Valeria Santos

Para Alfredo Ape Cuello, representante a la Cámara por el Partido Conservador, ahora muy cínicamente partido de gobierno, los cuestionamientos que le hizo la congresista Catherine Juvinao en la plenaria sobre el saqueo de los recursos de la paz son “una psiquiátrica obsesión”. Prefirió insultar a su compañera, resguardándose en su misoginia, que respondernos a los que lo venimos cuestionando. Lo cierto es que Ape sabe que tiene el agua hasta el cuello y pataleando no se salvan los ahogados.

El millonario joven vallenato obtuvo una votación histórica en las elecciones legislativas de marzo. Su pasado no ha estado exento de polémicas. A Ape Cuello, que es un viejo aliado del cuestionado clan Gnecco, lo han relacionado con los paramilitares, con el escándalo de Odebrecht y ahora con presuntamente hacer parte del saqueo a la paz. Si bien la justicia no ha encontrado méritos para condenarlo aún, puede que esta vez sea diferente.

En Blu Radio denuncié cómo la familia Cayón Medina, por medio de diferentes empresas, se convirtió en una megacontratista del Cesar. Su red se ha beneficiado de toda clase de contratos públicos, incluyendo algunos aprobados en el Ocad Paz, a pesar de que uno de sus representantes legales, Eduardo José Cayón Márquez, tiene un hallazgo fiscal de la Contraloría General de la República.

Según información revelada por la representante Juvinao a través de la caja de compensación del Cesar, Comfacesar, entidad que no tiene que usar la Ley 80 para contratar, se le entregaron a la familia Cayón, sin licitación pública, cinco contratos de Ocad Paz por un valor de 62.328 millones de pesos y además anticipos por otros 24.000 millones. La ejecución de estos contratos es casi nula y presenta preocupantes retrasos.

Es importante aclarar que los Cayón Medina son socios en la empresa GCON Construcciones SAS de Cindy Paola Daza Benjumea, esposa de Jesús Eduardo Vargas Oñate, íntimo amigo y aportante a la campaña del representante Ape Cuello a través de su empresa La Calle Prensa, Televisión y Radio. De hecho, las oficinas de este medio están ubicadas en una casa del papá de Ape Cuello, Alfredo Cuello Dávila, en Valledupar.

Sede de la Calle, Prensa y Televisión en Valledupar

Si bien las fuentes locales me confirmaron que es un hecho conocido en el Cesar que los Cayón Medina son socios de Ape Cuello por medio de Jesús Eduardo Vargas y su esposa Cindy Paola Daza, es algo que la justicia tendrá que determinar. Lo cierto es que es alta la probabilidad de que la red de contratación de los Cayón Medina haya podido beneficiarse de los millonarios recursos aprobados en el Ocad Paz gracias a la ayuda de algún poderoso congresista.

Este poderoso congresista, que todo parece indicar podría ser Ape Cuello, tuvo que haber tenido injerencia dentro y fuera del Ocad Paz para asegurar que los proyectos presentados por los alcaldes ejecutores de los municipios La Jagua de Ibírico y La Paz fueran aprobados. Una vez aprobados estos proyectos, el congresista tuvo que haber trabajado con los alcaldes para que contrataran a Comfacesar y que esta pudiera subcontratar a dedo a la familia Cayón.

Ovelio Jiménez, el alcalde de la Jagua de Ibírico, es de un movimiento independiente, pero fue apoyado por el Partido Conservador y es muy cercano a Ape Cuello. Por otro lado, Martín Zuleta, alcalde de La Paz en el Cesar, representante de todos los alcaldes PDET, y uno de los tres miembros con voto en el Ocad Paz, a quien además escuchamos en un audio pedir puntos y “hojas del bloc” para aprobar un proyecto, también es muy cercano a Ape Cuello.

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Por último, y aquí es donde a Ape el agua le termina de subir hasta el cuello, desde que Ernesto Orozco, íntimo amigo suyo y además su candidato a la Alcaldía de Valledupar, llegó a la dirección de Comfacesar, fuentes locales me aseguran que el representante convirtió a la caja de compensación en su fortín político. Y aunque todo encaja perfectamente, la Corte Suprema de Justica tendrá la última palabra.

Más vale que la Fiscalía investigue cómo pudieron terminar en manos del Clan del Golfo en Risaralda recursos aprobados en el Ocad Paz. Según la congresista Carolina Giraldo, John Freddy Zapata, alias Messi, era un empresario fachada de alias Otoniel y aun así pudo ser contratista de los proyectos de la paz en el municipio de Balboa.