Cambio climático
Por Renán Vega Cantor / 17/10/2026 / Ecología social
Nepal es un país situado en el sur de Asia, con una superficie de 147 km2. Allí se encuentran 8 de las montañas más elevadas del mundo, incluido el Monte Everest. Tiene unos 30 millones de habitantes y la mayor parte de su población se dedica a la agricultura. El 40% de su territorio está cubierto de bosques, con una gran variedad de zonas climáticas, que incluye desde la tropical hasta la alpina.
El 26 de agosto, una avalancha gigantesca de agua, lodo y piedra mató a 1500 personas, dejó unos 6000 desaparecidos y destruyó casas, escuelas, puentes e hidroeléctricas. Este “tsunami terrestre” alcanzó 30 metros de altura e hizo que las construcciones y automóviles parecieran de juguete. Fue una especie de pared de “hormigón líquido” en movimiento que avanzaba a 60 kilómetros por hora y arrasaba con todo lo que encontraba a su paso.
Esta catástrofe evidencia el brutal trastorno climático que genera el capitalismo realmente existente y constituye un anuncio premonitorio, algo así como el canto del canario en la mina. Recordemos que en las minas de carbón los canarios sirven como una especie de sistema de alerta temprana, porque detectan la presencia de gases tóxicos. Al sentirlos cantan y de esa forma los mineros saben que hay peligro inminente de una explosión y proceden a evacuar o no entrar a los socavones. De esa forma, se han salvado miles de vidas de los mineros.
Lo que ha pasado en Nepal es equivalente al canto del canario en la mina del cambio climático, es una alerta del peligro que genera la bomba climática, generada por el capitalismo, y es el anunció desesperado de colapso climático en todos los rincones del planeta. Eso sí, es un canto a destiempo, un grito adolorido, porque la catástrofe climática causa muertos y destrucción en el propio Nepal, algo que anuncia en tiempo real lo que viene de inmediato para gran parte del mundo.
TRASTORNO CLIMÁTICO EN EL HIMALAYA
Diversos registros indican que el Himalaya se calienta 1.6 veces más rápido que el promedio mundial. Por eso, los meses anteriores a la avalancha fueron desusadamente calurosos. Eso viene agudizándose en los últimos años, como resultado de lo cual los glaciares retroceden a un ritmo de 38 metros por año, lo cual aumenta la inestabilidad de las laderas.
Lo más preocupante de ese aumento de temperatura es el deshielo acelerado de los gigantescos glaciares. Y eso fue lo que se produjo el 26 de agosto, cuando un gigantesco glaciar se derritió y se convirtió en un poderoso alud de lodo, piedras y agua. Fue resultado de una múltiple crisis (un evento compuesto lo denominan los climatólogos) en el que se encadenan el aumento de la temperatura que hace retroceder los glaciares, el deshielo en las fracturas rocosas del permafrost (la capa de suelo que permanece congelada durante largos periodos y contribuye a la estabilidad de terrenos montañosos), lo cual rompe la cohesión milenaria en las paredes de las altas montañas. Para completar, en octubre y noviembre de 2025 se vivieron intensas nevadas que aportaron enormes cantidades de agua al deshielo. El resultado final fue el desprendimiento de una gigantesca masa glaciar en la montaña Langtang Lirung, a más de 5.100 metros de altitud. Ese desprendimiento generó un temblor de magnitud 5.2. No es que el temblor hubiera producido el deshielo, fue lo contrario, lo que indica el impacto de esa gigantesca masa de millones de toneladas al descongelarse y caer en picada sobre un valle, encañonarse y descender por los valles circundantes, recorriendo 100 kilómetros a gran velocidad.
El aumento de las temperaturas ha causado la avalancha, porque el Himalaya se calienta al doble del promedio global. Como resultado, en sus montañas se transforma aceleradamente la criosfera —el conjunto formado por nieve, hielo y permafrost—, lo cual tienen impactos destructores. De allí se deriva una conclusión contundente: la modificación climática y el calentamiento global no se refieren solo a aumento de las temperaturas, sino también a la modificación de la estabilidad física de las montañas. Que eso afecte al Himalaya no es cualquier cosa, porque allí se encuentra lo que denominan el “Tercer Polo”, donde se alberga la mayor reserva de hielo después de las zonas polares.
INJUSTICIA CLIMATICA EN EL CAPITALISMO REALMENTE EXISTENTE
Aunque su producción de Gases de Efecto Invernadero es escaza a nivel mundial, con solo el 0.025%, Nepal es uno de los países más vulnerables al cambio climático, como se evidencia con recurrentes inundaciones, deslizamientos de tierra y colapso de los glaciares. Su población, mayoritariamente agrícola, se ve afectada por la pérdida de cosechas, con lo que se agrava la inseguridad alimenticia y esto aumento los flujos migratorios hacia las ciudades.
Aldeas enteras han sido borradas del mapa, las infraestructuras esenciales han colapsado y han quedado incomunicadas varias regiones. El costo de la destrucción representa varios miles de millones de dólares, algo abrumador para un país pobre.
Los nepaleses son inocentes del drama que los afecta, puesto que los responsables de lo que les sucede se encuentra a centenares o miles de kilómetros de distancia.
Lo sucedido en Nepal es un auténtico asesinato climático. Y los asesinos están perfectamente identificados, con domicilio incluido. Son los dueños de las grandes empresas transnacionales que extraen combustibles fósiles, fabrican automóviles, aviones, artefactos de guerra, producen petroquímicos, son los grandes magnates de las tecnologías y la IA y también son sus representantes políticos, encabezados hoy por Donald Trump. Quienes impulsan la extracción incontrolada de combustibles fósiles, y todo lo que está asociado a esa industria de la muerte, son los responsables del calentamiento del planeta.
El calentamiento se acentúa por la política negacionista de los Estados Unidos y sus guerras en varios lugares del mundo, para tener acceso barato y seguro a las fuentes de combustible fósil. De ahí que su máxima sea “Perfora baby, perfora”, pese a los miles de muertos que provocan la contaminación, la sequía, las avalanchas, la destrucción de biodiversidad, la superación de limites biofísicos…
Y junto con ello se impone la disonancia cognitiva de mirar para otro lado y decir que Nepal está muy lejos, al otro lado del mundo y esa catástrofe es algo natural. Eso es bazofia, porque el calentamiento global afecta a todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo la destrucción de los ecosistemas.
Nepal es un anuncio más, ni el primero ni el último, pero si uno de los más catastróficos hasta ahora. Es el canario que grita desesperado advirtiendo sobre lo que nos espera, si es que no se modifica radicalmente la organización social que lo produce, el modo capitalista de muerte y su lógica suicida de un pretendido crecimiento infinito y sin pausa. Nepal es el canario que nos avisa angustiado sobre el costo humano y ambiental de seguir por la senda del capitalismo y su expresión política actual, el fascismo fósil.

*Renán Vega Cantor. (Bogotá, 1958) es un reconocido historiador, economista, educador e intelectual crítico colombiano, cuya obra se enmarca firmemente dentro del pensamiento marxista y la confrontación al sistema capitalista. Su trayectoria académica y social destaca por el análisis del conflicto armado en Colombia, el imperialismo contemporáneo y la mercantilización de la educación.♦♦♦✉colombia_carajo@hotmail.com / 🔗elcolectivocomunicacion.com





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