Antonio Maira – Cubainformación.– Los acuerdos unilaterales, bilaterales, trilaterales, cuadrilaterales, multilaterales, que ha establecido Venezuela con cada uno de sus aliados y estos entre sí, han cerrado una cadena de eslabones entrecruzados –o mejor dicho-, una tupida red tanto comercial, como política, diplomática y, sobre todo, económica y militar; que hace inútil la palabrería de Donald Trump, su gesticulación feroz, su aparente falta de coherencia, la explosión final de una política de amenazas dispersa; muy americana, de jugador de casino, alquimista de bolsa de valores, viejo lema precarcelario de “Tolerancia Cero”, permisos indiscriminados (menos a los ciudadanos con antecedentes: negros, hispanos y amerindios, principalmente) para compra y tráfico de armas, y pistola vaquera al cinto.

La idea de buscarle garantía represiva a la libertad de empresa en el marco de un sistema formalmente democrático, nació en los EE UU y fue codificada en la ciudad de Nueva York, la urbe más simbólica del fin del milenio. Siguiendo modelos clásicos de marketing, la idea-sistema policial y sus procedimientos operativos fueron etiquetados para el rápido consumo de masas. En el corazón del “reino de la libertad” un plan de operaciones para la represión fue bautizado con un lema, rotundo, escueto, de claridad impertinente: “Tolerancia cero”.

Donald Trump chilla como el patito feo de Disneylandia, y hace honor a su apellido, precisamente el pseudónimo de Jorge W. Bush. El del Trío de las Azores y de las guerras lanzadas contra Irán, Afganistán y otros lugares del mundo.

Por diversas razones de índole imperialista Trump se ha visto además empujado por todos los presidentes anteriores, tanto republicanos como demócratas. Las amenazas contra la soberanía de los pueblos fueron tan implacables que una inmensa trama antiimperialista se fue construyendo con el objetivo común de no dejarse pisotear por el Imperio. Recordemos que fue Obama, Premio Nobel de la Paz (vaya usted a saber porqué), quien calificó a Venezuela como“amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad estadounidense”. Obama -un mulato blanqueado por ONGs, lobbys estatales y federales, bufetes de abogados-, diplomático de muchas caras, abrió la caja de los truenos y aceleró la “caída de los dioses”.

Capitalismo y militarismo compactados: el fascismo

El capitalismo depredador mostraba su rostro imperialista y el militarismo implacable se convertía en su brazo armado. La Biblia básica de Bush –“La estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos” contenía tantas órdenes ejecutivas integradas, que resultaron de imposible cumplimiento ya que el formidable entramado del poder estadounidense comenzó a descomponerse. Las grietas en su aparato, económico, financiero, informativo e ideológico (Falsimedia), y finalmente, militar, amenazan con hundir el buque mientras la orquesta toca imperturbable, estrofa por estrofa, sobre la cubierta, el The Star- Spangled Banner. La suma de todos los poderes reunidos y la fusión en una estructura militar y una doctrina, como elementos de cohesión y práctica internacional derivó en el fascismo.

… contra la Biblia estratégica de Bush-Trump

De los conceptos fundamentales de esta biblia estratégica de Bush-Obama-Trump hablaré en otro artículo. Basta ahora recordar que uno de ellos proclamaba solemnemente que los EEUU no permitirían que ningún país ni grupo de países (aliados o no, no especificaba ya que el mundo da muchas vueltas), llegasen a tener superioridad militar sobre los propios Estados Unidos. Digamos aquí, con la misma sorna con la que Carlos Puebla cantaba En eso llegó Fidel y el resto de sus poemas populares, y el puertorriqueño Andrés Jiménez entonaba sus décimas a América Latina, o su canto a Ho Chi Ming durante la guerra de Vietnam en la que murieron miles de sus compatriotas, que ahora le tocó a Washington el turno del pánico a perder su poder colosal; su poder arbitrario sobre los demás países y la capacidad de convertir múltiples genocidios en intervenciones humanitarias y democráticas. Soplan vientos contrarios a Washington y cada vez soplarán más fuertes impulsados por los pueblos que se inclinan por el socialismo para vivir dignamente.

