Por Osvaldo Cardosa Samón

Brasilia, 25 ene (Prensa Latina) Cual altavoz para despertar a una justicia adormecida, el dolor aún persiste en familiares y amigos de 270 personas que un día como hoy perdieron la vida tras colapsar una represa en el municipio brasileño de Brumadinho.

A las 12:28 del mediodía del 25 de enero de 2019 cedieron los diques de contención de la presa de Córrego do Feijão, barrio rural de Brumadinho, en el estado de Minas Gerais (sudeste), y se liberó un torrente de lodo y residuos mineros (más de 12 millones de metros cúbicos) que arrasó con todo lo que encontró a su paso.

La desventura del depósito de la empresa Vale en Brumadinho es la primera de grandes proporciones desde el accidente del 5 de noviembre de 2015 en el subdistrito de Bento Rodrigues, a 35 kilómetros del centro del municipio de Mariana, también en esa división territorial.

Ese día, la ruptura de escolleras de la empresa Samarco, de la que Vale posee el 50 por ciento, ocasionó la muerte de 19 personas (18 cuerpos fueron rescatados) y el mayor desastre medioambiental de la historia nacional.

Sin embargo, la catástrofe de Brumadinho es la séptima en enlutar a Minas Gerais en apenas 14 años, una media superior a una ruptura cada dos años (1,85). El rompimiento del embalse de Córrego do Feijao devastó un área equivalente a 300 campos de fútbol en la ciudad.

LA BUSQUEDA

La mayoría de las víctimas (179) fueron identificadas en el primer mes del infortunio. Pero con el paso del tiempo, la ubicación de los cuerpos se hizo cada vez más difícil.

De acuerdo con el Cuerpo de Bomberos Militares de Minas Gerais, que actualmente tiene a 75 uniformados buscando a 11 personas desaparecidas en la tragedia que registra 259 muertes confirmadas -dos de ellas embarazadas-, la búsqueda no se detuvo ni siquiera con las tormentas.

Su interrupción resulta una de las mayores preocupaciones de los parientes de las víctimas. No obstante, su continuidad está asegurada, aunque a un ritmo más lento, después de la instalación por parte de Vale de dos carpas gigantes con lonas que cubren un área de 15 mil metros cuadrados.

El barro y los residuos de hierro que traen las excavadoras y camiones desde las áreas afectadas se llevan a estas estructuras cubiertas. Los bomberos pueden entonces proceder con el cuidadoso trabajo de búsqueda de restos de los desaparecidos.

HOMENAJES

Actos en honor a las pérdidas humanas y llamados de justicia ocurrieron a lo largo de la semana en Brumadinho.

Este sábado, las acciones comenzarán con la colocación de la piedra angular del Memorial en Córrego do Feijão (restringido a los familiares de las víctimas), caminatas y actos de los movimientos sociales.

Mañana se presentará la campaña Jangada (balsa) Agua Viva que pide la salida definitiva de Vale y de su empresa controlada, MBR, del complejo del contaminado río Paraopeba.

Los dolientes también exigieron justicia en el juicio a los responsables de la desdicha durante un acto el jueves en la sede la Asamblea Legislativa del estado, donde se instaló un monumento en honor a las víctimas.

DENUNCIA

La Fiscalía de Minas Gerais denunció a 16 personas por asesinato y crimen ambiental, entre ellos a Fábio Schvartsman, expresidente de Vale.

Actualmente la población afectada vive con la incertidumbre sobre las causas y responsables del derrumbe, y el futuro de los pagos mensuales de emergencia por parte de Vale.

El arreglo de las transferencias estableció que solo están garantizadas hasta un año después del desastre, que se completará este sábado.

Los pagos mensuales de emergencia corresponden al valor de un salario mínimo por adulto, la mitad de esta cantidad por adolescente y una cuarta parte por cada niño.

En los demás municipios afectados, el beneficio se otorgó a las personas que viven hasta a un kilómetro del cauce del río Paraopeba. Alrededor de 108 mil personas tienen derecho a los valores definidos.

El presidente del parlamento estadual, Agostinho Patrus, sugirió que el 25 de enero de cada año las banderas en Minas Gerais se coloquen a media asta, en los órganos púbicos, en demostración de duelo en honor a las víctimas y sus allegados.

En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida. Vagner de Jesus Silva, un bahiano de 42 años, trabaja en la zona desde hace tres años y reconoce que después del desastre la tristeza invadió todo Brumadinho. ‘El dolor es silencioso, pero funesto’.

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