La Paz, 30 nov (Prensa Latina) La derecha que asumió el poder tras el golpe de Estado que forzó la renuncia del presidente Evo Morales hace todo hoy por silenciar a los medios de prensa en Bolivia, advierte el sitio digital The GrayZone.

Los medios de comunicación bolivianos ahora se enfrentan a una elección: o aceptas un soborno o tu vida se volverá extremadamente difícil, señala un artículo de la publicación, fechado en La Paz y firmado por el periodista Wyatt Reed.

Reed explica que entrevistó a un colega al que identificó por seguridad como Federico Koba, quien, entre otros temas, afirmó que en el ambiente actual reinante aquí los puntos de vista contrarios son prácticamente inexistentes en la televisión boliviana.

La televisión se dedica a emitir ‘anuncios de servicio público que advierten que Evo Morales está tratando de matar de hambre a la audiencia’, dijo.

‘Estamos virtualmente solos mostrando lo que está sucediendo’, añadió el periodista sobre el grupo de reporteros de izquierda amenazados que permanece activo en Bolivia.

Los medios tradicionales ?acotó- solo muestran lo que no pueden ocultar. Pero, por supuesto, niegan la evidencia. Dicen que fueron montajes, que los cocaleros y las personas de El Alto se están matando.

Según comentó, los demagogos de extrema derecha que expulsaron a Morales han consolidado el control y ‘trataron de poner todo al revés para que el fraude electoral fuera un golpe de estado, y el golpe fuera un retorno a la democracia’.

Mientras quieren hacer ver que ‘las fuerzas paramilitares son fuerzas pacificadoras; los fascistas son los demócratas. Todo está al revés’, sentenció.

Recordó el material periodístico que a los pocos días de la asonada golpista del 10 de noviembre-, el director de la radio de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, José Aramayo, un aliado de Morales, fue encadenado a un árbol y su equipo echado de su oficina.

Para Koba, Bolivia se ha convertido, sencillamente, en un gran laboratorio de la posverdad y de los golpes de Estado del siglo XXI.

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