La cosa es bien simple, EEUU y su OTAN (resquebrajada también, por cierto) han perdido su superioridad militar, económica, tecnológica, y con ello las posibilidades de desarrollar una guerra de cualquier generación, incluso un bloqueo, contra Venezuela. Rusia, China, Irán, Corea y otros países antes reprimidos, sancionados, bloqueados, bombardeados, pulverizados con uranio empobrecido, o gaseados. El círculo de poder no se cierra en torno a Washington y su OTAN. El dólar está siendo sustituido en algunos mercados fundamentales, la amenaza de crisis sistémica se cierne sobre los propios Estados Unidos y sus alianzas regionales desaparecen, o causan risa como el Grupo de Lima o la OEA (tal como cantaba, por cierto, el ya mencionado Carlos Puebla).

Un punto de sorna

La serenidad de Putin es acompañada de un punto de sorna. Él fue miembro relevante de la inteligencia soviética y sabe cómo manejar todas las situaciones, fundamentalmente las que tienen que ver con la información y la contrainformación.

El Presidente ruso suele repetir, sin inmutarse, las cuestiones fundamentales que están a prueba con la política de Washington. Las repite una y orea vez mirando con una media sonrisa a Trump. Por ejemplo, el “orden internacional” no es ni puede ser la voluntad de los Estados Unidos; ni la voluntad de la OTAN contra la ONU (Acuerdos de Rambouillet en la guerra de Yugoslavia. Aquellos acuerdos –recuerda Putin para refrescar la memoria cuando hace falta-, fueron interpretados por el Secretario General de la OTAN, Javier Solana-, como un pequeño inconveniente salvable ya que la Alianza Atlántica y sus aliados ocasionales “actuaban contra la decisión de la ONU pero siguiendo el espíritu de la Organización.

Estas cuestiones fundamentales Incluyen la “no interferencia en los asuntos internos”, el cumplimiento de los acuerdos internacionales, por ejemplo el 5+1, del que el presidente de los EEUU se ha retirado unilateralmente, convirtiendo la intervención en Irán en un acto de prepotencia y de ruptura; incompatible con cualquier orden internacional civilizado. Un acto de barbarie inconcebible y desacorde con cualquier sentido de la humanidad, de progreso y de supervivencia humana en el planeta.

Putin le recuerda a Trump, y a sus militarotes de la guerra a todo coste, al complejo militar-industrial que había organizado un negocio interminable sembrado con matanzas, el pasado de sus asesores: los Jinetes del Apocalipsis. Se lo recuerda también a los bárbaros de los países colonialistas en la UE, y de los países quisling o serviles, les advierte que no hay premio para tanta ferocidad. Ante la borrachera de poder y de Imperio, ante la barbarie continuada en Siria, Ucrania, Yemen, el Sahel, que son herederas de las terribles masacres en Irak, en Afganistán, en el Líbano, y de los asesinatos masivos en Libia. Todo está entrelazado, en una línea continua o descontinúa, ordenado en el tiempo que decide Washington y la necesidad temporal de guerras de su complejo militar-industrial. Algunas veces los conflictos armados son “improvisados” o realizados por terceros como Arabia Saudita en el Yemen. La aparición de estas guerras locales son también requerimientos de armamentos nuevos que siguen la norma de la industria de armamento que requiere “nuevos envíos de armamento” siguiendo la pauta económica de la “obsolescencia programada”, Es decir: la continuidad de la producción de las industrias de armamentos en todos los sectores productivos.

En relación con Venezuela Putin no ha podido ser más explícito. En primer lugar ha llegado a un acuerdo con Caracas para que las transacciones comerciales entre los dos países se paguen en rublos con intereses bajos. Algo que era imposible hace algunos años y que le costó la guerra a Irak y varios millones de muertos. Venezuela tiene reservas minerales de todo tipo, algunas de ellas sumamente estratégicas, que pueden intercambiar por armas de primera tecnología con acuerdos sometidos a todas las normas internacionales. De este modo; con convenios de suministros, logística y adiestramiento de combate (hoy en día mucho más rápidos y con menos coste que en el pasado), Venezuela ha conseguido un excelente equipo militar integrado por tierra mar y aire, con una distribución geográfica adecuada, de fácil movilización y rápida puesta en situación de alerta y combate.

