Por: Cicerón Flórez Moya*

En 2021 se cumplen los 200 años de la creación de la Gran Colombia, la nación surgida tras las luchas de la Independencia, libradas en América Latina contra el colonialismo español. Fue la unión de los territorios de Colombia, Venezuela y Ecuador, además de Panamá.

La Gran Colombia ya se había constituido en 1819 en el Congreso de Angosturas, pero fue en Cúcuta donde se consolidó en 1821, mediante acto legislativo aprobado por quienes eran los miembros de la corporación reunida en lo que hoy es la zona histórica de Villa del Rosario. Esa es la cuna de la República y como tal debe reivindicarse.

A la celebración del bicentenario de la Batalla de Boyacá de 1819, con la cual se hizo definitiva la Independencia de Colombia, sigue la formación de la Gran Colombia. Su fragilidad no disminuye la importancia que tuvo esa decisión. Y por lo mismo debe programarse con toda pompa el bicentenario. Pero no se trata de una pompa de actos banales. Debe reflejar el significado que tenía esa unidad territorial en función de la libertad y la democracia, contra las estrecheces impuestas por el régimen imperial de la monarquía.

Desde ahora hay que programar la celebración del bicentenario de la Gran Colombia. Hay que establecer una agenda de contenidos económicos, políticos, sociales y culturales que fortalezcan el desarrollo de la región. Se requiere destinación de recursos aplicados a proyectos que le agreguen progreso al departamento. La creación de empresas productivas, la educación, la salud, la seguridad, los buenos servicios y la erradicación de la pobreza y de la ilegalidad deben ser objetivos dentro de la celebración bicentenaria. Con lo cual se le abonaría a la deuda acumulada que tiene el Gobierno de Colombia con Norte Santander.

De otra parte, los 200 años de la Gran Colombia dan para reflexionar sobre lo que representó esa unión. Sería un frente vigoroso contra las debilidades que acosan a naciones sumidas en el subdesarrollo.

Un capítulo especial de la celebración debe ser la restauración del conjunto histórico de Villa del Rosario, al cual se debe dar la proyección cultural que le corresponde para visibilizarla internacionalmente.

Es cierto que tras su separación los territorios que formaban la Gran Colombia se dispersaron para tomar rumbos diferentes. Sin embargo, pueden tener puntos de convergencia y realizar acciones comunes que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de sus pueblos. Aun en medio de los distanciamientos políticos no es imposible que se hagan viables proyectos de integración. En el campo cultural pueden darse posibilidades de común interés. Así, además, hay menos riegos de enfrentamientos perturbadores.

El bicentenario de la Gran Colombia puede ser motivo de acercamientos en la perspectiva de no ceder a tentaciones que pueden causar desgarramientos azarosos.

Puntada

Los periodistas tienen este domingo un día especial animado desde Cúcuta y Villa del Rosario con la entrega de los premios La Bagatela y al Mérito Periodístico Eustorgio Colmenares Baptista. Es el reconocimiento al talento de comunicadores, con resultados meritorios en lo que hacen. Estas distinciones han tenido acogida en el país y se espera que su resonancia sea perdurable, en beneficio del buen periodismo, como tiene que ser.

Cicerón Flórez Moya

ciceronflorezm@gmail.com