijos, hermanos, primos o cónyuges de figuras reconocidas ocupando estos cargos, otros teniendo propósitos más oscuros prefieren colocar en los cargos a personas de su confianza a las que muchas veces amarran con la firma de pagarés, letras o simplemente con la intimidación y amenazas de perderlo todo ante la posibilidad de traicionar la voluntad de sus jefes. Este es el caso de AIDA MERLANO, mujer de origen humilde del barrio Buenos Aires de Barranquilla, que se dedicó a prepararse y buscar como todos, la forma de cumplir sus sueños, en ese recorrido de vida lleno de aciertos y desaciertos, más guiada por la codicia y los deseos de superación material que por otra causa, llegó a manos de Roberto Gerlein Echevarria y Julio Gerlein Echevarria, exsenador y empresario respectivamente, quienes lideran la reconocida casa o clan Gerlein, una de las más fuertes empresas electorales de la costa atlántica Colombiana y el país, socios de la también reconocida casa Char, quienes además cabe destacar son reconocidos uribistas; los Gerlein hicieron a Merlano Concejal, Diputada, Representante y Senadora, para terminar
sacrificándola cuando les fue necesario en medio de sus negociaciones políticas y salvar con su entrega su propio pellejo.

Aida Merlano condenada a 15 años de prisión por delitos electorales, manifestó su voluntad de colaborar con la justicia y ofrecer información privilegiada en contra de las mafias politiqueras de Barranquilla y la región, de inmediato conoció de un plan para asesinarla por lo que decidió fugarse y preservar su vida.
Aida Merlano llegó a Venezuela en busca de refugio, no huyendo de la justicia como se quiere presentar por los medios de comunicación Colombianos, ya que manifestó su voluntad de comparecer y de colaborar, sino como la mayoría de quienes llegamos a este país, en búsqueda de paz y de preservar nuestras vidas, no queremos eximirla de la responsabilidad que pueda tener en la comisión de los delitos que se le imputan, pero, primero está el derecho a la vida y hoy se encuentra a salvo en Venezuela, lejos de las manos de quienes quieren silenciarla para que no se sepa la verdad sobre la politiquería que maneja la ciudad de Barranquilla, el departamento del Atlántico y la costa atlántica Colombiana.

Hoy para el pueblo Colombiano es de vital importancia proteger a AIDA MERLANO y conocer su versión sobre la empresa criminal a la que por años perteneció y en donde fue ficha fundamental; hoy es necesario que AIDA MERLANO no regrese a Colombia para que la mafia gobernante no pueda deshacerse de ella y mantener oculta la verdad que ella conoce; hoy por el derecho a la verdad del pueblo Colombiano y en su representación, le solicitamos muy respetuosamente al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela NICOLAS MADURO MOROS, no extraditar a AIDA MERLANO, protegerla como una perseguida política de la oligarquía Colombiana y permitirnos conocer la verdad que solo ella nos puede brindar.

MOVIMIENTO BOLIVARIANO DE COLOMBIANOS POR LA PAZ