Por Osvaldo Rodríguez Martínez

Panamá, 6 ago (Prensa Latina) ”La muerte del FAD” (Frente Amplio por la Democracia) fue el título del obituario dedicado por el diario La Estrella al único partido panameño de izquierda, a lo cual este respondió: ”La esperanza no se extingue”.

‘Los proyectos izquierdistas en Panamá, tanto los socialistas como los comunistas, no han recibido el respaldo del pueblo panameño’, aseguró la llamada Decana en un editorial donde reconoció que el socialismo ejerció influencia en el pensamiento nacionalista y social del país en 1968.

‘Como era de esperarse, al unísono han reaccionado algunos medios de comunicación, voceros empresariales, las cúpulas de los partidos tradicionales, en fin, el establishment que defiende el sistema corrupto imperante, ante el anuncio del Tribunal Electoral (TE) sobre la “extinción del FAD”, expresó la agrupación en un comunicado.

La noticia fue resaltada por toda la prensa local, en una publicidad mayor que la recibida por sus candidatos en las pasadas elecciones, aunque pocos agregaron algún comentario y mucho menos señalaron que la decisión deja en entredicho a un escenario político donde colateralmente se oficializó una sola ideología.

Analistas señalaron que festejaron así quienes consideran derrotada la izquierda y el triunfo del consenso impuesto por el poder hegemónico; el concepto demostrado en tal actitud es que la ‘democracia’ está salvaguardada y los ‘radicales’ perdieron otra vez y desaparecieron, señalaron las fuentes.

Milton Henríquez, un político istmeño que se autotitula de derecha, dijo en una reunión de partidos políticos centroamericanos en 2016, que la democracia en su país era imperfecta porque se están ‘derechizando’ los partidos políticos, los cuales dependen de dádivas y ello no garantiza el abanico ideológico.

Un sistema democrático vigoroso requiere partidos de todas las ideologías, pero el actual financiamiento inclina las plataformas políticas a los intereses de los donantes, afirmó quien en ese momento presidía el Partido Popular (PP), una pequeña agrupación democratacristiana, que sufre discriminación por su tamaño.

En esa ocasión, en declaraciones a Prensa Latina, Henríquez aseveró que ‘desde el PP venimos proponiendo una modificación al régimen de financiamiento electoral, no solo por el aspecto de garantizar que se dé una competencia de ideas y no de chequeras, sino de que haya una participación de todo el espectro político’.

Y a continuación aseveró que ello garantizaría también, evitar la penetración de las mafias, porque ‘la forma en que el crimen organizado accede al poder es principalmente electoral. Financian candidatos a representantes, a alcaldes, a diputados, a presidentes, y luego les piden favores’, sentenció.

‘Entonces, por el bien del país, del sistema democrático, de la lucha contra la corrupción y la criminalidad, tenemos que modificar el sistema de financiamiento electoral a uno que neutralice el factor dinero, para que la participación electoral sea de ideas’, agregó.

Reconocido por un derechista, la evaluación tiene una evidente connotación y las mencionadas reformas se hicieron, pero el dinero de las arcas estatales se repartió de forma abundante entre los históricamente establecidos, mientras una avalancha de independientes y el FAD recibieron limitadas cantidades que les impedían igualarse en la contienda electoral.

En la Ley se mantuvo que la agrupación que no alcanzara el dos por ciento de votos del padrón electoral dejaba de existir legalmente y se le privaba de toda representatividad e incluso, hasta el TE desconocía su libro de inscritos. Tal decisión únicamente se la aplicaron al FAD.

Las pasadas elecciones demostraron a muchos que el discurso más coherente respecto a los cambios que requiere el país provino de los aspirantes a cargos electivos de ese partido y en particular de sus candidatos a presidente y vicepresidenta, Saúl Méndez y Maribel Gordon, respectivamente.

Después de publicarse la decisión del TE, el mensaje del partido a sus seguidores fue esperanzador: ‘nuestra existencia no la determinan los resultados de elecciones espurias’.

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