Venezuela, desde Chávez, ha adaptado la doctrina militar: “defensa de todo el pueblo” a su equipamiento, disposición territorial de las tropas y de la milicia, y a la necesidad de poner en marcha su economía muy castigada por las guerras supuestamente incruentas pero devastadoras que ha puesto en marcha el imperio.

Con el asesoramiento de Rusia y de Cuba, Venezuela ha puesto en marcha un sistema de defensa a tres niveles y en tres espacios coordinados de combate: terrestre, aéreo y marítimo, que le asegura la disuasión externa y la posibilidad de combatir con gran éxito si falla esa contención.

Las ventajas estratégicas de Venezuela

En principio, Venezuela tiene varias ventajas estratégicas nada despreciables:

-El primero es el Síndrome de Hiroshima y Nagasaki. EEUU fueron, aunque nunca lo recuerdan (salvo alguno de sus estrategas) el primero y el único país que usó las armas nucleares y que estuvo a punto de utilizar las bombas de hidrógeno. Sin embargo ha amenazado con ello constantemente y ha luchado por desarrollar sistemas de armamentos que asegurasen la eficacia de un “primer golpe nuclear” para salirse del maldito dilema de la “destrucción mutua asegurada”. De ello las continuadas negativas de Trump de negociar los vigentes tratados de armas nucleares para asegurar en varias etapas la destrucción total. Por si fuera poco, los EEUU han roto la posibilidad de un mundo no sometido al terror nuclear por el otro lado: el de la proliferación de pequeñas armas nucleares, o la utilización de armas antibunker de uranio empobrecido. En esta búsqueda los EEUU han permitido la nuclearización secreta de sus aliados, como el estado de Israel al que le han permitido el acopio de mineral de uranio y la fabricación de un arsenal nuclear de 200 a 300 armas nucleares. Esto y la amenaza directa de los EEUU, es lo que ha llevado, finalmente, al abandono, por Washington del Acuerdo 5+1, y a la continuación por Irán del proceso de enriquecimiento.

-El segundo es el Síndrome de Vietnam. El pueblo de los EEUU, que puede ser arrastrado a una guerra por la aplicación sostenida de una propaganda mediática que presenta a Venezuela como el gran enemigo de un supuesto estado democrático, y a Maduro como el Gran Dictador de nuestro tiempo, no resistiría una guerra larga, con muchas víctimas norteamericanas, mucho menos ante una situación de crisis del modo de vida norteamericano, de crecimiento de la desigualdad, de enfrentamientos raciales y de incapacidad para la asimilación racial.

El tercer síndrome es que la guerra puede alcanzar el territorio de los EEUU y poner a prueba el conformismo social y la posibilidad del gobierno de ejercer un severo control político sobre las minorías. Todos ellos son expresiones de la lucha de clases en la gran metrópoli capitalista.

-No es posible la victoria de los EEUU que acabará siempre en un combate de unidades regulares e irregulares en tierra, espacio aéreo y las aguas territoriales y plataforma continental de Venezuela. Para ese combate Venezuela puede alistar, en poco tiempo, más de 4 millones de combatientes plenamente adiestrados.

-Todas las alianzas estratégicas de los EEUU en América Latina, se están desmoronando, fundamentalmente la OEA y el Grupo de Lima. La capacidad de combate de Colombia y Brasil, fuera de una –poco menos que pintoresca-, oposición diplomática-, se quedará en nada. Argentina, Brasil, Perú, Ecuador, Paraguay, Chile, Honduras tendrán más que de sobra con esforzarse por impedir la formación de un eje continental favorable a la Venezuela bolivariana. Bolivia y Cuba son aliados naturales y políticos de Venezuela, lo mismo que los países del CARICOM.

