Plantón de mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual. Foto Colprensa

Por  Semanario Voz /  -19 septiembre, 2022

La Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, abrió́ recientemente un nuevo macrocaso en atención a la reparación de las víctimas. El expediente está centrado en las violencias sexuales y de género, que se presentaron durante el conflicto armado

Anna María Margoliner

El macro caso de violencias sexuales y de género, junto con los últimos que se han abierto desde el 2019 por parte de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, contienen delitos que entran en la categoría de no amnistiables, dentro de los cuales también se encuentran crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad, ejecuciones extrajudiciales, reclutamiento de menores, genocidio, toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, tortura, desaparición forzada, sustracción de menores y desplazamiento forzado; todo esto conforme lo señala la Ley Estatutaria de la JEP 1957 de 2019.

La existencia de esta figura dentro de la JEP radica en la agrupación de una cantidad de hechos que son similares por los patrones que tienen, con cuatro coincidencias al menos para ser considerados como tal: mismos victimarios, víctimas, motivos, ejecución del delito entre otros.

La entrega de informes de las organizaciones logró concretar el 5 de septiembre del año en curso la apertura de la etapa de agrupación y concentración de casos al grupo correspondiente de las víctimas de violencia sexual y de género. Esto representa un avance significativo en el reconocimiento de las víctimas y su posterior reparación con garantías de no repetición.

La Red

La Red de mujeres víctimas y profesionales, Rmvp, ha venido trabajando con la finalidad de consolidar el universo de casos que hicieran posible su reconocimiento en la JEP y plantea en el comunicado de prensa emitido que, “teniendo en cuenta lo expresado en el Art 103 de 2022, la JEP se enfrenta a una serie de retos que también le preocupan a la Red como organización defensora de los derechos humanos de las víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado colombiano (1) los vacíos y subregistros de información con respecto a la pertenencia étnica, orientación sexual, identidad o expresión de género para la identificación del universo de hechos, (2) la realización de un análisis cualitativo y cuantitativo más profundo y minucioso sobre los hechos recogidos en los informes, en los macro casos ya abiertos, y en la información pendiente por revisar; (3) la aplicación del enfoque de género, interseccional y étnico en el análisis de las violencias sexuales, reproductiva y delitos de odios basados en la sexualidad; (4) el establecimiento de los patrones de las violencias sexuales, reproductivas y otros crímenes de odio basados en la sexualidad.

Adicionalmente a estos retos, se suma la concertación a la que se debe llegar con las víctimas para determinar las medidas de reparación que garanticen la justicia, verdad, y no repetición de las violencias sexuales como crimen de guerra y lesa humanidad.”

La Red nació en el 2016 por iniciativa de varias mujeres víctimas, entre ellas Ángela María Escobar y Pilar Rueda. Sobre el proyecto, la Red menciona: “Actualmente la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales y Alianza por la Solidaridad / ActionAid con el apoyo del Gobierno de La Rioja está desarrollando en cinco barrios de Ciudad Bolívar y Soacha el proyecto Reparación de derechos vulnerados de mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual en Colombia.

“Esta es una iniciativa con la que se busca promover procesos de alfabetización, información y asesoría jurídica, incrementar sus capacidades individuales y colectivas para la inserción laboral y la generación de ingresos propios para fortalecer la resiliencia de las mujeres participantes y erradicar en el imaginario colectivo la tolerancia social existente frente a la violencia sexual”.

Alta participación

Esta organización se ha convertido en un referente nacional e internacional en la lucha por los derechos de las mujeres, específicamente para quienes han sido víctimas de violencia sexual. El trabajo de reconocimiento ha permitido ampliar el espectro participativo llegando a contar con mujeres afro, indígenas, trans e incluso hombres cisgénero.

La Red reconoce sus alcances y destaca a través de sus informes que dentro de los logros de este proyecto cabe destacar que 177 mujeres han participado en los talleres para conocer sus derechos como víctimas de violencia sexual del conflicto armado colombiano y los mecanismos existentes para el restablecimiento de derechos, incluidos temas de socialización jurídica, talleres de justicia e injusticia y de castigo y reparación.

También ha venido construyendo talleres sobre las rutas institucionales para acceder a atención psicológica y psicosocial y de resignificación del cuerpo a través del ejercicio en cinco barrios de distintas ciudades del país: Torres del Camino, Quintas de la Laguna, La Isla, Altos de la Florida y Nutibara.

Cuarenta mujeres se capacitaron para el fortalecimiento de sus iniciativas en generación de ingresos: construcción del modelo de negocio del emprendimiento, realización de un plan de negocio y estructura financiera y proyección final de la iniciativa. Las actividades económicas de las iniciativas están concentradas en los sectores de producción y comercialización de alimentos y bebidas, confección, actividades de estética y belleza y venta de lencería, cosméticos y perfumería.

Fragmentos

El proyecto se constituye también en un espacio para la construcción de confianza y de sensibilización sobre la importancia de que se les crea a las víctimas de violencia sexual como forma de lucha contra la impunidad y la injusticia que aún persiste. Lo que se ha manifestado a través de las siguientes acciones: Entrega del informe “Justicia, una deuda con víctimas de violencia sexual II” a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, el cual es el resultado de tres jornadas de denuncias colectivas en Villavicencio, Turbaco, Bolívar y Bogotá/Soacha.

La Red de Mujeres Víctimas y Profesionales apoyó con la documentación de los testimonios de 27 mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual, que también es una contribución para la apertura del macro caso de violencia sexual en Colombia y la promoción en la acreditación de las víctimas en los casos 02, 04 y 05. De igual forma, se hizo un plantón ante JEP, realizado el 25 de mayo, con ocasión del Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual en el Marco del Conflicto Armado.

El 9 de junio de 2022 en “Fragmentos”, espacio de arte y memoria, se llevó a cabo una reparación simbólica a mujeres transgénero, mujeres heterosexuales e indígenas Kamëntzá, quienes también participaron en la documentación de los informes que se presentaron ante la JEP. En esta reparación simbólica que se ha llamado “Mi testimonio deja huella” participaron 19 beneficiarias del proyecto. Creación del Comité de Veedurías con mujeres de Soacha, Ciudad Bolívar y Villavicencio para la propuesta del centro especializado para mujeres víctimas de violencia sexual.

Dignificación

Con el reconocimiento por parte de la JEP de este tipo de violencias queda una vez más demostrado que las mujeres han sido históricamente consideradas como “botines de guerra” siendo ese un paso que representa un logro de las víctimas organizadas para la reparación del delito, no solamente en el ámbito judicial sino también simbólico. Alzar la voz para dignificar a todas aquellas quienes han sido vulneradas en el marco de las guerras por el simple hecho de ser mujeres.