La Paz, 29 jul (PL) El equipo boliviano Bolívar dará hoy los toques finales a su preparación para enfrentar mañana al argentino San Lorenzo de Almagro por las semifinales de la Copa Libertadores de América de fútbol.
La Academia, como se conoce al club que entrena el español Xabier Azkargorta, va por una acción inédita: remontar una diferencia de cinco goles del partido de ida, razón por la cual el técnico priorizará de entrada la línea de ataque en busca de una goleada salvadora.
El Vasco contará con el veterano delantero ecuatoriano Carlos Tenorio y con el centrocampista José Luis Chávez, dos que no jugaron en Buenos Aires, en busca de seis goles de diferencia, lo cual le daría el pase directo, o cinco dianas para forzar la definición por penales.
Con ambos jugadores en la cancha, Bolívar gana en poderío ofensivo sin perder equilibrio ante un San Lorenzo, cuyo entrenador, Edgardo Bauza, adelantó que jugarán en el Hernando Siles como si el partido de ida hubiera terminado 0-0.
Los argentinos se encuentran desde ayer en la oriental ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, donde hoy realizarán su última práctica con la tranquilidad del que sabe que solo un milagro los privará de jugar la final de la principal competición de clubes del continente.
Bolívar también entrenará hoy por última vez en el complejo de Tembladerani, en una práctica en la cual Azkargorta decidirá cuál será el once inicial, luego de dos partidos sin marcar goles.
Además de volver con el marcador sin dianas de Buenos Aires, Bolívar cayó por 0-1 ante Oriente Petrolero el fin de semana en partido de la Copa de la Liga, aunque en este último choque controló las acciones en la cancha pero sin suerte ante el arco rival.
La mejor noticia para Azkargorta fue la comunicación por parte de la Confederación Suramericana de Fútbol de que Gerardo Yecerotte puede jugar mañana tras quedar sin efecto la amarilla que vio en la ida por una acción en la cual no tuvo responsabilidad.
Bolívar, que nunca alcanzó las semifinales de la Libertadores con anterioridad, sueña aún con una hipotética final, pero antes tendrá que cumplir una tarea inédita, aunque los aficionados y los jugadores creen que en la altura del Hernando Siles, a tres mil 600 metros sobre el nivel del mar, todo es posible.