Putin, por fin, ha alertado sobre los efectos desencadenantes de un desastre de la cualquier intervención o injerencia de los Estados Unidos en Venezuela y se ha aprestado para el apoyo –diplomático por el momento-, a Irán.

En diversas ocasiones, cada vez que Trump ha lanzado la carta de las “diversas opciones sobre la mesa”; él, su ministro de exteriores, Serguéi Lavrov; o su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú,  han contestado asumiendo una responsabilidad concertada de los cuatro países: Venezuela, Rusia, China e Irak, para asumir papeles distintos o conjuntos en la defensa mutua.

Putin, conocedor también de las debilidades de los EEUU ha vendido, previo Convenio misiles de alcance medio móviles y todo terreno –legales según todos los tratados internacionales- que proyectan la defensa venezolana en unas 400 millas-; además de ello, ha facilitado repuestos para un mantenimiento inmediato y personal contratado para un alistamiento efectivo de varios equipos. El equipamiento, muy variado, se completa con vehículos, artillería, cohetes para uso de pequeños grupos de combatientes y armas de uso personal dotadas de medios de localización de diversa tecnología.

Se trata de una gran apuesta contra el predominio imperial en América Latina y el Gran Oriente Medio. Turquía ha ofrecido a Venezuela apoyo en sistemas de producción agrarios y en tecnología avanzada en determinadas áreas de equipamiento doméstico.

Pondré un ejemplo de fácil deducción en esta tarea de lucha abierta contra las “cartas marcadas y sobre la mesa” del Imperio. La respuesta estratégica de la guerra naval y misilística con medios navales ligeros y defensas en tierra, de Irán, en tres etapas; contra la intervención de grandes Flotas y medios aéreos de los EEUU, puede servir como muestra para una defensa en el mar de Venezuela.

El escenario estratégico y la voluntad de asumir una defensa con líneas rojas no admisibles, como la invasión del mar territorial se parecen mucho.

Putin demostró la firmeza de su compromiso con la visita de una agrupación de buques  dirigidos por la fragata Admiral Gorshkov, a La Habana el día 24 de junio. Es, obviamente un acto de presencia militar y de vigilancia continua en una de las zonas claves de la guerra contra Venezuela: Cuba.

Los susurros de Xi Jinping

China ha vendido aviones de combate: cazabombarderos “invisibles”, es decir con poca imagen radar (materiales absorbentes, metamateriales en zonas con más eco; gran proyección de sus medios de detección direccionales: antenas); y contramedidas, incluido el vuelo errático para escapar de las armas que los han detectado. Están dotados con excelentes sistemas de dirección de misiles de trayectoria variable programada por ordenadores en el final de su recorrido. Los misiles son de medio alcance permitidos también por los Acuerdos internacionales sobre Misiles de Alcance Medio. Son los J-20 que se han integrado con los Sukhoi Su-24M. Todos pertenecen a las FANB cuyos profesionales se han adiestrado en el uso, mantenimiento rápido, alistamiento inmediato para el vuelo y alerta permanente y temprana.

Además de eso, los componentes aéreos comprados previo Convenio a la Federación Rusa y a China cubren todos los frentes de la defensa aérea, y participan de la defensa territorial, tal como he explicado en artículos anteriores.

Ahora bien, Xi Jinping, ha explicado, hasta la saciedad, que su apoyo a Venezuela, coordinado con la Federación Rusa se basa en la soberanía de los estados, el respeto a las Leyes, Convenios y Tratados internacionales.

Lo mismo que en el otro y lejano frente de guerra: Irán; ha dicho Hasán Rouhaní.

Xi Jinping ha asumido una tarea especial en esta guerra abierta provocada por el Imperio. China –con ayuda de Turquía-, proporcionará alimentos para la demanda continua de los CLAP a los que Maduro ha invitado a integrarse a todos los venezolanos. El Carnet de la Patria y la diplomacia de Paz, cierran el círculo en el que solo se queda fuera la oligarquía dispuesta a vender la Patria, pagando con cuatro millones de muertos.

