PUNTOS DE VISTA

18 Septiembre 2022

María Jimena Duzán.

En el saqueo a Monómeros que Duque calla, han aparecido unos pagos irregulares de gran cuantía a las empresas en las que Camilo Uribe, hermano menor del expresidente Álvaro Uribe, figura como socio.

Los pagos, fraguados en la trastienda, ascienden a más de 170.000 dólares y les fueron entregados a Camilo Uribe y a sus socios sin ningún soporte, sin cumplir filtros de control y en medio del silencio cómplice del Centro Democrático, del gobierno de Iván Duque y de la Fiscalía.

La empresa que recibió esos pagos casi como un regalo, se llama Dorr Asset Management, SZEC, tiene domicilio en las islas Caimán y presta servicios de asesoría financiera.

La manera burda y corrupta como desangraron a Monómeros, la empresa venezolana que opera en Barranquilla y que suministra el 37 por ciento de los fertilizantes que se usan en el país, es la misma que utilizan los corruptos para acabar un ministerio, un partido, un instituto, o una agencia.

Para comenzar, los pagos se aprobaron sin pasar por los filtros de los comités respectivos, la orden de pago se dio contraviniendo todos los controles que exige el reglamento interno y no se les exigió a los proveedores presentar una propuesta comercial que dijera cuál era el objeto y el alcance del servicio contratado.

No hubo pólizas de garantías para los anticipos que se dieron y tampoco se obtuvo el registro de constitución y el registro comercial de Dorr Asset Management SEZC, indispensables para establecer la legalidad de la empresa con la que se está contratando.

Pero lo más grave es que no hubo contrato, como lo estipula el reglamento de la compañía, según el cual los pagos por servicios mayores de 100.000 dólares deben hacerse por contrato.

En otras palabras, esos pagos se hicieron por debajo de la mesa.

Los hallazgos fueron hechos en una auditoría entregada en abril del presente año y que fue pedida por la junta que ya está de salida.

De los cinco contratos auditados que suman $ 2.040.792.840, solo uno cumplió con los requisitos y quedó claro que quien los había patinado era William Otero, para ese momento gerente financiero de Monómeros y el hombre de Duque en esa empresa.

Ahora se sabe que el uribismo también sacó su tajada, como lo prueban los pagos hechos a Camilo Uribe y a sus socios desde la gerencia financiera de Monómeros.

Esos pagos coincidieron con una visita que Leopoldo López le hizo a Uribe en el Ubérrimo en compañía de Carmen Elisa Hernández, presidenta de Monómeros, quien fue la que permitió el saqueo de la empresa.

Es decir, no solo calla Duque, también el uribato.