Por:  Iván Posada Pedraza.

 Publicado Semanario VOZ

Bogotá.

Paulatinamente se van recreando las condiciones que originaron la gran crisis financiera de 1999, cuando miles de colombianos perdieron sus viviendas a causa de la especulación inmobiliaria y el desempleo alcanzó la explosiva cifra del 20 por ciento.

La recesión económica corresponde a una fase del ciclo económico durante el  cual la actividad económica (producción de bienes y servicios) disminuye, el consumo de las familias se reduce y aumenta el desempleo, y en el sector externo el déficit entre importaciones y exportaciones. De acuerdo a lo anterior  estos factores se están dando simultáneamente, lo que permite predecir una recesión económica.

La actividad económica

Los resultados del primer trimestre de 2019 publicados por el Dane en cuanto al crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto)  de 2,8 por ciento ,  provocaron las diferencias entre el Minhacienda , Alberto Carrasquilla y el gerente del Banco de la República , Juan José Echavarría, quien manifestó abiertamente sus inquietudes sobre el mal momento de la economía ,  incluso habló de un estancamiento de esta  . En efecto, con ese resultado es difícil pensar que se cierre ese año con un crecimiento  de 3,6 por ciento,  pronóstico del gobierno,    de los   gremios y de los organismos multilaterales  (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial,  Ocde).

El desempeño por sectores:

Participación de los sectores en el PIB (%)

Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida:    4 %

Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria; educación; actividades de atención de la salud humana y servicios sociales              3,3 %

Industria manufacturera             2,9 %

Sector financiero             5,5 %

Fuente.  www.dane.gov.co

Del anterior cuadro se deduce que el sector financiero – especulativo continua predominando sobre los otros renglones económicos, los que crean nueva riqueza y generan empleo: el industrial, manufacturero  y agropecuario.

Desempleo

En el trimestre enero-marzo de 2019 aumentó a 11,8 por ciento, por encima de la cifra para el mismo periodo de 2018 (10,7 por ciento), con lo cual  se completan  cinco trimestres  durante  los cuales    el desempleo continúa aumentando. El sector más golpeado por el paro forzoso es el juvenil, en la franja de edades entre los18 y 28 años, donde alcanza 18 por ciento. El algunos centros urbanos  (Ibagué, Quibdó, Armenia , Florencia, Cúcuta) el desempleo alcanza explosivas cifras que oscilan entre el 20 y 24 por ciento. Las cifras de informalidad y subempleo son igualmente preocupantes pues golpea por igual a profesionales, tecnólogos, empleados del sector privado, etc, sectores que tiene que recurrir al “rebusque” para sobrevivir.

El comercio exterior

Otros indicadores que contribuyen al deterioro de la economía son las importaciones frente a las exportaciones y la deuda externa.  Estamos importando mucho más de lo exportamos, lo que se denomina déficit comercial o déficit en cuenta corriente. El año 2018 finalizó con un déficit de US$ 7.100 millones, equivalente al 2 por ciento del PIB.   Además se exporta más de lo mismo: productos agropecuarios sin valor agregado, textiles, artesanías y recursos minero- energéticos. No se avanza en el tema de diversificar las exportaciones. En importaciones estamos adquiriendo bienes y servicios que antes se producían en el país a causa del paulatino desmonte del aparato industrial colombiano en el marco de la apertura económica. Además la importación de bienes de capital  no se traduce en el aumento de   la productividad y el empleo.

Deuda externa

El Banco de la República o Banco Emisor dio a conocer el primer informe de 2019 sobre deuda externa de Colombia, la cual llega a US$ 134.000 millones, equivalente al 41 por ciento del PIB, lo que quiere decir que de cada cien pesos de la nueva riqueza que produce el país, 41  pesos van destinados a pagar  la deuda externa.

Guardadas las proporciones, la economía colombiana está llegando a las    condiciones muy similares a las de hace veinte años cuando se presentó una profunda crisis: el desplome del PIB en 4 por ciento,  proliferación de entidades de intermediación financiera (cerca de 200), su posterior quiebre y rescate a expensas del gobierno; el embargo de la vivienda  de miles de colombianos a causa del UPAC (Unidad de Poder Adquisitivo Constante) y el desempleo que llegó al 20 por ciento.