Xi Jinping ha aportado además a la alianza flexible una tarea de resistencia y victoria estratégica ante la guerra comercial que ha lanzado contra China, Donald Trump, elevando los aranceles y prohibiendo la exportación de China de ciertos bienes. La respuesta arancelaria China, con efectos necesariamente inferiores dado el total de las exportaciones de cada país al otro (muy superiores las de China a los EEUU) tienen al menos tres componentes estratégicos decisivos:

1º.-  China ha prohibido la exportación de ciertas materias primas fundamentales para la demanda de las industrias norteamericanas de minerales como el hierro y el aluminio que complementan el déficit de las mismas solo sustituibles en determinados de América Latina, inalcanzables para los EEUU.

2º.- China ha bloqueado a los EEUU como respuesta a la política de Trump.

3º.- China tiene la posibilidad de comprar en mercados alternativos utilizando sus reservas en dólares y bonos del tesoro de los EEUU. Con ello haría bajar la cotización de los dólares y de los bonos aunque esto tiene efectos perjudiciales también para China.

4ª.- China ha llevado la guerra comercial –también en respuesta a la política de Trump-, a la guerra tecnológica, fundamentalmente a la de las compañías de comunicaciones de móviles. La tecnología 5G pertenece, por el momento, al gigante asiático, y dicho avance puede prolongarse por mucho tiempo.

5º.- La exportación de “tierras raras” ha caído fuertemente en China. No obstante, al margen de estos efectos a corto plazo, es evidente que el efecto a largo plazo y estratégico es favorable a la República China. Los EEUU no pueden disponer de los yacimientos de Venezuela con lo que muchas de sus compañías privadas se irán a la quiebra.

Los efectos especiales de Hasán Rouhaní

Según datos de la agencia iraní IRIB News Agency sobre el nuevo sistema de defensa aérea iraní:

“El nuevo sistema de defensa aérea fue entregado oficialmente a las fuerzas de defensa antiaérea del Ejército iraní.

El Ministerio de Defensa iraní ha presentado este domingo su nuevo sistema de defensa aérea Jordad 15, de fabricación nacional y capaz de derribar seis objetivos al mismo tiempo, en medio del repunte de la tensión con estados Unidos” (…) “irán rechaza declaración de EE.UU. sobre programa de misiles (…) Este nuevo sistema, diseñado por expertos de la División Aeroespacial del Ejército iraquí, es capaz de detectar objetivos como aviones de combate y aviones no tripulados (drones) en un rango de 150 kilómetros, y rastrear, apuntar y destruirlos hasta 120 kilómetros.

La alta movilidad es otra característica destacada de este sistema que utiliza los misiles Sayad-3, también de fabricación nacional.

El 15 de Jordad ha sido desarrollado de acuerdo con la necesidad del país y las amenazas que enfrenta, según ha dicho el ministro iraní de defensa, el general de brigada, Amir Hatami.

Hatami además destacó la movilidad del Khordad 15 que permite prepararlo en menos de cinco minutos para derribar objetivos (…) El sistema antimisiles, diseñado y fabricado por los científicos de la División Aeroespacial del Ejército del país, fue entregado a las fuerzas de defensa aérea.”

En los últimos días han ocurrido dos incidentes que demuestran la veracidad de las afirmaciones del Ministerio de Defensa iraní. Un drone de EEUU fue derribado por la defensa antiaérea iraní pero no lo fue el avión con varias decenas de militares estadounidenses que lo acompañaba y dirigía. Irán informó del incidente y EEUU reconoció el derribo aunque acompañado de la fake news correspondiente. “El drone volaba en el espacio aéreo internacional”. Irán comunicó, con pruebas irrefutables, que la información de Washington era falsa. Trump ordenó entonces un ataque “demoledor” al grupo de portaviones en la zona, al grupo anfibio que le acompañaba y a los aviones situados en las bases militares próximas a la próxima zona de combate. Minutos antes de que los buques y los aviones iniciasen sus operaciones de destrucción, Trump anunció que la operación estaba cancelada. Fue, por el momento, su última bravata.

Para nuestra vergüenza

Texto de dos periódicos españoles (Okdiario y ABC; prefascista y ultraderechista monárquico) sobre un incidente en las maniobras de la OTAN, en el Báltico. Es una mezcla de servilismo atlantista, propaganda antirrusa y reclamación de más armas contra la guerra

Un Sukhoi Su-24M sobrevuela a una flota de la OTAN en el Báltico, durante las grandes maniobras anuales.

La noticia es publicada inicialmente en los periódicos de extrema derecha españoles como okdiario y ABC que tratan de provocar alarma y reforzamiento de los gastos militares.

El Báltico es escenario estos días de unas grandes maniobras navales de la OTAN. Unos ejercicios en los que participa España, incrustada en una flota de 50 buques militares, y que provocan recelos en Rusia. De hecho, Moscú vigila de cercalos movimientos militares en la zona, y el portaaviones ‘Juan Carlos I’ lo ha comprobado de cerca: un caza ruso Su-24 realizó una pasada a pocos metros del buque ‘estrella’ de la Armada española.

En las imágenes que acompañan esta información, grabadas por personal del buque desde una posición elevada del portaaeronaves ‘Juan Carlos I’, se puede ver cómo un avión de caza Sukhoi Su-24M, denominado ‘Fencer’ en el código OTAN, vuela a baja velocidad a pocos metros a babor del buque. Fueron tomadas esta misma semana.

La aeronave rusa, confirman fuentes militares a OKDIARIO, fue detectada por los radares “a larga distancia” y la dotación del buque fue informada de que el caza se acercaba directo a la zona donde se encontraban. No se activó ningún tipo de medida de protección porque no se consideró que tenía “intenciones hostiles”, aunque se entiende como un mensaje de desaprobación a las maniobras por parte de Rusia . Conocer de antemano el rumbo del caza permitió a miembros de la dotación realizar una grabación con un teléfono móvil y recoger el tránsito del Su-24 a la altura del buque.

Sin embargo, en la Armada se entiende que este movimiento tiene un cierto carácter de “desafío“, ya que pese a que se realizó en aguas internacionales, la cercanía al buque pudo poner en peligro las operaciones militares de algunas unidades aéreas.

Como se ve en las imágenes, en la cubierta de vuelo del portaaeronaves hay dos cazas McDonnell Douglas AV-8B Harrier IIde la 9ª Escuadrilla de Aeronaves de la Armada española preparados y listos para despegar.

Antes de que un caza despegue, como dicta el protocolo, se despliega un helicóptero de rescate para que esté listo para actuar lo más rápido posible en caso de incidente. La maniobra del caza ruso, por tanto, tiene parte de temeraria ya que podría haber riesgo de accidente entre la aeronave y el helicóptero de rescate.

El incidente recuerda a otro polémico caso de 2016, cuando otros dos Su-24sobrevolaron a pocos metros al destructor estadounidense ‘Donald Cook’ (con base en Rota) en el Mar Negro. Para EEUU fueron maniobras “inseguras, potencialmente peligrosas”. En 2015 se registró otro caso similar, denunciado por el Pentágono.

El ‘Juan Carlos I’ participa estos días en las maniobras Baltops, uno de los ejercicios anuales más importantes de la OTAN. Las aguas del Báltico acogen a 50 buques, dos submarinos36 aeronaves y cerca de 9.000 militares de diversas naciones aliadas.

En la flota también están presentes las fragatas F-102 Almirante Juan de Borbón y la F-105 Cristóbal Colón. Dos buques que se caracterizan por su sistema de combate Aegis, un equipamiento ideado para detectar y neutralizar amenazas aéreas.

En realidad es la Flota y las maniobras de unos medios aeronavales y submarinos de esa magnitud es la verdadera provocación. El Sukhoi se limita a sobrevolar a toda la flota con el mensaje de “los estoy sobrevolando, están ustedes bajo control aéreo y vigilancia de Rusia”

Antonio Maira /3 de julio de 2019